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Salió a bailar y lo encontraron muerto en el río Paraná: la trama detrás del caso de Carlos Orellano

Días atrás se cumplieron 3 años de la muerte del joven. Este 5 de abril comenzará el juicio contra dos policías y dos patovicas, que están acusados por el delito de homicidio.

Pasaron más de 3 años desde que el cuerpo de Carlos Orellano fue encontrado sin vida a la vera del río Paraná. En todo este tiempo, hubo muchas teorías sobre lo que pudo haberle pasado, pero su familia no tiene dudas. “A mi hijo lo mataron”, aseguró Edgardo, el padre de la víctima, en diálogo con TN. Por el caso hay dos policías y dos patovicas imputados por homicidio, que deberán enfrentar un juicio en menos de un mes.

El 24 de febrero de 2020, “Bocacha”, como le decían sus seres queridos, fue a bailar al boliche Señor Ming de Rosario y la noche terminó con un desenlace dramático. Cuando sus amigos lo perdieron de vista, creyeron que Carlos se había ido con una chica, pero lejos estuvo de pasar algo así.

El cadáver del joven de 23 años fue encontrado60 horas después de la desaparición en el mismo lugar en el que cayó, detrás del local bailable. “Tenía signos de haber sido golpeado, tenía golpes detrás de la rodillas y otras lesiones”, explicó su padre.

Carlos trabajaba en una empresa de electodomésticos. (Foto: gentileza Edgardo Orellano)
Carlos trabajaba en una empresa de electodomésticos. (Foto: gentileza Edgardo Orellano)

“Para mí Carlitos vio algo. No lo dejaron salir vivo para que no hable, para que no cuente lo que vio”, argumentó su papá.

En este sentido, explicó que los patovicas dicen que “no entienden qué es lo que pasó, porque nadie vio que lo sacaron por la puerta principal”.

Una pista que desapareció y pudo ser determinante

Edgardo comentó que los peritos de la investigación determinaron que las cámaras de vigilancia del boliche no funcionaban. Sin embargo, luego descubrieron que en realidad sí andaban, pero que había partes que habían sido borradas.

“El dueño del boliche dice que no sabe nada. Lo quisieron hacer pasar como que se ahogó y él ganó un campeonato de natación a los 12 años”, relató el papá de “Bocacha”, y agregó: “Esperaron que salga la gente, lo mataron, lo asfixiaron, le metieron la cabeza abajo del agua y después lo tiraron”.

De acuerdo a lo que explicó Edgardo, en esa zona ocurrió un caso similar hace algunos años. En el boliche de al lado, manejado por los mismos propietarios de Señor Ming, le hicieron lo mismo a Lautaro Ruiz, un chico que por fortuna se salvó.

“Lo golpearon y lo dejaron tirado en una escalera que da al río. Justo lo abandonaron porque hubo quilombo, entonces ellos se fueron. Ahí él se despertó y escapó”, expresó el papá de Carlos.

Además, esto es algo que ratificó el mismo joven en varias entrevistas que dio a medios locales. Por eso mismo, Ruiz declarará como testigo en el juicio que comienza el mes que viene.

La última foto que se sacó "Bocacha", como le decían sus seres queridos, antes de desaparecer en el boliche. (Foto: gentileza Edgardo Orellano)
La última foto que se sacó “Bocacha”, como le decían sus seres queridos, antes de desaparecer en el boliche. (Foto: gentileza Edgardo Orellano)

Las penas que enfrentan los acusados

El fiscal Patricio Saldutti adelantó que durante el debate pedirá una pena de 19 años de prisión para los policías -que son pareja- y de 17 para los patovicas, mientras que la querella solicitará 23 y 19, respectivamente.

Los cuatro sospechosos están acusados de homicidio simple con dolo eventual en grado de coautores. El juez Nicolás Foppiani fue quien confirmó la elevación a juicio oral, el cual comenzará el 5 de abril de este año. En total van a declarar 140 testigos.

Nosotros queríamos perpetua, pero los abogados ya nos dijeron que no es viable porque no les pueden dar más años”, aseguró Edgardo.

Y sentenció: “Se va a tener que hacer justicia. A mi ya me destruyeron la vida, si la Justicia no hace justicia, la justicia la hago yo. A mi no se me van a reír en la cara. Al dueño del boliche también lo quiero preso. Después de que lo mataron a Carlos, a la noche volvieron a hacer un baile sobre el cadáver de mi hijo”.

Por Alexis Acuña-TN