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La Litoraleña: trabajo intercooperativo para fortalecer la economía social

Desde los zapatos que usan hasta la harina y el manejo de sus fondos, los socios La Litoraleña optan por utilizar productos de otras cooperativas durante sus procesos de producción, creando así una gran red de solidaridad.

La cooperativa y fábrica recuperada La Litoraleña, del barrio porteño de Chacarita, sostiene hace años la política de intercooperación: buscan incorporar la mayor cantidad posible de productos de origen cooperativo dentro de su cadena de valor, para cumplir con la solidaridad que lleva como principio esta forma de trabajo.

“Por ejemplo, el 100% de la harina que estamos utilizando es de origen cooperativo. Estamos incorporando harina de Agricultores Federados Argentinos (AFA) con desarrollo de varios años, que tiene que ver con tener las condiciones sociales y económicas, pero también técnicas para que el uso de ese producto sea adecuado y redunde en la mejor calidad posible”, explicó Fabián Pierucci, síndico de La Litoraleña.

En ese sentido, la incorporación más reciente fue la de harina tapera de la cooperativa Molinera de Saladillo – SICSA, la que también están “intentando empezar a comercializar a negocios minoristas, panaderías, pequeñas fábricas de pastas, tanto de AFA como de SICSA”.

Además de los insumos que utilizan como materia prima, todo lo necesario para el proceso de producción proviene de cooperativas: “Durante estos años desarrollamos como proveedores de la fábrica Burbuja Latina, de productos de limpieza, Tinta Azul rediseñó nuestro logo, que es una cooperativa gráfica y tenemos un vínculo muy particular con El Zócalo, en donde hacemos casi todas las impresiones”, detalló Pierucci.

 
 
 
 
 
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Inclusive en el aspecto financiero, el asesoramiento contable está en manos del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y los servicios financieros los provee el Banco Credicoop. En el caso de la indumentaria laboral que utilizan los socios, está confeccionada por la cooperativa textil Puporé de La Matanza.

Una red de trabajo intercooperativo para la economía social

Respecto a llevar estas decisiones en el día a día de la cooperativa, el síndico expresó: “La intención de trabajar con proveedores de origen cooperativo es claramente política, nosotros pensamos que todos los principios cooperativos deben ser parte de nuestra agenda de trabajo y de toma de decisiones cotidianas”.

También se debe a que, desde la recuperación de la fábrica en el año 2015, muchas entidades fueron un pilar fundamental en el proceso: “Fue una gran solidaridad la que hizo posible sostener durante mucho tiempo el conflicto gremial y después nuestra cooperativa. Nosotros en principio tuvimos un apoyo muy importante de nuestra federación FACTA y el vínculo con las cooperativas que asistieron solidariamente fue indispensable”, recordó Pierucci.

Asimismo, aseguró que la elección de un proveedor «tiene que ver con la posibilidad de provisión, con que los costos de los insumos sean adecuados respecto a las posibilidades, que la calidad del producto, del insumo o del servicio sea compatible con lo que se aspira en cuanto a calidad de producción», pero sin duda eligen «preferentemente productos de origen cooperativo».

la litoraleña

La Litoraleña no aplica este modo de trabajo solamente a su proceso de producción, sino que también está comercializando al público productos de “cooperativas hermanas”, como Torgelón, que se dedica a los fiambres y embutidos, o los lácteos de Nuevo Amanecer de Mar del Plata, con quienes mantienen “un vínculo muy estrecho”.

El síndico aseguró: “Sin duda es muy importante también, a posteriori de la producción, que la distribución hasta llegar al consumo final sea a través de redes cooperativas”. En ese sentido, aclaró que están “participando en todas las cooperativas de consumo y de distribución”, como la Unión de Trabajadores de la Tierra.

“Aparte de la calidad garantizada por la gestión obrera, nos parece que es muy importante que el consumidor tenga la responsabilidad de optar entre productos, a igual calidad, a igual precio, cualquier consumidor debería optar, por una razón de conciencia, por productos que están generados dentro de la economía social y que no enriquecen a unos pocos sino que constituyen comunidad”, concluyó.