Image default

Juan Zabaleta dejaría Desarrollo Social para volver a la intendencia de Hurlingham

De licencia en el municipio, el funcionario abandonaría su cargo para hacer pie nuevamente en suelo bonaerense. Los posibles éxodos de la gestión nacional en 2023.

Se avecina un nuevo cambio en el gabinete nacional. El presidente Alberto Fernández, por estos momentos, se encuentra evaluando quién podría ser el nuevo ministro de Desarrollo Social porque el actual, Juan Zabaleta, quiere dejar el cargo para volver a la intendencia de Hurlingham. Sucede que cuando se convirtió en titular de la cartera –el 10 de agosto del año pasado en reemplazo de Daniel Arroyo–, Zabaleta tuvo que tomar licencia en su municipio y Hurlingham, luego de intensas negociaciones, quedó a cargo de Damián Selci –miembro de La Cámpora, una agrupación a la que no pertenece el ministro–, con quien tiene una relación tensa. 

Intendentes en licencia que en este momento se encuentran ocupando cargos ejecutivos, al igual que Zabaleta, destacaron en diálogo con este diario que “no se trata de una estrategia colectiva”, y que no tienen pensado abandonar todos sus cargos de forma repentina. En esa línea, agregaron que “la de Juanchi es una situación particular”. Sin embargo, de forma inmediata, no descartan que el año que viene varios de ellos quizás deban volver a sus municipios para las elecciones.

Desde el gobierno, algunos opinan que “sería una pena que Zabaleta se vaya porque estaba ordenando las cosas bien”, pero reflexionan que “los intendentes nunca dejan de ser intendentes”. La tensión será ver quién lo reemplaza porque el de Desarrollo Social es un ministerio con muchas complejidades y pujas de poder en su interior. En estos días, mientras aumentan las versiones, sonó el nombre Ariel Sujarchuk, actual secretario de Economía del Conocimiento y también exintendente, como posible reemplazo de Zabaleta, pero no es más que una versión y en el Gobierno recuerdan que hace poco tiempo el ministro de Economía, Sergio Massa, lo sumó a su equipo. Lo cierto es que todavía no hay nada definido. 

Dirigentes de Provincia de Buenos Aires contaron a este diario que hace varias semanas Zabaleta les expresó su deseo de volver al municipio y que está molesto con La Cámpora porque, según dicen, desde la agrupación no cumplieron con algunos acuerdos que tenían cuando el ministro dejó la intendencia en manos de Selci. En esa línea, opinaron que “está en su derecho de volver porque a él lo eligió el pueblo”, y que esa situación generará rispideces, pero que no creen que sea algo de gravedad. Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora en licencia y actual jefe de gabinete bonaerense, en tanto, por el momento no expresó su deseo de volver al distrito, aunque quienes lo conocen dicen que “es legítimo y eventualmente probable que sea candidato a intendente”. 

Un actual intendente bonaerense confirmó en diálogo con este diario que “el año que viene puede haber muchos ministros y dirigentes que vuelvan a su intendencia para garantizar el triunfo en las elecciones en sus distritos”. En esa línea, reflexionó que muchos de los intendentes del conurbano que tomaron licencia para ocupar cargos en los distintos poderes ejecutivos –el caso de Insaurralde o el de los ministros nacionales de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, que dejó San Martín y Jorge Ferraresi, que tomó licencia en Avellaneda, para ocupar el cargo de ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat– tienen en la intendencia a alguien de su equipo y eso los diferencia de la situación que vive Zabaleta. Sin embargo, también opinan que muchas veces “la gente se referencia con ellos y no con los reemplazantes”. Por eso, dicen, “por más que el municipio esté en manos de alguien de su espacio, si queremos tener un triunfo importante en la Provincia y que eso mueva el amperímetro en la elección nacional, se tendrá que volver”.

Otra de las posibilidades, más allá de su preocupación por no tener a alguien de su equipo gobernando en Hurlingham y los problemas que eso genera para Zabaleta, es que el ministro esté desencantado con la gestión dentro del gobierno de Fernández. Más allá de los malestares lógicos que genera muchas veces la función pública, y más en carteras sensibles como la de Desarrollo Social, Zabaleta en algún momento tuvo la ilusión de que se podía construir un “peronismo territorial”, de la mano del presidente, Alberto Fernández, y de otros actores sociales como la CGT y los movimientos sociales, que sea una corriente “independiente” o le dispute poder al kirchnerismo. Eso finalmente nunca se concretó y ahora le quedará la carta de volver a la provincia para dar allí la pelea.

Por Melisa Molinari – Página/12