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Schiaretti salió a la cancha nacional con traje de gestor

Con perfil anti-K, llamó a acuerdo entre “las fuerzas mayoritarias de tradición popular”. 

“En Córdoba se trabaja desde la sensatez y a partir de eso todos tienen la seguridad de que nadie va a dar un volantazo. Trabajamos juntos en la construcción de modelo republicano, federal y democrático, que es pro-producción y que es progresista”. Juan Schiaretti salió a la cancha nacional con traje de gestor este jueves en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Reconociendo el terreno, de fuerte anclaje radical, el gobernador destacó el trabajo en conjunto que en Córdoba se lleva adelante con la Universidad, “más allá de que las elecciones las haya ganado un color político diferente”, y envió un particular mensaje al partido centenario. 

“La última vez que Argentina sorteó una crisis de grandes magnitudes fue cuando Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín se pusieron de acuerdo para la salida de la convertibilidad. No hay ninguna duda de que las cosas se logran si las fuerzas mayoritarias de tradición popular se ponen de acuerdo y consiguen hacer un programa que ponga al país en la senda del progreso, el crecimiento y la justicia social”, dijo buscando interlocución en un auditorio que lo aplaudió en reiteradas oportunidades, sobre todo cuando cuestionó al kirchnerismo. “También hay sectores del PRO, del socialismo o del partido de Margarita Stolbizer con los que se puede trabajar, pero hay que animarse a decir las cosas. Nosotros nunca tuvimos nada que ver con el kirchnerismo y no vamos a ir ni a las PASO en un espacio en las que esté el kirchnerismo, pero si gana alguno de los extremos de la grieta no vamos a poder salir de la situación actual”, afirmó a la vez que transparentó que con la sobreoferta de candidatos que hoy tiene Juntos por el Cambio, ve difícil que algún dirigente radical termine encabezando la boleta presidencial de ese espacio.  

Con la ventaja que le dan casi tres mandatos, no consecutivos, como gobernador de una de las provincias más productivas del país, busca posicionarse por fuera del territorio en el que supo blindar su imagen que incluso hoy, surfeando una de las crisis más agudas que registró su gobierno y con la interna partidaria alborotada, mantiene altos niveles de imagen positiva. 

“Es contador y un gobernador que administra con éxito una de las provincias más importantes de la Argentina desde hace décadas. Esa es la razón por la cual Económicas lo convoca”, señalaron en la organización del evento a Letra P, musicalizando los oídos del gobernador con las melodías que mejor resuenan en su fuero más íntimo, las que reconocen su labor puertas afuera de Córdoba.

Decidido a jugar en un armado nacional que se escape de la grieta a partir de un proyecto superador, Schiaretti afirmó que “lo primero que tenemos que determinar es que no se puede refundar un país cada cuatro años”. “Ese es uno de los problemas que tenemos en la Argentina. El que viene, se propone refundarlo y lo termina refundiendo”, aseguró en un movimiento casi juecista. “Pretender refundar un país cada cuatro años rompe una regla básica a partir de la cual una economía se desarrolla y que es la estabilidad en las reglas del juego. Además, esa es la razón que hace que sigamos teniendo grieta, porque si todo lo que estuvo antes está mal, yo terminaré peleándome con quien llevó adelante esas políticas”, aseveró.

La disertación en la sede porteña ubicada en Avenida Córdoba 2122 sirve como ubicación en un GPS que llevará al cordobés a recorrer espacios y escenarios en los que buscará una proyección en la que, al menos al principio, las ideas se privilegiarán por sobre las candidaturas y los nombres. Schiaretti no escribió un libro, como lo hizo Mauricio Macri, pero sí quiere contarle al país qué haría en caso de llegar a formar parte de una futura gestión nacional. A diferencia del expresidente, que enumera los puntos sobre los cuáles no pudo avanzar durante su paso por la Casa Rosada, el gobernador infla el pecho y dice “miren, esto es lo que hicimos en Córdoba”.

En Córdoba, el diagnóstico nacional en la voz de Schiaretti suena casi tan natural como una canción de La Mona. La idea de una Córdoba exitosa que, con base en el respeto por la institucionalidad, la pluralidad y la división de poderes, quiere recuperar el protagonismo que supo tener y que perdió no por sus propias acciones sino por las políticas centralistas y “unitarias” llevadas adelante por las administraciones que se sucedieron a nivel nacional. El mandatario cordobés, que afirma que “ninguna provincia es inviable” y augura “un gran futuro para el país”, hace de ese reclamo una de sus principales banderas. En ese debate suma a sus alfiles políticos y también a algunos de sus opositores históricos. El sector agroexportador y el industrial, otros de los interlocutores que Schiaretti suele ubicar entre sus aliados estratégicos a la hora de combinar política y gestión, también ocuparon gran parte de su alocución destinada a mostrar los aciertos de su gobierno. “En Córdoba nunca se nos ocurriría pensar que un sector es enemigo del otro”, decretó. 

Como siempre, citó al excanciller alemán Willy Brandt, cuya frase “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario” se convirtió en el latiguillo predilecto del cordobés a la hora de proyectar un país en el que se dejen de lado las ideas extremas de que el Estado tiene que hacer todo o que el mercado debe hacerse cargo de solucionar todos los problemas. 

En su exposición, Schiaretti advirtió que la Argentina tiene que solucionar su “déficit fiscal crónico” y avanzar en la solución de las “crisis cíclicas en el saldo de las cuentas corrientes en la balanza de pagos” y propuso iniciar un camino de salida a partir de una política que tenga como horizonte a la generación de empleo. “Tenemos que dejar atrás la grieta para ser la voz de los que trabajan, los que producen y los que se levantan temprano para ganarse el pan. Y creo que esos acuerdos los tenemos que tener claro antes de las elecciones. Eso de decir ‘vótenme y después yo me pongo de acuerdo con todos’ no va a pasar, porque ya no pasó y nadie va a tener mayoría absoluta en Congreso”, afirmó lanzando una propuesta para la cual ya encontró un espejo, 20 años atrás. 

Por César Pucheta – Letra P