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Moscú abandona acuerdo para exportar granos ucranianos; Kiev lo acusa de fingir “ataques terroristas”

El ministerio de Defensa ruso anunció este sábado 29 de octubre que suspende su participación del acuerdo sobre la exportación de granos desde Ucrania, tras acusar a Kiev de un presunto ataque con drones en Sebastopol, Crimea. Las autoridades del país atacado respondieron acusando al Kremlin de fingir “ataques terroristas” para abandonar el pacto mediado por la ONU, para mitigar la escasez de productos agrícolas tras los bloqueos de Moscú a los puertos ucranianos y sus efectos en la inflación.

La Marina rusa estacionada en el Mar Negro afirmó este sábado que sus militares rechazaron un ataque con drones en Sebastopol, ciudad portuaria en la península de Crimea, en el sur de Ucrania, que fue anexada por Moscú en 2014.

“Los barcos de la Flota del Mar Negro repelieron un ataque con aviones no tripulados en las aguas de la bahía de Sebastopol”, declaró Mikhail Razvojayev, el gobernador regional impuesto por el Kremlin.

Las autoridades locales afirmaron que sus defensas evitaron que la infraestructura resultara dañada, sin embargo aseguraron que se trató del ataque “más masivo” en la península desde el inicio del conflicto.  Asimismo, informaron que se decidió cerrar el cruce de la bahía de Sebastopol en barco, de forma temporal y como medida de precaución.

“Nada ha sido afectado en la ciudad. Estamos tranquilos. La situación está bajo control”.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, acusó a Reino Unido de haber ayudado a Ucrania en la planificación de un ataque que tildó de “terrorista”. Y fue más allá, asegurando que los británicos estuvieron involucrados en la voladura de los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2. 

“El ataque involucró nueve vehículos aéreos no tripulados y siete drones marinos autónomos. Debido a las medidas tomadas por los barcos de la flota del Mar Negro, todos los objetivos aéreos fueron destruidos”, aseguró Konashenkov.

Dichos señalamientos fueron tajantemente rechazados por Londres, calificándolos de “falsos en una escala épica”. El portavoz del Ministerio de Defensa británico dijo en tal acusación infundada busca “distraer del desastroso manejo de la invasión ilegal de Ucrania”. 

Entretanto, Anton Gerashchenko, asesor del Ministerio del Interior de Ucrania dijo que las explosiones registradas este sábado en la bahía de Sebastopol se dieron como consecuencia de una “manipulación negligente de explosivos” por parte de los rusos.

Moscú pone de nuevo sobre la mesa la cuestión nuclear

Rusia lanzó nuevas advertencias nucleares, en medio de la guerra contra Ucrania. Esta vez lo expuso detrás de una acusación contra Estados Unidos.

El viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Alexander Grushko, señaló que el Gobierno estadounidense estaría reduciendo el umbral nuclear en Europa. Acción que Moscú tendrá en cuenta en su planificación militar, remarcó.

“No podemos ignorar los planes para modernizar las armas nucleares, esas bombas de caída libre que hay en Europa”, afirmó Grushko, citado por  la agencia estatal de noticias RIA.

Sus declaraciones se produjeron luego de que el pasado 26 de octubre el medio estadounidense ‘Político’ informara que, durante una reunión privada de la OTAN, Washington indicó que este mes aceleraría el despliegue de una versión modernizada de la bomba B61, la B61-12. Las nuevas armas llegarían a las bases europeas el próximo diciembre, varios meses antes de lo planeado.

La B61 es la principal arma termonuclear del arsenal atómico de Estados Unidos después de finalizada la Guerra Fría.

La bomba de gravedad B61-12, de 12 pies, lleva una ojiva nuclear de menor rendimiento que muchas versiones anteriores, pero es más precisa y puede penetrar bajo tierra, según una investigación de la Federación de Científicos Estadounidenses publicada en 2014.

“Estados Unidos las está modernizando, aumentando su precisión y reduciendo el poder de la carga nuclear, es decir, convierte estas armas en ‘armas de campo de batalla’, reduciendo así el umbral nuclear”, subrayó Grushko.

Cuestionado sobre la publicación de ‘Político’, un portavoz del Gobierno de Joe Biden aseveró que no se discutirían los detalles nucleares, pero que la modernización de las armas B61 había estado en marcha durante años.

¿Qué hay detrás de las acusaciones de Moscú contra Kiev y Washington en materia nuclear?

Esta no es la primera vez que Rusia amenaza o hace alarde de su programa nuclear -el mayor del mundo- después de lanzar la invasión contra su vecino país, el pasado 24 de febrero.

El pasado 23 de octubre, Moscú acusó a Kiev de presuntamente preparar el uso de una “bomba sucia”. Es decir, explosivos convencionales mezclados con material radiactivo.

La acusación fue rechazada por el país invadido que no posee armas nucleares y que ha invitado a inspectores de la ONU a dos localizaciones señaladas por la Administración de Putin como lugares donde supuestamente se prepararía dicha arma. Altos cargos de defensa de Occidente calificaron el señalamiento ruso de “evidentemente falso” y “absurdo”.

Pero los expertos indican que detrás de la acusación del Kremlin se escondería la intención de usar ese tipo de explosivo y luego culpar a Ucrania, como un pretexto para aumentar la escalada.

Las tropas invasoras han sufrido sensibles reveses en los dos últimos meses en el terreno, por lo que considerar este tipo de ataques muestra el desespero del Kremlin por dar una estocada contundente a un país que ha resistido y contraataca en un conflicto que se ha extendido por más de ocho meses, destacan los analistas.

En medio de la crisis de Ucrania, el presidente Vladimir Putin ha dicho repetidamente que Rusia defenderá su territorio con todos los medios disponibles, incluidas las armas nucleares, si es atacado. Esto después de haber anexionado cuatro regiones parcialmente ocupadas en Ucrania que ahora Rusia considera como parte de su territorio, a pesar del contundente rechazo de la comunidad internacional. 

El pasado 26 de octubre, Rusia activó sus fuerzas estratégicas, en un simulacro de ataque nuclear masivo. Los ejercicios, que fueron monitoreados por el presidente Vladimir Putin, incluyeron lanzamientos de misiles y la movilización de bombarderos y submarinos nucleares.

No obstante, el jefe de Estado también ha emitido declaraciones ambiguas en esta materia. Solo un día después, el 27 de octubre, Putin aseguró que no tenía intención de usar armas nucleares en Ucrania. En el mismo discurso resaltó que puede hacerlo bajo circunstancias de defensa.

Sus palabras contrastaron fuertemente con las que pronunció un mes antes. El 21 de septiembre, el líder del Kremlin fue más preciso cuando recalcó que su nación cuenta con un arsenal nuclear incluso mayor al de los países miembros de la OTAN, liderada por Estados Unidos, que no dudaría en utilizar. “No estoy mintiendo”, dijo en ese momento.

Rusia cuenta con alrededor de 2.000 armas nucleares tácticas en funcionamiento, mientras que Estados Unidos tiene alrededor de 200 armas de este tipo, la mitad de las cuales se encuentran en bases en Italia, Alemania, Turquía, Bélgica y los Países Bajos.