Marzo, mes fatídico para el Gobierno: multiplicó escándalos y agravó la crisis. El reemplazo de Adorni y el curioso consenso sobre Sturzenegger. Los privilegios castizos del BNA. La crisis que Quirno no vio. El apuro por sacar las PASO. Y el dilema peronista: ¿acelerar o esperar?
“Federico anda bien con los que tiene que andar bien”. El dictamen, escuchado en el microclima libertario, alimenta la tesis que señala a Federico Sturzenegger como el preferido de los Milei, Javier y Karina, para el eventual reemplazo de Manuel Adorni, protagonista de un tour infinito de escándalos que obligó al presidente a ratificarlo tres veces en 72 horas.
El ministro de Desregulación logra un extrañísimo consenso: en casi todas las tribus libertarias agitan su nombre. Parece existir una voluntad, maliciosa e inmanente, de querer “quemar” al Coloso, hacerlo sonar para que suene. La entronización de Sturzenegger sería una jugada extrema, endogámica y riesgosa para un Gobierno que está débil en todos los frentes. Milei está desnudo.
Pero el nombre del economista no es antojadizo: apenas el Adorni-gate sumó capítulos patrimoniales, en el menú personalísimo de Milei –como se contó en el Sistema 2 del domingo pasado– aparecieron el suyo y el de Patricia Bullrich, dos figuras con experiencia ejecutiva y rodaje en La Libertad Avanza
El don/problema del equilibrio
En el Gobierno hay una convicción casi universal: Adorni sigue como jefe de Gabinete solo porque los Milei todavía no encontraron –o decidieron– un sucesor. Según Zuban Córdoba, la negativa de Adorni creció 11% post escándalo y su imagen positiva cayó más de 20 puntos. Fin.
Hay una pregunta abierta: ¿Karina está dispuesta a aceptar un equilibrista, un hombre de dos mundos que pueda interactuar con ella y Santiago Caputo? ¿O prefiere un karinista puro para retomar la avanzada sobre el santiaguismo, que se pausó con la mamushka de escándalos y crisis múltiples que enfrenta el oficialismo?
La novela aporta una curiosidad: en el manual de la política convencional, el nombre que debería aparecer como sucesor natural de Adorni en la Jefatura de Gabinete sería Santiago Caputo, que en diciembre pasado estuvo a punto ocupar ese cargo pero no llegó porque Karina usó, como cortafuego, a Adorni. Si aquel plan falló, ¿por qué Caputo no vuelve a ser opción? Su nombre no suena.
Otra figura que aparece es Diego Santilli, un recién llegado al gabinete que apenas desembarcó quedó como un ministro desnudo porque le sacaron Migraciones, Turismo, Deportes y hasta el RENAPER. Luego de esa bienvenida accidentada, casi un derecho de piso, le devolvieron RENAPER y Deportes. Movedizo y tiempista, Santilli vuela debajo del radar con un plan preciso: gobernar la provincia de Buenos Aires.
La cisura de Manuel
El presidente escuchó que poner a Sturzenegger sería problemático porque no se lleva bien con ningún –o casi ningún– funcionario. Adorni no era, tampoco, el más querido. Pero la bendición de los Milei lo hizo digerible. El Coloso cumple dos requisitos: tiene diálogo con Milei –un factor clave para la dinámica diaria y de confianza que requiere el cargo– y puede hacer equilibrio en la interna entre Karina y Santiago.
Adorni tenía también ambas cosas: contacto directo y fluido con el presidente y, aun con su alineamiento con la hermanísima, cohabitaba con el asesor. Pero no está del todo claro si, para Karina, el don que le atribuyen a Sturze es un activo o es motivo de veto. Además de no servir como vocero, el escándalo Adorni es una herida abierta que suma microcrisis cada día.
“No la estamos viendo. La gente está recaliente”, se mortifica un dirigente que reza para que se produzca, cuanto antes, el reemplazo de Adorni. Milei le anticipó tareas al jefe de Gabinete para estos días. Pero el miércoles declarará la escribana Adriana Nechevenko, poseedora de datos sensibles. Nada, por ahora, indica que se modere la velocidad con que avanza la investigación judicial del fiscal Gerardo Pollicita. Los tiempos del escándalo van más rápido que el rebote económico que el presidente preconiza en Olivos.
El rezo pagano de Milei
“En marzo la economía hizo piso, en mayo rebota, en junio sigue y vamos a un segundo semestre bueno”, le escucharon decir a Milei, figura que parece un déjà vu –fallido– del macrismo. Un optimismo similar irradia Sturzenegger, que sostiene que la caída de la recaudación en marzo –por décimo mes consecutivo– fue el punto más bajo y que en abril empieza a comparar con el período que cambió la estructura impositiva.
En estos días, la Casa Rosada activará un plan de asistencia a trece provincias, la mayoría aliadas como Chaco, Salta, Mendoza y Corrientes, pero incluye opositoras como La Rioja y Tierra del Fuego. Se trata de anticipos de coparticipación, un salvataje a 15% de tasa anual y amortización entre septiembre y noviembre, que busca compensar la caída de coparticipación a las provincias que se registró en cuatro de los últimos seis meses, según el informe de la consultora Politikon Chaco, de Alejandro Pegoraro, que detalla además que el primer trimestre 2026 es el segundo peor desde 2018. En marzo cayó 4,3% interanual y en febrero había caído 7,5%. Pero, si se suman transferencias automáticas y no automáticas, la caída es todavía mayor: tomado todo el primer trimestre fue una baja de 8,7%, algo así como 1,5 billones de pesos.

El dato impacta: que 13 de las 24 provincias necesiten anticipos –para algunas, como Santa Cruz, es el segundo– es un semáforo rojo furia. La asistencia nacional, que es toda una novedad política que los gobernadores agradecen a Santilli, debería alcanzar para allanar la aprobación de la Ley de Glaciares y dar un respiro a provincias que están con alta deuda en pesos y a tasas, en muchos casos, superiores a los 40 puntos.
La velocidad de las cosas
El raid vacacional de Adorni y su familia entre diciembre de 2024 y enero de 2025 solo lo podrá determinar una investigación judicial. El registro de Migraciones indica el país de destino, pero como no hay vuelos directos a Aruba la salida tiene escalas previas –una de ellas sería Ecuador– que figuran en los informes oficiales. En vuelos privados es un procedimiento habitual indicar un destino cercano –un clásico es Paraguay– para “esconder” viajes más onerosos.
En el Gobierno el temor está puesto en la causa que investiga el presunto enriquecimiento patrimonial de Adorni. Al jefe de Gabinete no le da el blanco. La sospecha interna es un supuesto mecanismo de sobresueldos. Es una bomba racimo porque el mismo formato se invoca respecto de funcionarios que sacaron créditos hipotecarios del Banco Nación, información a la que se puede acceder en el sitio Cuánto deben que armaron Andrés Snitcofsky y Sebastián Waisbrot y que se nutre de fuentes de datos abiertos.
El BNA informó que otorgó 27 mil créditos hipotecarios, que da 9 de cada 10 del sistema bancario y que el esquema de otorgamiento, de fácil trazabilidad, limita las picardías. Lo que no quiere decir que las elimina por completo.
Una lista envenenada
La zona difusa es otra y tiene que ver con la dinámica del crédito a funcionarios políticos o legisladores, a tiro de decreto o con fecha de salida del Congreso, una limitación razonable en materia de riesgo crediticio por la falta de estabilidad, como apuntó la diputada Gisela Scaglia, ex vicegobernadora de Santa Fe, que comparó que un empresario, para tener el mismo crédito, debe llevar “una montaña de carpetas”.
Felipe Nuñez es un caso testigo. Es directivo del BICE –en junio de 2024 empezó con un salario de $ 5.026.462,01 por mes–, asesor privadísimo de Luis Caputo, con despacho pegado al del ministro, y tuitero/streamer libertario con pantalla en Carajo. ¿Felipe Nuñez cumplía, sin el premio político que le dieron como director del BICE, para recibir un crédito?
Pero hay algo más: unos años atrás, además de militar para vender el BNA, Núñez decía que el banco estatal era “una cueva de acomodaticios políticos” cuya utilidad es “timbearse los ahorros de la gente para salvar a inviables”. La lectura política adicional es si un crédito con beneficios que suponen un costo para el BNA deben ser para funcionarios y legisladores.
Privilegios privados de banco público
En 2025, Núñez festejó en Carajo el “boom de créditos hipotecarios” del BNA sin confesar que era un beneficiario con tasa y ventajas preferenciales por ser funcionario. Lo hizo junto a Federico Furiase, quien, con cargo en el BCRA, también sacó un crédito millonario –por el que debe, a enero, 408 millones al BNA- para comprar una propiedad que se sumaría a la única que declaró en su DDJJ 2024: una casa de 100 m2 en Ramos Mejía. Pedro Inchauspe, otro director del BCRA, fue otro que vio la veta beneficiosa del BNA: en su declaración jurada de 2024 informó una vivienda de 180 m2 en San Fernando.
El ecosistema BCRA-Economía es fan de los créditos del Nación: Núñez, Furiase, Inchauspe, Felipe Berón (subsecretario de Servicios Financieros del MECON), Federico Ramos Nápoli (Asuntos Nucleares), Juan Manuel Garzón -hasta marzo subsecretario de Programación Microeconómica) y, entre otros, Matías Mana, subsecretario de Relaciones Internacionales del MECON tomaron préstamos del BNA.
Hay también una larga lista de legisladores, la mayoría libertarios, como el exmacrista Alejandro Bongiovanni, el exradical Mariano Campero, la rionegrina Lorena Villaverde y el bonaerense Santiago Santurio, que, como su colega correntino Lisandro Almirón, tiene mala calificación como deudor en el BCRA: Santurio es categoría 3 y Almirón es 5, “irrecuperable”. Otro deudor irrecuperable es el senador entrerriano Edgardo Kuieder, detenido en Paraguay, que afortunadamente para el BNA no tomó ningún crédito.
¿Sin los sueldos/dietas que cobran del Estado hubiesen sido sujetos aptos para un crédito de esos montos? Núñez, según una simulación que hizo el exdiputado Emiliano Estrada, debería tener ingresos mensuales de $19 millones con un co-deudor para acceder a ese crédito. Y propios de, al menos, 9 millones. ¿Hubiese conseguido ese préstamo en una entidad privada?
Un razonamiento de ese orden pareció haber hecho la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, al pedirle la renuncia a Leandro Massaccesi, su jefe de asesores, que recibió un crédito del BNA y adeudaba, a enero pasado, casi $440 millones. Pettovello actuó, dicen en Casa Rosada, motivada por el pánico. Su vínculo directo con Milei –no con Karina– le da la cobertura para tomar decisiones que a otros le valdrían el castigo como herejes.
La expulsión de Massaccessi, hijo del exgobernador radical de Rio Negro, dejó en offside a los que figuran en la lista envenenada de beneficiarios del BNA. Rondaba, el fin de semana, una intriga: Pettovello pidió la renuncia de Massaccesi pero no habría hecho lo mismo, al menos hasta el sábado, a otros funcionarios que están en la órbita de Capital Humano y también recibieron créditos en el BNA, como la coordinadora de Políticas Sociales, Gabriela Real. Una pista: Massaccesi tuiteó una “aclaración” en la que no mencionó a la ministra e, incluso, lamentó “el desenlace intempestivo”.
Malvinas y el riesgo Milei
“Soy el último en enterarme”, se quejó el canciller Pablo Quirno. Su interlocutor fue Daniel Raimondi, embajador argentino en Brasilia. Hacía unas horas se había anunciado un acuerdo estratégico entre Brasil y el Reino Unido, un pacto 2026-2030 que incluye cuestiones de defensa y puede herir el reclamo histórico de Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas.
La postura ideologizada de Milei frente a Lula da Silva seguro no fue el motor del acuerdo, pero facilitó que Brasil negociara con Gran Bretaña. El canciller, según fuentes diplomáticas, gestionó que Itamaraty emitiera una declaración respecto de Malvinas. Pero Quirno es, a lo Milei, un topo que dinamita desde dentro la Cancillería, butaca a la que ascendió por la gracia dilecta y directa de Karina. Sin vice y con vacíos en áreas de peso técnico y simbólico, como la Dirección de Malvinas, el ex JP Morgan parece haberse quedado –o lo desoye– sin el mecanismo de alertas diplomáticas, un factor clave para un político.
Nada es gratis: el destrato hacia los vecinos de América Latina y el alineamiento automático con Estados Unidos e Israel en la ONU, como en el rechazo a la resolución que consideró como crimen de lesa humanidad a la esclavitud, pueden convertirse en un búmeran cuando a fines de mayo el Comité Especial por la Descolonización de la ONU vote, como cada año, la demanda argentina por Malvinas.
Y más allá también
¿Puede ser, además, un problema para las aspiraciones de Rafael Grossi para convertirse en secretario general de la ONU? Mahmoud Ali Youssouf, diplomático de la Unión Africana, transmitió el malestar al embajador argentino en Etiopía, Juan Ignacio Roccatagliata, por la postura “negacionista” del Gobierno de Milei. La elección en la ONU es en noviembre y, a simple vista, las posturas extremas de Milei no ayudan a su compatriota.
En el caso específico de Malvinas ocurre algo parecido. A fines de mayo sesiona el comité de Descolonización. La Unión Africana, que se quejó por el voto argentino, reúne a 54 países, varios de los cuales integran el C-24 (que en realidad tiene 29 miembros) del comité que, año tras año, respalda el reclamo argentino por Malvinas. Al mismo tiempo, varios países caribeños podrían tomar una postura similar.
En el mundo diplomático se cuenta que desde la Dirección de Malvinas se le advirtió a Quirno sobre los riesgos del voto en la ONU contra la resolución para declarar crimen de lesa humanidad la esclavitud, pero el canciller dijo que Argentina seguirá, sin moverse, alineado con Estados Unidos e Israel. En la ONU, el embajador argentino Francisco Tropepi fue uno de los dos que expuso contra la resolución: el otro fue Dan Negrea, delegado de Donald Trump en Naciones Unidas.
Quirno escucha a Tropepi. El canciller es eficiente en los asuntos que le interesan: durmió -una versión indica que “retiró”- el placet de Luis María Kreckler como embajador en Londres, donde está Mariana Plaza, una diplomática a la que los excombatientes acusan de tener posturas pro-británicas. Quirno tuvo chispazos con Kreckler cuando se negoció el acuerdo comercial con Estados Unidos y Gerardo Werthein tenía como mano derecha, desde el consulado de Sao Paulo, a Kreckler y chocaba con las posiciones que promovía Toto Caputo desde Economía, donde estaba el actual canciller.
Una duda peronista
Milei busca afuera la calma que no tiene fronteras adentro. La decisión de expulsar al agregado comercial de Irán opera en esa línea. Lo mismo ocurre con el deseo de convertir en asunto de agenda la denuncia sobre la presunta operación de una agencia que “sembró” noticias en medios argentinos destinadas a desacreditar al Gobierno libertario. La Casa Rosada le puso todo el anabólico posible para cambiar la conversación y salir, por un rato, de la postura defensiva.
El Ejecutivo quiere, en paralelo, acelerar cuanto antes la discusión de la Reforma Política en el Congreso. El renglón sobre el cambio de elección de diputados para establecer el formato uninominal está redactado, que se contó en el anterior episodio de #Sistema2, y se verá si logra músculo o no. Si se hipnotiza a los operadores políticos de LLA, solo les interesa un tema: que en el 2027 no haya PASO. El proyecto será para eliminarlas, pero una opción más factible es suspenderlas, como se hizo en 2025.
El peronismo mira la crisis del Gobierno y se relame. En 2017, en un reportaje en Clarín, Emilio Pérsico describió al peronismo como un “tiburón que huele sangre y ataca”. Se refería al Gobierno “débil” de Mauricio Macri, ante lo cual el peronismo se “unificaba” para volver al poder. Al PJ le encanta fantasear con repetir aquel ciclo.
El encuentro en Tierra del Fuego entre Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Gustavo Melella, además de legisladores de distinto color como Victoria Tolosa Paz y Mayra Mendoza, es una foto debajo de la cual se producen reordenamientos.
La pregunta táctica es bien simple: ¿el peronismo se debe apurar o es mejor quedarse quieto y dejar que Milei se deteriore solo? Sergio Massa, para justificar su silencio, dice que “Milei es el mejor enemigo de Milei”. Los datos parecen darle la razón: un trackeo que el exministro recibe a diario mostró, a datos del 28 de marzo, la caída de la imagen de Milei entre los jóvenes, con un cambio notable: en enero de 2025, 7 de 10 apoyaban al libertario; en marzo, el panorama está 4 a favor y 6 en contra.
El mismo estudio incluye un ejercicio contrafáctico sobre si se volviese a votar en la primera vuelta de 2023 (no en el balotaje), un juego que sirve para medir a Milei como primera opción. Desde principios de 2024 estuvo siempre por encima de los 40 puntos, con un tramo en los 50% -final de 2024 y primer trimestre 2025- y un pico similar a final del año pasado, pero empezó a caer desde siempre y tocó, a fines de marzo, su peor número (33,7%), incluso más abajo que en septiembre pasado.

Por Pablo Ibáñez-Cenital

