Image default

Juan Grabois: “Cristina no tiene que ser candidata”

Desde Roma, donde participa de un evento de la Comunidad de San Egidio, el líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos fue muy crítico con el Gobierno y cuestionó a la vicepresidenta por no saber elegir a la gente; no descartó postularse para la Presidencia

-¿Qué piensa del bono para indigentes anunciado recientemente?

-Es un bono para las personas que están bajo la línea de indigencia que son 4 millones de personas, 2 millones y pico de adultos, que fueron los que más perdieron en términos de poder adquisitivo en los últimos 7 años, más del 30% son trabajadores informales. Fue difícil que saliera porque planteamos que tenía que ser un bono directo por la ANSES y hay movimientos que eso no les gusta porque quieren seguir mandando planillas de Excel con los beneficiaros, manejando los cupos. Lo que genera la conflictividad social es la falta de cupos y la falta de cupos genera la arbitrariedad. Nosotros creemos que la política de transferencia de ingresos tiene que ser lo más universal posible y con la menor intermediación posible, que el rol nuestro como movimientos populares es organizar trabajadores y no repartir subsidios, y que eso lo tiene que trabajar el Estado. Entonces después de advertir que nosotros íbamos a sacar a nuestros tres diputados del bloque –Natalia Saracho, cartonera; Federico Fagioli, que vive en una villa, e Itaí Hagman- y que íbamos a empezar un plan de movilización, que hicimos unas cuantas, logramos que aprueben el bono.

-¿Es una solución?

-A ver, no resuelve ningún problema estructural, tiene que ver con una realidad en la que nos encontramos después de tres años de gobierno supuestamente popular, con niveles de pobreza e indigencia superiores a los que veíamos con Macri…

-¿Cómo evalúa al gobierno de Alberto Fernández?

-Para nosotros es un fracaso absoluto, no cumplió el contrato electoral por el cual muchos lo apoyamos, que era empezar por los últimos. Los últimos están peor que hace tres años, ese es un dato objetivo de la realidad. Lo peor es que la Argentina creció en PBI, lo cual quiere decir que no es un problema de crecimiento, sino de distribución. Y un gobierno popular debería tener como bandera la distribución de la riqueza. Entonces para mí, fue un fraude, es un fraude. Alberto Fernández traicionó la confianza que depositamos en él y le está poniendo la alfombra roja a la derecha para llegar a la Casa Rosada.

-¿Que le parece Sergio Massa?

-Me parece que, en el marco de una improvisación negligente en la gestión y los graves errores de (Martín) Guzmán, pusieron a una figura de autoridad con peso político, cuyas posiciones ideológicas no comparto y que en general, mi experiencia, es que me mintió dos veces: dos veces incumplió sus compromisos con los sectores sociales.

-¿Recientemente?

-Una cuando era intendente y otra cuando estaba discutiendo lo del bono. Pero lo perdonamos y esperamos que la tercera sea la vencida. Sobre su programa económico, es un ajuste light, pero lo que más me preocupa es que su amistad con Gerardo Morales y un grupo empresario implique el embargo de los recursos estratégicos de la Argentina, como el litio y los minerales raros, los hidrocarburos y el sector agroalimentario, que es lo único que les importa a los poderes extranjeros de nuestro país. No se cuidan en la Argentina los bienes estratégicos. En Noruega, por ejemplo, con los hidrocarburos hicieron un fondo soberano, que es el más grande del mundo, que permite no solamente la estabilidad económica, sino financiar lo más importante, que es la educación. Nosotros tenemos que hacer lo mismo. Tenemos que copiar, adaptar a nuestro país, las cosas adaptables de los países que lograron mayores niveles de desarrollo humano, con las particularidades argentinas. Eso es un poco lo que vengo a hacer, a estudiar eso.

-¿Apoya el proyecto de la senadora Di Tullio que establece una especie de bono permanente para los indigentes?

-Lo apoyamos como una solución intermedia y temporal. Es un proyecto de ingreso complementario, no de bono. Nosotros no creemos en los subsidios a la pobreza, creemos en que hay que hacer un ingreso complementario para trabajadores informales y a partir de eso, avanzar en un proceso de formalización, que implique una nueva categoría tributaria para los trabajadores independientes. Creemos que eso no va en contra de la organización social, sino que la fortalece y la depura de sus elementos clientelares. Eso me parece muy importante porque la crítica que me están haciendo otras organizaciones es que al cobrarse por ANSES y no manejarse por las planillas de las organizaciones eso destruye las organizaciones. Y yo digo que no las destruye, sino que las depura de sus desviaciones clientelares.

-¿Qué opina de la nueva ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz?

-No opino hasta que vea. Te puedo decir que Zabaleta trabajó mucho. Pero el problema argentino no es un problema de desarrollo social, es una problema de falta de planificación de políticas públicas a largo plazo. Inevitablemente Tolosa Paz va a ser una administradora de curitas, de parches. No va a poder desarrollar una política de Estado. Primero porque una política de Estado de desarrollo humano e integral tiene que hacerse al más alto nivel, al nivel de la presidencia y tiene que ser con un consenso mayoritario de la política; y segundo, porque no tiene tiempo.

-En la actual situación de crisis económica y ebullición social y acercándose fin de año, ¿ve algún riesgo de estallido social?

-Si se aplica bien el bono, no. Este bono resolvería la cuestión alimentaria de los sectores populares hasta fin de año. Desde luego eso, sumado a la red maravillosa de cuidados que desarrollamos los movimientos populares, todos, esos con los que estoy de acuerdo y los que no estoy de acuerdo. Hay una red impresionante en la Argentina, que también es un punto de contacto con la Iglesia y con los curas villeros porque ahí nos cruzamos. Entre los dirigentes podemos tener muchas diferencias pero en el territorio somos todos hermanos. Lo que yo veo, que es peor o igual que un estallido, es la degradación lenta y silenciosa de la sociedad. Porque a eso te vas acostumbrando y lo vas naturalizando. Un estallido es un sacudón que puede generar cambios, una lenta degradación, es como respirar monóxido de carbono: te morís silenciosamente. Y eso es lo que veo que pasa en la Argentina, hace tiempo.

-¿Cristina para usted tiene que ser candidata a presidenta?

-Para mí, no. Para mí, si ella es candidata, la vamos a apoyar, no porque sea perfecta. De hecho tengo una diferencia ideológica de base con Cristina. Cristina habla del desarrollo de un capitalismo en serio y nosotros creemos en la necesidad de un sistema alternativo que no tiene nombre, donde el centro no sea el capital, sino el ser humano y la naturaleza. Y otra diferencia es que nosotros creemos que hay que salir de un esquema extractivista, donde la fuente principal de divisas sean, de nuevo, hidrocarburos, agroindustria, agronegocios y minerales. Es decir, que hay que salir de eso. Pero Cristina sigue siendo la representación mayoritaria de los sectores más postergados de la Argentina y objetivamente si uno ve los números, en los dos gobiernos de ella, todos los índices sociales fueron mucho mejores. Entonces, la apoyaría por eso. Pero yo pienso que tiene que haber un recambio generacional.

-Entonces cree que no debería ser candidata…

-No. Cristina tiene una gran experiencia y tiene que lograr algo que no logró ningún líder latinoamericano y no logró el general Perón, que es hacer el trasvasamiento generacional: es decir, poner todo lo bueno que ella tiene en una nueva generación, que no reciba lo malo y que tenga autonomía, que pueda tener pensamiento crítico propio. Valoro mucho a Cristina como estadista, pero sus mayores errores fueron la gente que eligió. Eligió mal: se confundió con Alberto, se confundió en poner a Massa, se confundió en el armado de las elecciones de 2015. Ella tiene carisma, pero a la hora de ungir, creo que opera algún mecanismo en el que termina ungiendo incluso a gente que se portó mal con ella. Es raro ese mecanismo. Pero todas las advertencias que fue haciendo en los últimos años en el pensamiento estratégico, para mí fueron todas correctas. El problema para mí es cuando tiene que elegir personas. No entiendo muy bien cuál es el criterio, pero por los frutos los reconocerás y no han sido buenos.

-¿Se imagina usted como candidato a presidente?

-Si yo fuera candidato, sería para que no se diluya una militancia que se plantea algo mejor que la administración de lo existente, que es Massa. Si hubiera un candidato “de centro”, que piensa que está bien el acuerdo con el FMI, que piense que está bien el extractivismo, que trate todo el tiempo de quedar bien con el sector empresario, que no tenga conocimiento ni priorice las políticas de Tierra, Techo y Trabajo, dentro de una interna del Frente de Todos, podría serlo, con el único objeto de que exista una opción para los que tenemos un planteo alternativo. Pero es algo que yo no tengo claro, que tengo que hablar mucho con mis compañeros y reflexionar mucho también si eso es útil o no. La razón para hacerlo es un bien mayor. Ese sería un escenario posible, no probable, pero posible.

-No descarta entonces ser candidato…

-No, no descarto, en el marco de una interna en el campo popular…

-En el Frente de Todos…

-En lo que hoy se llama Frente de Todos, que vamos a ver cómo se llama en un par de meses.

Por Elisabetta Piqué – La Nación