Se filtraron los datos de más de 100 millones de usuarios, como fechas de nacimiento, domicilios y datos de contacto; así como miles de números de cuentas bancarias y de seguro social. Algunos especialistas aseguran que el incidente se podría haber evitado o reducido si se tomaban ciertas medidas de seguridad. Qué falló
La información obtenida ilegalmente pertenece a individuos y a pequeñas empresas que se contactaron con Capital One entre 2005 y principios de 2019. Va desde nombres, direcciones, códigos postales, números de teléfono, direcciones de correo electrónico, fechas de nacimiento hasta ganancias declaradas.
La supuesta pirata informática, que aprovechó una falla en un servidor de la nube de Capital One, también obtuvo información parcial sobre los titulares de tarjetas de crédito, como el historial de pagos, el saldo actual y cómo contactarlos.
“Es poco probable que la información robada se haya utilizado para cometer fraude o haya sido difundida”, dijo Capital One, que prometió continuar las investigaciones.
La entidad financiera dijo que el robo de datos tuvo lugar entre el 12 de marzo y el 17 de julio de este año, y que detuvo la intrusión el 19 de julio, dos días después de ser alertada por un usuario del sitio web GitHub.

