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Facundo Manes: “No podemos ir a una coalición electoral sin discutir una idea de país”

El neurocientífico y diputado nacional más atacado por su propio partido se aleja de los extremos y trabaja para sumar músculo en su objetivo de lograr una nueva mayoría de centro. Afirma que el radicalismo “ha vuelto a tener vocación de poder” y apuesta a un plan de estabilización de la macroeconomía.

Facundo, estuviste recientemente en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata y dijiste: “La convicción y la determinación de liderar un espacio que compita por la presidencia, y para eso es preciso ampliar la coalición hacia el centro, porque no se va a poder ganar desde los extremos”, la pregunta obligada es si dentro de tu propia coalición Mauricio Macri o Patricia Bullrich representan esos extremos con los que vos creés que no se podrá ganar. 
Eso que vos leíste y que yo dije en Mar del Plata lo dije cuando me convocó el año pasado, parece mucho tiempo pero fue el año pasado, hace un año, la dirigencia de la Unión Cívica Radical a participar en la elección de la provincia de Buenos Aires. Dije que me involucraba, que el radicalismo estaba dispuesto a liderar, a ser un partido de vocación, de poder. Cosa que después he comprobado que hay un nuevo radicalismo que tiene vocación de poder, cosa que había perdido por unas décadas, por las circunstancias históricas, y que entendía como lo hizo el laborismo inglés, o los demócratas antes de Clinton, que los partidos políticos no tienen el derecho divino a existir si no se renuevan y no incorporan nueva gente, si no les hablan a los jóvenes, si no hablan de futuro, si no se “aggiornan” a los tiempos. Y sobre todo, y era el pilar del radicalismo, de una convocatoria al centro popular para la nueva mayoría que necesita el país para tener mayoría legislativa y transformar la Argentina hacia el desarrollo, que es el salto civilizatorio que nos queda por delante. Es con una coalición de centro popular y creo que el radicalismo tiene un rol central ahí, de convocar desde el centro popular a una nueva mayoría. Estoy convencido de que el problema de la polarización no solo es un problema tóxico en términos de convivencia ciudadana y política, sino que impacta seriamente en la economía. Creo que la polarización y los extremos impiden que baje la inflación, impiden que tengamos un plan económico serio, impiden que pensemos un país. Entonces, tengo mucha esperanza en que este espacio, que el año pasado se llamó “Dar el paso”, que excedía al radicalismo, pueda convocar a una mayoría popular. Una mayoría que convoque desde el centro, no desde los extremos. 

No mencionaste al expresidente, pero cuando dijiste que el gobierno anterior caía en “populismo institucional” te cayeron críticas de todos lados dentro de tu propio grupo político, incluso del radicalismo. Ahora Carrió acusó de lo mismo al gobierno de Macri, de espiar a los propios partidarios, y las críticas no fueron las mismas, casi mínimas. ¿A qué atribuís que por lo mismo que decís vos te cae todo el mundo, y a Carrió no le dicen nada? Primero, me solidarizo con la doctora Carrió, por lo que escuché el otro día en la televisión, no sabía los detalles. Ella habló de una pérdida irreparable, toda mi solidaridad con ella. Y segundo, la verdad es que me pasó lo mismo que cuando di el paso el año pasado. Durante años, sos testigo de cómo yo recorría el país divulgando. Para mí liderar es explicar, como decía Fernando Henrique Cardoso. Llegué en 2001 a la Argentina, y había otros marcos teóricos para entender la mente, y traté de divulgar el marco teórico donde me había formado en las neurociencias modernas, sobre todo el estudio de la mente. Y dada la popularidad, y que después todas esas charlas masivas eran un poco “¿como este chico de un pueblo llegó a Cambridge y volvió?”, después se convirtieron no solo en neurociencia sino en la historia de vida y una visión del país. Muchos políticos me invitaban a ser parte de sus espacios y yo era conocido de todos. Y cuando di el paso, pero dentro de un espacio propio, me atacaron en forma inusitada, el año pasado para mí fue una gran sorpresa. 

Decís que mientras no eras candidato todos los políticos te convocaban a su propio espacio, el día que dijiste ser candidato…
Pero no dentro de un esquema de jerarquía, quizá si hubiera entrado a un espacio, ese espacio hubiese protegido si entraba abajo, como en una empresa. Y cuando uno crea un espacio, es decir, vamos a mejorar la coalición porque Cambiemos, o como se llame la coalición opositora que integro y que estoy decidido a ampliar como lo hice el año pasado, se originó en una alianza electoral para ganarle al kirchnerismo en 2015. El motivo, como ciudadanos, estaba a favor de que se arme una alianza electoral para frenar al kirchnerismo que, después de tres presidencias, la democracia necesitaba alternancia. Además, ellos decían que iban por todo y había riesgos de autocracia. No tuvo un proyecto de país, no se constituyó Cambiemos con una idea de país. Se constituyó como una alianza electoral en 2015 para ganarle al kirchnerismo. Y le fue mal. La gente no votó a Cambiemos en el 19. El Frente de Todos fue una alianza electoral, básicamente para ganarle al PRO porque, como dijo el expresidente Macri, “este es un gobierno del PRO, no de coalición, la coalición fue electoral y parlamentaria”. Y es un desastre este gobierno. Entonces estoy convencido de que el año que viene no podemos ir, la coalición opositora no puede ir, solamente con antikirchnerismo, tiene que tener una idea de país. Por eso hicimos la interna el año pasado, “dando el paso” para expandir la coalición, para llevar la coalición a sectores que nunca habían votado a Cambiemos. Me votó gente y me respalda gente que nunca votó a Cambiemos, estaba defraudada con Cambiemos, e incluso gente que venía votando a Cambiemos y prefirió mi semblanza a la coalición. Y estoy convencido de que ese es el camino, es ampliar la coalición y también discutir ideas. El año que viene no podemos ir a una coalición electoral sin discutir una idea de país, porque si no nos va a pasar lo mismo que nos pasó en 2015 y le pasó al Frente de Todos en el 19. Y los argentinos no podemos soportar un gobierno más que llegue solamente para el poder. 

Dejame hacer una conjetura: te criticaron incluso los radicales, y a Carrió no, porque no significa una amenaza electoral para muchos y vos sí, porque podés ser un candidato a presidente que gane una eventual interna. 
A mí me sorprendió, porque si ves cómo fue el diálogo con el periodista, el periodista me dice: “Muchos piensan que el radicalismo es populismo light”, le pregunto: “¿Quién?”. Y el periodista me dice: “El expresidente Macri” y, con todo respeto, no ataco personalmente al expresidente, y digo: debería reflexionar porque en su gobierno lamentablemente hay evidencia y ahora lo ratificaron Carrió y Alconada Mon, y muchos más, que hubo populismo institucional en algunos aspectos. Lo que dije es algo muy respetuoso, critiqué una gestión de un gobierno que hay que mejorarlo claramente. Y fue una crítica inusitada, pero lo hice defendiendo al radicalismo, y después me sorprendió claramente que el Comité Nacional me haya, sin mencionarme, involucrado en un texto habiendo defendido al radicalismo, también me sorprendió. Debo decir que me sorprendió el ataque sobredimensionado por lo que dije, y además me sorprendió el comunicado del Comité Nacional. 

¿Vale aquello de “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos” en este caso, esto que decías que mientras eras un neurocientífico o un escritor te recibían todos con los brazos abiertos y cuando te convertiste en un competidor empezaste a recibir críticas?
Pero es un error pensar así. Porque vengo de la ciencia y mi mentalidad es diferente. Mi mentalidad es, si quiero hacer un experimento científico y alguien de mi universidad hizo algo que no funcionó, no lo tomo, lo omito, aunque sea de mi equipo, de mi tribu, de mi universidad. Si la universidad que compite o el instituto científico que compite conmigo hizo un experimento que fue valioso, lo tomo. Para mí, tiene que ver con que produzco una disonancia cognitiva en cierta mentalidad política y la ciudadanía, es que todo lo que pertenece a mi tribu está bien, no se puede criticar a mi tribu, y todo lo que pertenece a la tribu de enfrente está mal. Cuando viene alguien a decir: “Tengo un modelo de país”, mi modelo de país no es el kirchnerismo, soy opositor al kirchnerismo, pero quiero no solo ganarle, sino que quiero transformar el país, incluso con el votante peronista y el votante kirchnerista, quiero hacer una nueva mayoría. Sin una nueva mayoría este país, sumergido en esta grieta, no tiene destino. Tiene destino de pobreza, más desigualdad. Entonces, primero reconocer al otro, y segundo, reconocer que el otro puede tener algunas cosas buenas, y que en los nuestros puede haber cosas malas, eso no se entiende. Y le doy cierto espacio a que no pueden entender la mentalidad de un científico en la política.

por Jorge Fontevecchia