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Estela de Carlotto: “El mejor Premio Nobel para las Abuelas de Plaza de Mayo es un nieto”

La presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo es la nueva invitada de Caja Negra, el ciclo de entrevistas de conducido por Julio Leiva

Se cumplen 40 años de democracia ininterrumpida en Argentina y Estela de Carlotto es una referente en materia de Derechos Humanos para toda Latinoamérica. Sufrió el secuestro de su esposo y la desaparición forzada de su hija embarazada en manos de las Fuerzas Armadas durante la dictadura en 1977. Se convirtió en activista con Abuelas y buscó a su nieto toda su vida, para poder dar con él recién en 2014.

Encuentro con Reynaldo Bignone, último presidente de facto (1982-1983)

“Me recibió  con un revólver sobre la mesa. Yo le fui a pedir por la vida de Laura (su hija)… que si ella hizo algo, la juzguen y condenen, pero no la maten. Me dijo: ‘Los matamos a todos’. Cuando me dijo ese, le dije que si la habían matado nos devuelvan el cuerpo por lo menos, para tener un lugar donde ir a llevar una flor. Ahí me tomó otros datos. Cuando bajé, mi marido me esperaba en el coche. Ella estaba esperando un bebé y uno se iba enterando por los liberados”, recordó.

El comienzo de Abuelas de Plaza de Mayo

“Mi hija tuvo un niño, como tantas otras, y se lo quitaron en el momento de nacer y le dijeron que me lo iban a dar a mí. Ella no lo creyó. Fue entregado a un matrimonio de Olavarría, de campo. Gente no mala, pero delincuentes… porque lo lamento, son delincuentes. Le entregan un bebé  y le dicen de dónde viene… y ¿nunca dijeron nada? Lo criaron bien, con cariño. Y habiendo sido asesinada ella, con más razón reforcé mi lucha para buscar a todos. Había un grupo de Abuelas y Madres y yo llegué un poquito después, unos meses después. Me dijeron que había señoras buscando a su nietitos y ahí me acerqué y no me separé más. Son mis hermanas de la vida y nos hemos llevado muy bien. Hemos hecho cosas increíbles, adelantos a la ciencia, Banco Nacional de Datos Genéticos”.

Al respecto, contó: “El juez nos pedía pruebas. Una vez, salió en un periódico de La Plata que un padre negaba la paternidad y se le hizo una prueba de sangre con el presunto hijo… Y era esa la palabra. Sangre. Empezamos a buscar en el mundo entero y nos decían que no se podía. Llegamos a países escandinavos, que tenían valor científico, pero se refugiaban cuando les contábamos porque era una cosa tan horrible. Fuimos a Estados Unidos y hablamos en Washington y en Nueva York. Al año siguiente de ir a pedir eso, se hace un seminario internacional de genética con todos los científicos del mundo. Y ahí salió la respuesta de que se podía. Y ahí vienen a Argentina, ya en democracia nace el Banco Nacional de Datos Genéticos”.

Su compromiso de lucha

“Desde el amor, desde el dolor, le juré a Laura en la tumba buscar justicia para ella y sus compañeros… y buscar a su hijito. Yo sabía que era un varón. Lo sabía por una liberada. Y me hace bien, porque yo pensaba tener una vida de jubilación, los chicos y el veranito… pero hice esto con mis compañeras, porque no estoy sola, algunas somos más visibles o tenemos más cara para hablar. Pero soy una más. Entonces eso a mí me hace mucho bien porque no me voy de este mundo sin haber hecho nada”.

Argentina, 1985

“La película es espléndida. Estábamos muy entusiasmados pero no se dio. Cuando vino  la promotora de esa película que vive en Estados Unidos y es platense y nos invitó a los organismos a verla en privado… Fue impactante, realmente muy impactante. Porque a las que estuvimos en ese momento, nos renovó todo. Porque era todavía la presión de los militares en democracia”.

La recuperación de su nieto

“Nadie pensó que era mi nieto. A mí me lo informa Servini de Cubría, me llamó con urgencia y yo estaba con un músico muy querido, y le dije a Servini que me esperara, que estaba ocupada. Y me dice: ‘No, vení urgente, necesito que vengas’. Llegué, me recibió y había dos personas del Banco de Datos Genético. Cuando me vio tranquila, me dijo: ‘Encontramos a tu nieto’. Pegué un salto, me vino la luz, nos abrazamos, lloramos las dos juntas. Llamé a mis hijos, a mis compañeras de Abuelas. Llamaron a Guido, le dijeron y fue al día siguiente”.

Relación con Hebe de Bonafini

“Yo la respeto como madre y luchadora, pero no coincidíamos en nada. Ella tenía otra forma, otro lenguaje, otra actitud. Hoy no quisiera hablar de ella porque no está, pero fue una mujer luchadora y  muy distinta a nosotros. Por eso hubo una separación de Madres, línea fundadora. No nos quería, pero luchó mucho”.

Si vamos a la caja negra de su vida, ¿cuál es el momento que lo convierte en la persona que es hoy?: “Ustedes me convirtieron en Estela, los periodistas. Hay tantas Estela… Si vos conocieras mi casa y mi forma de vivir… te darías cuenta que soy una más. Debe haber muchas Estela que no se conocen y son muy buenas también, que le dan el pan propio a los que no tienen. Hay mucha gente buena en nuestro país, mujeres, y la mujer tiene un corazón grande. Si la dejan, con esta igualdad que estamos logrando, va a ser muy buena compañera del hombre, y el hombre muy buen compañero de ella”.

Hacia el final de la entrevista se abre la caja negra. Comienza un desafío inesperado. Semana a semana una figura se someterá al living para dialogar y reflexionar. Y vos, ¿te animás a recordar qué momento hizo un click en tu vida?

Fuente: Filo News