Image default

ESMA: Un fallo contra los intereses del represor Juan Carlos Rolón

La Cámara de Casación anuló una resolución que beneficiaba al represor que actuó en el campo de concentración de la Marina. Una semana antes había dejado a las puertas de la excarcelación a Juan Carlos Fotea, cuya situación analiza el juez Daniel Obligado.

El Tribunal Oral Federal 5 deberá escuchar a las víctimas antes de definir si le corresponde la libertad condicional al represor Juan Carlos Rolón, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Así lo resolvió la Cámara Federal de Casación Penal, que anuló un fallo de julio pasado en el que dos de los jueces que integran el TOF 5 hacían cesar su detención –que cumplía bajo la modalidad de arresto domiciliario–.

En julio pasado, el defensor de Rolón se presentó ante el TOF 5 para pedir que excarcelaran a su defendido. Los jueces Adriana Palliotti y Fernando Canero sostuvieron que le correspondía porque según los cómputos llevaba más de 20 años detenido. Rolón había sido condenado en noviembre de 2017 a prisión perpetua en la causa conocida como ESMA unificada. Esa pena aún no está firme y será revisada en audiencias que comenzarán el jueves próximo.

Ante la decisión de excarcelarlo, las querellas recurrieron a la Cámara de Casación Penal. Dijeron, entre otras cosas, que el TOF no había escuchado a las víctimas antes de tomar una decisión. Los integrantes de la Sala II –Guillermo Yacobucci, Carlos Mahiques y Ángela Ledesma– les dieron la razón. “El tribunal oral omitió escuchar debidamente a las presuntas víctimas por las que fuera condenado –por sentencia no firme– el imputado Juan Carlos Rolón”, escribieron.

Como el TOF entiende como víctimas únicamente a quienes están representadas en las querellas, la Casación les dijo que esa caracterización es incorrecta y que debe consultar a todos aquellos que fueron considerados como damnificados por el accionar de Rolón en la ESMA. Esas consultas las hace la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y ya están en marcha, según dijeron fuentes judiciales a este diario. Una vez hechas, el TOF podría insistir con su decisión de liberar a Rolón.

El caso de Juan Carlos Fotea

La semana pasada, la Sala II de Casación dejó en las puertas de la libertad condicional a otro represor de la ESMA, Juan Carlos Fotea. Ledesma consideró que le correspondía acceder al beneficio mientras que Mahiques y Yacobucci resolvieron remitir el tema nuevamente al TOF 5 para que sea el tribunal el que emita el fallo.

El juez Daniel Obligado es quien debe resolver si a Fotea le corresponde la libertad. Para eso, ordenó nuevos estudios al Servicio Penitenciario Federal (SPF), que podrían llegar en los próximos días. Los que constan en la causa son favorables para el represor. Dicen que, dentro de la cárcel, participa del taller de mantenimiento general del establecimiento y en el de floricultura. Habrá que ver cómo los analiza Obligado, que ya había rechazado liberar al genocida que actuó en la Armada.

Fotea fue condenado a 25 años de prisión en el segundo juicio que se hizo por crímenes cometidos en el campo de concentración de la Marina y que concluyó en 2011. Según los cómputos que mesuró Casación, Fotea estaba en condiciones de acceder a la libertad condicional desde el 23 de mayo pasado.

Fotea viene con salidas transitorias desde hace dos años. Según su defensor, cuenta con el apoyo de su hija si recupera la libertad y también tiene planes laborales: dedicarse a la administración de restaurantes, actividad que practicaba mientras vivía en Europa. 

Fotea era un suboficial de la Policía Federal que pasó en enero de 1977 en comisión a la ESMA. Allí, integró el sector de “Operaciones” del grupo de tareas 3.3.2. Los sobrevivientes lo recuerdan como “Lobo” o “Fernando”. Algunos lo describieron como uno de los “cazadores”, es decir los que provocaban las caídas. Fue condenado por los casos de Rodolfo Walsh y los secuestros de la Iglesia de la Santa Cruz.

En 1984, casualmente con el retorno de la democracia, Fotea dejó la Policía Federal y se fue a España. Allí primero montó una hostería. Después puso un restaurante tras la muerte en un accidente de su esposa y una de sus hijas. Cuando el juez Sergio Torres reclamó su extradición, Fotea dijo que estaba ante una “venganza judicial”.

Por Luciana Bertoia