El colectivo “Actrices Argentinas”, que tuvo una importante militancia a favor de la despenalización voluntaria del embarazo, realizó un acto para pedir la separación de Iglesia y Estado.
Con la Catedral de Buenos Aires de fondo, vestidas de negro y bajo una llovizna persistente, las militantes del colectivo“Actrices Argentinas”, leyeron un documento en apoyo a la causa de separar al Estado de la Iglesia.
Apostatar significa desligarse institucionalmente de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Desde hace tres meses hay apostasías colectivas en distintas ciudades del país.
Ayer, mientras se leía el documento, se entregaban planillas para que el que lo desee sume su firma a la causa. Tras esto, las actrices que forman el colectivo de Actrices Argentinas, ataron sus manos con una soga, en alusión a la eterna opresión y sumisión de las mujeres.
Hablamos con Giuliana Faggioni, integrante de “Actrices Argentinas”, quien dijo que “realizamos una apostasia colectiva en la puerta de la Catedral de Buenos Aires. Apostatamos porque no queremos engrosar con nuestros nombres el padrón de una institución que repetidas veces, se opuso a los derechos de las mujeres” y agregó “nosotras como actrices seguiremos luchando juntas por la libertad de las mujeres, por un aborto legal, seguro y gratuito y por una Iglesia separada del Estado”.
Algunas de las actrices que participaron fueron: Dolores Fonzi, Jazmin Stuart, Julieta Ortega, Ana María Castel, Malena Sánchez, Belen Chavanne, María Canale, Melania Butero, Valeria Santa, Camila Olmos, Laura Azcurra, Meli Berter
Documento leído:
TEXTO APOSTASÍA
Porque nos negamos a pertenecer a una institución que no nos representa, nosotras, Actrices Argentinas, APOSTATAMOS.
A la mayoría se nos bautizó por decisión de los mayores. Ahora que somos responsables, y dueñes de decidir, APOSTATAMOS.
Porque desde su poder económico y mediático anima la ignorancia, el prejuicio y la hipocresía, APOSTATAMOS.
Porque no queremos engrosar con nuestro nombre los padrones de una institución que repetidas veces se opuso a los derechos de las mujeres, a la educación sexual, al uso de métodos anticonceptivos, y que promueve el odio y la discriminación contra el colectivo LGTBIQ, APOSTATAMOS.
Porque no queremos ser parte de los “fieles” de una iglesia que se autodefine mayoritaria y usa esos números para imponer sus puntos de vista y conseguir privilegios. Pese a que en Argentina deberíamos tener un Estado laico y la Constitución garantiza la libertad de culto, la iglesia recibe generosos fondos aprobados cada año por el Parlamento a través de la ley de Presupuesto de la Administración Nacional. Además mantiene lazos de enorme envergadura con el Estado Nacional, las provincias y los municipios mediante otro tipo de subsidios (por ejemplo el financiamiento de todas las escuelas parroquiales), exención de impuestos (en la Ciudad de Buenos Aires llega al 5% de lo recaudado por ABL), negocios privados y fundaciones, entre otros. Decimos NO a estos privilegios: no al lobby eclesiástico, no al poder político de la Iglesia. Sí a la separación de la Iglesia y El estado. Y por eso, APOSTATAMOS.
Porque la iglesia siempre pretendió manipular e interferir en los debates de la sociedad civil y ha presionado a los legisladores, como lo hizo mientras se discutían, entre otras, la abolición de la esclavitud, las leyes de educación común, gratuita y obligatoria, el matrimonio civil, la reforma universitaria, el voto femenino, el divorcio y el matrimonio igualitario, APOSTATAMOS.
Porque durante el reciente tratamiento de la ley por el aborto legal seguro y gratuito, la Iglesia hizo uso de las escuelas que dirige con subsidios estatales, de sus emprendimientos económicos -como las clínicas privadas- y de su rol de religión oficial para imponer su postura y su concepción de “vida”, condenando así a miles de mujeres al sufrimiento y muerte por abortos clandestinos, APOSTATAMOS.
Porque sabemos del apoyo y la legitimación de la Iglesia católica a la última dictadura militar, de la participación de sus referentes en actos y reuniones del gobierno genocida y el llamado público del Episcopado argentino a cooperar con su plan. Y de su papel fundamental durante el terrorismo de Estado, como prestadora de numerosos “servicios” que incluyeron la colaboración de curas y arzobispos en los Centros Clandestinos de Detención y bendición a los “vuelos de la muerte”, APOSTATAMOS.
Porque aunque procure enmascararse, sigue viva la perspectiva anacrónica y oscurantista de aquella Iglesia católica que hostigó, acusó de herejía, torturó y ejecutó a miles de mujeres y hombres que profesaron ideas distintas a las de su dogma. La que llevó a la hoguera a Juana de Arco. La ideóloga del exterminio y sometimiento de los pueblos originarios y su cultura. La que a lo largo de la historia, no sólo en la Argentina, se asoció a regímenes dictatoriales y genocidas. Y porque lleva en sus filas y encubre un número escandalosamente alto de abusadores sexuales mientras con dedo acusador demoniza, juzga y se pretende garante de la moral, APOSTATAMOS.
Porque las declaraciones del Papa Francisco que comparan la práctica del aborto con las perpetradas por el nazismo nos ofenden, y a ellas respondemos con el lenguaje que, como líder religioso de millones de personas, suponemos le es propio: “No juzguéis, para que no seáis juzgados (…) ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?… ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo” (Mateo 7:1-5) Ante esto, APOSTATAMOS.
Porque estamos comprometidas con la lucha por una sociedad más justa, que repare las condiciones de sojuzgamiento de las mujeres y otros géneros excluidos del paradigma patriarcal y sus esfuerzos por disciplinar nuestros cuerpos, voluntades y deseos, APOSTATAMOS.
Por todo esto:
APOSTATAMOS
APOSTATAMOS,
APOSTATAMOS.


