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Tensa convivencia y final incierto entre Kicillof y los intendentes del gabinete

En medio de la disputa por las candidaturas, los territoriales no dan pistas sobre un regreso a los distritos. Infraestructura, un problema para el gobernador.

 La pulseada subterránea que mantienen el gobernador Axel Kicillof y los intendentes que integran su gabinete ministerial en torno a las candidaturas en Buenos Aires amenaza repercutir en la gestión, donde no hay certezas sobre en qué momento dejarían sus cargos para competir por las reelecciones en sus distritos, un tema que por ahora parece tabú entre los jefes comunales.

“Estamos abocados a la función y no es momento de hablar de temas electorales” es la respuesta unificada en el campamento de los jefes territoriales que pidieron licencias en sus comunas a fines de 2021 para integrarse al gobierno, Martín Insaurralde, jefe de Gabinete; Leonardo Nardini, a cargo de Infraestructura, y Hernán Y Zurieta, administrador de Vialidad.

Todos ellos habían planteado en su arribo al Ejecutivo que en algún momento de 2023 dejarían esos cargos para encarar las campañas en sus distritos, un movimiento similar al que hicieron los intendentes que en su momento asumieron cargos en la nación, como Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Juan Zabaleta (Hurlingham), quienes ya retornaron a sus comunas. La vuelta de Gabriel Katopodis a San Martín es una incógnita, pese a que en su entorno perjuran que no regresará.

Hay matices sobre la situación particular en cada uno. En los casos de Insaurralde y Nardini, no había hasta ahora dudas sobre su decisión de retornar a sus municipios, Lomas de Zamora y Malvinas Argentinas, para competir por un período más, luego de que a fines del año pasado empujaran la modificación a la Ley que pone tope a las reelecciones para poder, justamente, ir por un nuevo y último mandato consecutivo en 2023.

En la lista también puede sumarse a Mariano Cascallares, un jefe comunal que reporta a La Liga, quien tomó licencia en Almirante Brown para asumir una banca en la Cámara de Diputados.

Aunque nunca lo expresaron abiertamente, en el entorno de los intendentes se hablaba de una fecha en los primeros meses de este año como el momento de salida de los cargos provinciales, pero los tiempos políticos cambiaron en el convulsionado escenario del Frente de Todos (FdT) y la relación entre los jefes comunales y el gobernador Kicillof, ya lanzado a la reelección, se enrareció –aún más– en los últimos tiempos, por la subterránea disputa en torno a las candidaturas.

En La Liga de intendentes –la mayoría del conurbano– no ocultan su deseo de que Kicillof se ponga el traje de candidato presidencial ante la autoexclusión (o “proscripción”, como dice ella) de la vicepresidenta Cristina Fernández. De esa forma, la candidatura a la gobernación podría quedar en manos de uno de ellos, Insaurralde.

La teoría de “Axel para arriba”, de la que se habló en reuniones de intendentes en las que también estuvo el diputado y líder de La Cámpora Máximo Kirchner, se instaló como un frente de tensión en la relación entre el gobernador y el grupo político territorial, que también tiene a su cargo la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense, vía Federico Otermín, y el Ministerio de Ambiente, donde está Daniela Vilar.

Aunque las partes niegan que haya cortocircuitos y hablan de una relación armoniosa, lo cierto es que hay recelo y desconfianza. Y en ese marco, en el entorno de funcionarios cercanos a Kicillof hoy hay dudas sobre la jugada que podrían hacer los intendentes en los próximos meses.

Así como antes los intendentes decían en las reuniones políticas con el gobernador que se iban a irse en 2023, ahora no dicen nada, relatan quienes conocen la interna de la gestión provincial. Están a la espera de una definición mayor, que se tomará en la mesa chica de la coalición de gobierno a la que se sientan CFK, Kirchner y el ministro Sergio Massa.

Para Kicillof la situación es compleja. Si bien hay recelo y desconfianza en la relación con Insaurralde y Nardini, la salida de los dos, especialmente del segundo, sería un verdadero dolor de cabeza para el mandatario.

En Infraestructura, un área especialmente sensible en un año electoral, el reemplazante ante una eventual salida de Nardini debería ser alguien con espalda, conocimiento del campo y respaldo de los intendentes. Otro jefe comunal es difícil porque tiene que estar fuera de carrera por la reelección o haber puesto a un delfín para competir en su lugar. Además, ¿quién querría venir al gabinete bonaerense solo por algunos meses? La lista de opciones no es muy larga.

En el entorno de Nardini dicen que todavía no hay ninguna definición sobre su candidatura en Malvinas Argentina y que la idea es que no salga de su cargo hasta el final del mandato de Kicillof.

Algo muy distinto es lo que ven los que conocen de cerca el funcionamiento del gobierno, donde hace tiempo se viene diciendo que la salida de Nardini es inminente por su deseo de volver cuanto antes al distrito.

Todo dependerá de un movimiento unificado que los intendentes harán en algún momento de los próximos meses, presumiblemente en abril, cuando se defina el armado de las candidaturas a nivel nacional y provincial. Si Kicillof es candidato a la reelección, lo más probable es que la salida no tarde en llegar, entienden en la gobernación.

Por José Maldonado-Letra P