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Sudafricanos se movilizan contra el aumento del costo de la vida, el desempleo y la inflación

Miles de sudafricanos se manifestaron este miércoles 24 de agosto en Pretoria y Ciudad del Cabo para protestar contra la inflación, que ha alcanzado el nivel más alto de los últimos 13 años, y contra el aumento del costo de la vida, los recurrentes cortes de electricidad y la cifra récord de desempleo. Desde la pandemia de Covid-19, las condiciones económicas de los sudafricanos no han mejorado. Más: se han visto agravadas por las consecuencias de la guerra en Ucrania y por la corrupción.

Fue la central sindical Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU) -un antiguo aliado del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA)- la que convocó la huelga nacional de los trabajadores sudafricanos.

Su finalidad es presionar al gobierno para que dé respuestas concretas a los problemas del desempleo, la creciente pobreza y el alto costo de la vida en el país. 

“El objetivo de la marcha de hoy es enviar un mensaje muy fuerte a nuestro gobierno para que detenga las medidas de austeridad”, declaró una manifestante a la agencia de noticias Reuters este 24 de agosto. 

“No podemos respirar”, afirmó por su parte el secretario general de la Federación de Sindicatos Sudafricanos, Zwelinzima Vavi, que también estaba entre los manifestantes.

En Sudáfrica, las huelgas y los disturbios relacionados con los trabajadores suelen afectar a sectores como la minería, pero es inusual que el COSATU, el mayor sindicato del país, lidere una manifestación de este tipo a escala nacional. Su llamamiento a la huelga general, que atrajo la atención en Pretoria y Ciudad del Cabo, tuvo menos acogida en las ciudades más pequeñas del país.

“Dejen de gravar los alimentos básicos” era uno de los muchos lemas que llevaban los manifestantes que marcharon por el centro de Pretoria, la capital del ejecutivo sudafricano, hacia el Union Buildings, edificios que albergan las oficinas del presidente, Cyril Ramaphosa, miembro fundador del COSATU. Allí, los manifestantes entregaron un memorando a las autoridades. En Ciudad del Cabo, la capital legislativa del país, los manifestantes marcharon hacia el Parlamento.

Todos señalaron la grave alteración de las condiciones económicas de millones de personas, especialmente entre las clases más vulnerables, mientras que algunos también denunciaron los frecuentes cortes de electricidad, causados por los apagones y la escasez de capacidad energética del proveedor estatal Eskom y que perjudican a las empresas. 

“Nuestro futuro está condenado”

Impulsada por las interrupciones de la cadena de suministro tras la recuperación económica por la flexibilización de las restricciones relacionadas con la pandemia de Covid-19, así como por la subida de los precios de la energía y los alimentos tras la guerra de Ucrania, la inflación se disparó en países de todo el mundo, pero algunos Estados estaban mejor preparados que otros para afrontarla.

Esto no fue el caso de Sudáfrica, donde la inflación general de los precios al consumo alcanzó una tasa anual del 7,8% en julio, según la agencia nacional de estadística StatsSA, su nivel más alto desde 2009.

Esto se ha traducido en un aumento de los costos de los productos de primera necesidad, incluidos los alimentos, la electricidad, el combustible y los medicamentos. En un intento de frenar la inflación, el banco central llevó a cabo el mes pasado su mayor subida de los tipos de interés en 20 años, además de las cuatro subidas anteriores. 

“Se trata de una batalla social”, comentó Mike Shingange, subdirector del Congreso de Sindicatos Sudafricanos. Sin acción, “nuestro futuro está condenado, el futuro de nuestra juventud está condenado. Debemos luchar ahora”, añadió.

Según un informe del Banco Mundial, unos 30,3 millones de sudafricanos viven en la pobreza, mientras que 13,8 millones de personas sufren escasez de alimentos. Los precios del pan y los cereales subieron un 13,7% en julio, lo que significa que una barra de pan blanco cuesta ahora el equivalente a 1,05 dólares, frente a los 0,91 dólares de hace un año, según StatsSA.

“Al menos 14 millones de personas se ven obligadas a saltarse una comida cada día porque no tienen nada que poner en su plato”, lamentó Zwelinzima Vavi. 

Otro producto afectado por la inflación es el combustible, cuyo precio ha subido un 45,3%, su mayor incremento anual desde 2009. 

Un gobierno acusado de privilegiar a las élites y de no hacer nada contra la corrupción

Sudáfrica, primera potencia industrial del continente, tiene una población de casi 60 millones de habitantes y el aumento generalizado del costo de la vida repercute directamente en la ciudadanía, cuya tasa de desempleo se acerca al 34%, y afecta principalmente a las mujeres y los jóvenes.

Por el momento, el gobierno no ha reaccionado a la huelga. El ex presidente Thabo Mbeki criticó al presidente Ramaphosa y aseveró que el gobierno no tiene ningún plan para abordar los desafíos de la pobreza, el desempleo y la desigualdad. Mbeki también acusó a Ramaphosa de no cumplir sus promesas de luchar contra la corrupción en Sudáfrica

Los informes que detallan las investigaciones anticorrupción aparecen regularmente en las noticias del país. El último se hizo público el viernes 29 de abril y muestra cómo fue saqueada Eskom, la compañía eléctrica estatal, lo que ha provocado cada vez más cortes de electricidad, complicando aún más la vida cotidiana de los sudafricanos. 

Los sindicatos también acusan al gobierno de consentir a la élite y de favorecer los intereses de las empresas por encima de los de la clase media.

El ministro de la Presidencia sudafricana, Mondli Gungubele, que se reunió con los manifestantes, dijo este miércoles que las cuestiones que esos planteaban debían ser abordadas con prioridad.

Por Amal Benotman-France24 con Reuters, AFP