El exjefe del Estado Mayor y exintegrante del gabinete de guerra rompió con Benjamin Netanyahu por la estrategia en Gaza y se perfila como uno de sus principales rivales en las elecciones parlamentarias del 27 de octubre. Aun así, el complejo sistema político israelí hace difícil que la oposición logre desalojar al actual primer ministro del poder.
Un destacado general israelí que renunció al gabinete de guerra del primer ministro Benjamin Netanyahu tras acusarlo de carecer de una estrategia en Gaza se ha convertido en uno de los rivales más serios del mandatario en las elecciones parlamentarias previstas para el 27 de octubre.
Su nombre es Gadi Eisenkot, del partido político centrista “Yashar!”, que significa “recto” u “honesto” en hebreo. Este martes 30 de junio lanzó oficialmente su candidatura en un acto celebrado cerca de Hod Hasharon, en el Distrito Central de Israel.
Su ascenso desde los rangos más altos del Ejército podría intensificar el escrutinio sobre Netanyahu y su conducción de Israel a través de múltiples guerras. Al igual que casi todos los rivales del primer ministro, Eisenkot ha respaldado en términos generales las operaciones militares israelíes en Gaza, Líbano e Irán.
Sin embargo, también ha acusado a Netanyahu de un fracaso estratégico tras los ataques encabezados por el grupo islamista Hamás el 7 de octubre de 2023, al tiempo que considera que su visión de un Israel más aislado es una amenaza para el futuro del Estado.

Días atrás, Netanyahu, quien lidera el partido derechista Likud, dijo que si hubiera escuchado a Eisenkot, quien se oponía a ciertas operaciones en Gaza, hoy Hamás seguiría controlando el territorio.
Como recién llegado a la política, Eisenkot “parece un favorito porque es todo lo que Netanyahu no es”, apuntó Gideon Rahat, investigador principal del centro de pensamiento Instituto Israelí para la Democracia, en Jerusalén.
“No polariza, no es un populista como Netanyahu, e intentará unificar al país”, añadió Rahat.
Un contraste con respecto a Netanyahu
Eisenkot, de 66 años e hijo de inmigrantes judíos marroquíes, contrasta marcadamente con Netanyahu, un miembro de la élite formado en Estados Unidos a quien actualmente se juzga por corrupción.
A diferencia del primer ministro, Eisenkot proviene de una familia trabajadora, su inglés no es refinado y pasó cuatro décadas en el Ejército.
Tampoco ha hecho campaña haciendo alarde de su cercanía con el presidente estadounidense, Donald Trump. Su hijo de 25 años, Gal Meir Eisenkot, murió en combate en Gaza, mientras que el hijo de Netanyahu, un podcaster, vivía parte del tiempo en Florida.

La pérdida de un hijo y de dos sobrinos en la guerra ha elevado el perfil de Eisenkot entre los israelíes y le ha dado credibilidad como alguien que, tras haber pagado el precio máximo, no sacrificará soldados innecesariamente.
“La gente confía en él como alguien auténtico y un patriota. Esperan que cuide del país y no de sí mismo”, explicó Rahat, quien se desempeña como profesor en la Universidad Hebrea.
Su plataforma incluye el compromiso de fortalecer la seguridad nacional de Israel, incluso mediante la cooperación regional, aunque ha dicho que apoya los asentamientos judíos que estén “en línea con los intereses de Israel” en Cisjordania ocupada.
Asimismo, ha adoptado el lema “Servicio para Todos”, en alusión a la imposición del servicio militar obligatorio a las comunidades ultraortodoxas. Para los israelíes que se han cansado de la guerra o de enviar a sus seres queridos a combatir, esos argumentos podrían calar.
“Se presenta como un hombre común, un reflejo del israelí corriente”, escribió Joshua Leifer, columnista del diario israelí ‘Haaretz’. Es “una especie de antipolítico”, afirmó.
Eisenkot renunció al gabinete de guerra de Netanyahu en 2024, denunciando una falta de estrategia del primer ministro mientras Israel llevaba adelante su guerra en Gaza.
Envió una carta contundente a otros miembros de la junta en la que advirtió que confundían avances incrementales en el campo de batalla con decisiones que realmente podrían neutralizar a Hamás y hacer a Israel más seguro.
Pero sus reparos no se centraban en el nivel de destrucción en Gaza ni en el elevado saldo de civiles muertos, factores que provocaron indignación mundial. Y aunque en ocasiones ha subrayado a la diplomacia como una vía para abordar los desafíos de seguridad de Israel, a Eisenkot también se le atribuye la formulación de la llamada “Doctrina Dahiyeh” de Israel, nombrada así por los suburbios del sur de Beirut donde el grupo Hezbolá tiene un bastión.
Eisenkot amplió la doctrina en una entrevista en 2008 con el diario israelí ‘Yedioth Ahronoth’, después de desempeñarse como alto funcionario militar durante la guerra de Israel con Líbano en 2006.
“Lo que ocurrió en el barrio Dahiyeh de Beirut en 2006 ocurrirá en cada aldea desde la que se disparen tiros en dirección a Israel”, dijo Eisenkot. “Ejerceremos un poder desproporcionado contra cada aldea desde la que se dispare contra Israel, y causaremos un daño y una destrucción inmensos. Desde nuestra perspectiva, esas son bases militares”, precisó.

El difícil camino para desplazar a Netanyahu
En el fragmentado sistema multipartidista de Israel, los primeros ministros rara vez completan sus mandatos de cuatro años.
Las coaliciones se derrumban y se forman nuevas alianzas. Por eso, y pese a la impopularidad de Netanyahu, es difícil que cualquiera de los rivales del primer ministro forme una coalición lo suficientemente amplia como para apartarlo.
Aun si el partido de Eisenkot obtiene más escaños que el de Netanyahu, necesitará forjar alianzas con otros partidos para constituir una mayoría. Eisenkot ha dicho que no cederá en cuanto a imponer el servicio militar obligatorio a los ultraortodoxos, quienes también ejercen poder político.
También deberá decidir si incluye a partidos liderados por árabes para superar el umbral, algo que Netanyahu y sus aliados de extrema derecha ya han utilizado como línea de ataque.
Fuente: France24

