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Perú: oficializan la victoria de Keiko Fujimori en el balotaje por un margen de casi 50.000 votos

La Oficina Nacional de Procesos Electorales confirmó el triunfo de Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial, en una elección extremadamente reñida que se definió por menos de 50.000 votos de diferencia.

Keiko Fujimori fue confirmada como presidenta electa de Perú tras concluir el escrutinio definitivo de la segunda vuelta del 7 de junio, según informó la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país, al igual que se convirtió en la primera mujer en ser elegida para asumir la máxima jefatura del Estado del Perú.

Con el 100% de las actas procesadas (92.766 en total), Fujimori, del partido Fuerza Popular, obtuvo el 50,13 % de los votos válidos, mientras que su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, alcanzó el 49,86 %, de acuerdo con los datos oficiales.

En términos absolutos, la candidata sumó 9.223.396 votos contra 9.173.755 de Sánchez, lo que arroja una diferencia de 49.641 sufragios. El resultado confirma el triunfo de Fujimori en su cuarto intento por acceder a la presidencia peruana, tras las derrotas sufridas en los comicios de 2011, 2016 y 2021, todas en segunda vuelta.

El proceso aún debe completar su etapa institucional y lleva 22 días desde la elección general: el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (Jurado Nacional de Elecciones), Roberto Burneo, señaló que la proclamación oficial de los resultados se realizará como máximo el 3 de julio.

Hija del expresidente Alberto Fujimori, Keiko Fujimori ya había ocupado funciones de primera dama entre 1994 y 2000, durante el gobierno de su padre, tras la destitución de su madre, Susana Higuchi.

La heredera de un apellido que divide a los peruanos

Keiko Fujimori es una de las figuras más influyentes, y a la vez más controversiales, de la política peruana contemporánea. Su trayectoria está indisolublemente ligada al peso de su apellido, que durante décadas le abrió puertas en la vida pública, pero también la convirtió en el centro de una fuerte polarización social. Su recorrido electoral estuvo marcado por la persistencia y la frustración: cayó en tres balotajes consecutivos en 2011, 2016 y 2021.

Criada en el entorno del poder, su carrera política se desarrolló a la sombra del gobierno de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó Perú en los años noventa. Con el tiempo, Keiko construyó su propio espacio dentro del sistema político, liderando el partido Fuerza Popular y consolidándose como una dirigente con estructura y base electoral propia.

El apellido Fujimori sigue siendo un factor central de su identidad política. Para sus seguidores, representa firmeza y capacidad de gestión en contextos de crisis; para sus detractores, remite a un período atravesado por denuncias de autoritarismo, corrupción y graves violaciones a los derechos humanos durante el gobierno de su padre. Esa dualidad ha atravesado toda su carrera y explica, en gran medida, la persistente división que genera su figura.

En un país acostumbrado a la inestabilidad política y a los cambios constantes de liderazgo, Keiko Fujimori logró sostenerse como una protagonista permanente del escenario nacional. Su llegada a la presidencia reabre el debate sobre el peso de los liderazgos familiares en la política peruana y el lugar que ocupa el fujimorismo en la historia reciente del país.


Fuente: Perfil