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“Mucha gente que te votó se siente traicionada”: el letal contragolpe de Cristina Pérez a Manuel Adorni

El jefe de Gabinete acusó a la periodista de deslealtad por cubrir el escándalo de sus viajes pagados en efectivo. Desde su programa de radio, la conductora destrozó al funcionario libertario. “El que avisa, no traiciona”, disparó.

El choque entre el periodismo y el poder político escaló hacia un terreno íntimo y fulminante. La conductora Cristina Pérez le respondió con dureza a Manuel Adorni, luego de que el jefe de Gabinete la acusara de “traición” por informar sobre las causas que investigan su patrimonio. Lejos de achicarse, la escritora le recordó los principios básicos de la función pública y le asestó un golpe directo a su credibilidad: “En cuanto a sentirse traicionado, Manuel, pienso que mucha gente que te votó y te creyó también se siente traicionada”.

La chispa que detonó este fuego cruzado se encendió durante una entrevista que el funcionario brindó en el canal Neura. En el ida y vuelta que mantuvo con Alejandro Fantino, Adorni se victimizó y apuntó sin nombrarla contra la periodista por cuestionar sus lujosos viajes al exterior, financiados bajo un manto de sospecha judicial. “Una persona que conduce un noticiero se horrorizó por uno de mis viajes (…) Y esa persona estuvo a punto de viajar conmigo. Te digo más: no sé si no había sacado los pasajes para irse conmigo. Son cosas que indefectiblemente caen en la traición”, disparó.

La réplica llegó rápidamente desde los micrófonos de Radio Rivadavia, la misma emisora donde el vocero forjó su carrera mediática. Pérez transparentó de inmediato la antigua amistad que los unía, pero trazó una línea innegociable entre lo personal y su deber informativo frente al expediente que tramitan el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. “Aclaré a la audiencia mi amistad personal con Manuel. Pero también advertí el mismo día que mi rol era el del periodista mientras Manuel es un funcionario. O sea, yo avisé. El que avisa no traiciona”, subrayó.

Para desarmar la estrategia de victimización del funcionario, la comunicadora puso el foco en el verdadero núcleo del escándalo judicial: la ruta del dinero. Aclaró que la noticia no es que un argentino elija descansar en las playas de Aruba, ya que es un derecho garantizado por la Constitución. “Los viajes del jefe de Gabinete empezaron a ser noticia cuando trascendió en la investigación que habían sido pagados con dinero en efectivo, porque esa pesquisa lo que busca es el origen de los fondos. Acá no tiene que ver a dónde o con quién se fue. Acá la cuestión es con qué dinero lo pagó”, explicó.

Sobre la intimidad de los planes turísticos compartidos, la conductora reconoció que analizaron destinos juntos en el pasado, pero le soltó la mano con una anécdota lapidaria. Relató que ella misma le sugirió evitar la zona del Caribe por la inestabilidad de Venezuela y Colombia, y marcó una enorme diferencia al recordar su propio manejo familiar. “En mi caso personal, decidí no viajar al exterior con mi marido mientras fuera ministro de la Nación”, justificó.

La editorial alcanzó su punto de mayor tensión al cuestionar la moralidad que exige el jefe de ministros de la era libertaria. Pérez rechazó de plano que la amistad obligue a guardar silencio frente a las sospechas de corrupción en el Estado. “¿Qué es la lealtad? ¿Cubrir? ¿Ser cómplice? Yo no creo en esa lealtad. Creo en la lealtad del que dice la verdad”, afirmó.

El deterioro político y el desafío final

La conductora también le recriminó al funcionario la cobardía de utilizar canales alternativos para ventilar un supuesto rencor personal, en lugar de contestar los interrogantes de la Justicia. “Nunca aludí ni hablé por terceros ni traté de ensuciarlo a sus espaldas. Siempre dije de frente lo que pensaba”, indicó Pérez. “No fui a hablar con otro aludiendo a vos. Te lo dije a vos de buena fe”.

Este contrapunto mediático refleja el evidente desgaste de una de las figuras más expuestas del gobierno de Javier Milei. Hasta hace poco tiempo, Adorni gozaba de un blindaje casi absoluto entre las filas libertarias, pero el avance de las investigaciones sobre sus cuentas patrimoniales comenzaron a complicar su capital político, obligándolo a ensayar defensas que apelan más a la emotividad que a balances justificables.

Buscando devolver la pelota al terreno de la transparencia pública, la periodista reveló que, desde el minuto cero del escándalo, le rogó a su entonces amigo que diera la cara. “Mi sugerencia como periodista, ciudadana y amiga es la misma del día en que te llamé por teléfono y te dije: ‘Salí a explicar, Manuel’”, relató. Fiel a ese precepto, dejó abierta una invitación formal para que enfrente las preguntas en su programa, “de frente, sin vueltas, honestamente y con todo respeto”.

Para concluir su descargo y sellar el quiebre definitivo de una relación que supo ser cercana, Pérez trazó un último límite profesional y humano. Reafirmó que no le gusta el barro ni meterse en la vida privada de los demás, pero aclaró que no tolerará que utilicen su nombre para desviar la atención de un expediente judicial de extrema gravedad. “Esas son mis formas. Lamento sentir que no fueron las tuyas”, cerró.

Fuente: Perfil