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Lilita, la piantavotos de Macri

Apoyada en un discurso que claramente confronta con el peronismo en su conjunto, sin reparar en los matices que el movimiento alberga en su interior, Elisa Carrió ha dirigido agravios hacia la fuerza política más importante del país, calificando en varias oportunidades al Partido Justicialista como “organización criminal, antidemocrática y mafiosa”. Su pesimismo constante y las denuncias altisonantes provocan rechazo y pérdida de posibles apoyos que Macri necesita para el balotaje.

Ello en su momento llevó a que el mismo Jaime Durán Barba asegurara que la chaqueña no convenía a la campaña de Mauricio Macri, pues como suelen afirmar las encuestadoras, siempre que se afecta la imagen, más tarde o más temprano termina contagiando a la intención de voto; y al día de hoy, para las empresas encargadas de hacer preguntas diarias, “Lilita” es “la peor de todas”, con un 52% de imagen negativa entre los dirigentes.

Inclusive ya en la última semana de campaña electoral, Mauricio Macri había salido decididamente a pedir apoyo al justicialismo, aprovechando el día de la lealtad para enviar un guiño a ese sector, al resaltar valores como los de la justicia social. Mientras que ahora, de cara al balotaje y en afán de reforzar su imágen, va manifiestamente detrás del voto peronista; por lo que vuelven a sonar en su entorno las palabras de su asesor estrella, quien le habría advertido del efecto “piantavoto” de Carrió, sugiriéndole que tomase distancia de la furiosa dirigente, pues a decir del experto
ecuatoriano, en un contexto positivo, su pesimismo constante y sus denuncias al peronismo “ya no suman”.

Con esta conducta “el que no piensa como yo se vendió” o con su pesimismo constante y las denuncias altisonantes Carrió no hace más que espantar votos que podrían ser muy valiosos para Mauricio Macri de cara al balotaje.

Qué hacer con ella es una decisión que el macrismo deberá tomar ya que de acceder a la presidencia no será ninguna novedad que puede convertirse en un enemigo interno. Ya anticipó que no quiere ningún cargo, lo mismo que hizo cuando Néstor Kirchner le ofreció un lugar en su gobierno para meses más tardes verse como la jefa de una oposición imaginaria, lo único favorable es que “tanto va el cántaro a la fuente lo termina rompiedo” y así sucede con Lilita, que la gente ya piensa en un desequilibrio emocional y muchos, salvando las distancias, la comparan con Cristina.