Baires Para Todos

Leandro Santoro: “La división del peronismo no es inevitable y la división de la derecha no es imposible”

El legislador porteño analizó el escenario político de cara a las próximas elecciones y sostuvo que los alineamientos partidarios aún están en proceso de redefinición.

En medio de un escenario político atravesado por las tensiones internas, las negociaciones electorales y la incertidumbre sobre la conformación de alianzas, distintos dirigentes comienzan a delinear estrategias de cara a los próximos comicios. Según su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el dirigente político Leandro Santoro planteó que los reordenamientos partidarios todavía están abiertos y afirmó que “la división del peronismo no es inevitable y la división de la derecha no es imposible“.

El politólogo, docente y dirigente político argentino identificado con el progresismo y el peronismo porteño, Leandro Santoro, comenzó su militancia política en la Unión Cívica Radical (UCR) a los 13 años, influenciado por la figura de Raúl Alfonsín. Aunque surgió del radicalismo, con el tiempo se acercó al kirchnerismo y a los sectores progresistas. Fue legislador porteño entre 2017 y 2021, diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires entre 2021 y 2025 y volvió a la Legislatura porteña en 2025. Santoro ganó visibilidad nacional por combinar una identidad alfonsinista con su integración a espacios políticos vinculados al peronismo. En 2023 fue candidato a jefe de Gobierno porteño por Unión por la Patria, donde obtuvo el segundo lugar detrás de Jorge Macri. Posteriormente decidió no competir en el balotaje porteño. En 2025 encabezó la lista “Es Ahora Buenos Aires”, un frente que reunió a gran parte del peronismo y del progresismo de la Ciudad, consolidándose como una de las principales figuras opositoras al oficialismo porteño y a La Libertad Avanza en la Capital Federal.

Venimos de una semana que está muy marcada por lo que sucedió en Parque Lezama el día sábado. Nosotros tenemos una posición crítica; creemos y lo clasificamos incluso de “suicidio en Parque Lezama”. Creemos que pedir ya no solamente “Cristina Libre”, sino bueno, hasta “Cristina candidata” o “Cristina conducción”, imposibilita al peronismo a ganar en un balotaje. Vos que tenés, además, la suficiente cercanía y distancia porque venís del alfonsinismo, me parecía muy importante y valioso poder conversar sobre estos temas con vos. ¿Creés que hay en una parte del peronismo, y fundamentalmente en el kirchnerismo, un cálculo de que es mejor tener más legisladores propios, aunque esto implique dividir al peronismo y hacer que Milei pueda ganar en primera vuelta?

No, ese nivel de sadismo, si llegara a existir, no creo que sea consciente. Por lo menos, no lo veo. Lo veo como algo más sencillo.

Veo que los partidos políticos como fuerzas colectivas no existen más, que los dirigentes están más preocupados por su posicionamiento personal, que la irresponsabilidad es un poco el signo de la época, que las peleas personales muchas veces permiten construir carreras políticas y que los gritos funcionan mejor que las reflexiones para ese proceso de acumulación personal.

Pero no creo que sea algo que le pase solamente al peronismo, creo que les pasa a todos. O sea, uno te podría decir: “Che, mirá, hoy se están juntando todos los senadores de La Libertad Avanza con el jefe de Gabinete y no la invitaron a Patricia Bullrich“.

O uno podría mirar la interna del radicalismo y directamente te tendría que hacer un mapa, porque ni vos sabrías a qué responde cada una de las rupturas y de los alineamientos. Y así con todos los partidos políticos. Pasa lo mismo con el PRO, exactamente con todo.

Es una época de hiperindividualismo y yo creo que, cuando uno lo analiza en términos de las categorías del siglo XX, en función de proyectos de mediano y largo plazo, de proyectos más colectivos que individuales, no termina de entender qué es lo que está pasando.

Pero me da la sensación de que, en algún punto, es menos dramático y más triste.

Usás la palabra sadismo, que es muy fuerte. Yo lo veo más como un cálculo egoísta de decir: “A ver, ¿qué posibilidades tenemos de ganar las elecciones?”. Si las posibilidades de ganar las elecciones son pocas, entonces el incentivo de que, yendo divididos, podés tener más legisladores que los que podrías conseguir en una lista yendo unidos, pasa a tener hasta, si querés, una explicación de cálculo, de decir: “Con más legisladores podemos hacer más oposición”¿No creés que hay un punto en el cual se le asigna al peronismo pocas posibilidades de vencer y entonces, por tanto, eso desalinea los incentivos de ir juntos?

No digo que no haya egoísmo; al contrario, creo que hay egoísmo, pero no creo que eso sea el camino reflexivo que lleva a que algunos dirigentes conspiren contra las posibilidades de llegar al poder. No creo que ni siquiera sea consciente.

Creo que hay un poco de una cultura también en la política argentina de rayarle el auto al otro, que es raro, pero cuando estás ahí te das cuenta. O sea, es común, por eso te hablaba de sadismo.

Si tus posibilidades se retrasan en función de tu competidor interno, vas a tratar de lastimarlo, no para que choque, sino para retrasar su llegada al objetivo final.

Entonces, hay algo ahí que es muy complejo, que es la dinámica de las internas de los partidos políticos, que muchas veces terminan conspirando contra el intento del colectivo. Pero eso no lo veo como algo planificado y reflexionado, me parece que es como que se instaló. Es así.

Yo hablo con todos por separado y son todos actores mucho más racionales de lo que después uno analiza por ahí en función de algunas acciones.

Entonces, no lo veo de esa manera, lo veo más irresponsable.

Estoy tratando de encontrar la palabra “envidia”. Le quiero rayar el auto al otro. Vos usaste la palabra “auto”, que normalmente es un símbolo de estatus o de progreso. Está bien, pero digo como metáfora: voy al fondo y digo, en realidad, le molesta que el otro crezca si yo no crezco.

Yo creo que el tema de la vanidad y el ego explica y sobredetermina las conductas en política, y es tan evidente que muchas veces después se construyen líneas argumentales, teóricas, políticas, para disimular que en realidad el móvil de la acción es el ego y la vanidad.

Se le pone razón a las emociones.

Exactamente. Pero no es algo que vea solamente en el peronismo. Lo veo en todos lados. O sea, lo veo en todos lados.

Tal vez es un análisis que tengo porque tengo la posibilidad de charlar individualmente con los actores, incluso de otros partidos políticos. Y cuando les preguntás en una mesa de café o en un lugar más distendido cuál es el motivo de su conducta, en realidad te das cuenta de que no es que haya una visión ideológica distinta.

Ni siquiera hay muchas veces una finalidad de daño final. Por eso te decía lo de rasparle el auto en el camino a que probablemente después terminen todos confluyendo en un mismo punto. No es que es algo definitivo.

O sea, vos sabés que vas a ir finalmente en la misma lista con tal o cual dirigente, pero vas a tratar de hacerle más complicada la llegada al final, de tal manera de que vos tengas más capacidad después para negociar algunas cosas en ese proceso.

Pero tu intención no es que pierdan todos o incluso ni siquiera das por descontada la posibilidad de terminar yendo con ese dirigente; lo hacés con toda la intención.

Estoy tratando de no dar nombres propios, pero básicamente porque yo creo que todo esto es un desastre, es un delirio.

Entonces, si yo analizo la interna política, en lo que no quiero caer es en lo que critico, que es en descalificar al adversario. Pero si yo te podría poner esto con nombres, lo entenderías creo que más fácil y la gente creo que lo entendería más fácil.

¿Y cuál es el futuro entonces? ¿Milei reelecto en primera vuelta? ¿A dónde vamos?

Hasta ahora, a casi todos los gobiernos en la región se les está complicando reelegir. Sí creo que Milei está más fuerte de lo que buena parte de la oposición cree, por un conjunto de factores.

Yo siempre suelo decir: mirá, para mí hay un factor de orden económico que tiene hasta un impacto psicológico, que es la capacidad del gobierno argentino de controlar el tipo de cambio. Eso le ha dado la sensación de que tiene controlada la economía y entonces se ha construido una suerte de esperanza frágil alrededor de esa hazaña de poder mantener el tipo de cambio.

Eso, después de que muchos dirigentes de la oposición vaticinaban una corrida cambiaria. Después podés hacer doble clic en esa explicación y vas a ver a Scott Bessent y al acuerdo con el Fondo Monetario. O sea, no es que hay magia o hay poderes que los demás no tenían para controlar el mercado cambiario.

Lo que tuvieron fue también la suerte de que el alineamiento con Donald Trump le rindiera muchos resultados. Ahí hay algo que hay que entender, porque mucha gente dice: “Che, pero ¿por qué la sociedad acompaña si la inflación sigue siendo un tema, o la inflación baja, pero bajan más los salarios?”.

Lo que está controlado es el tipo de cambio y eso creo que explica mucho la adhesión de un sector de la sociedad que sabe que, cuando el dólar se mueve, se va todo al demonio. Eso por un lado.

Lo que estás diciendo es que el verdadero índice de inflación es el precio del dólar.

Exactamente.

O sea, que la gente no entiende 2,3, 1,9, 3,2; entiende el valor del dólar.

Y cuando lo hablás con otros dirigentes de otro país o le contás, le tenés que explicar cuál es la idiosincrasia argentina. O sea, todos los días vos abrís cualquier portal y está la cotización del tipo de cambio online; por ahí no se mueve durante meses, pero siguen estando ahí las distintas cotizaciones.

Está entre las más leídas siempre.

Entonces ahí hay una explicación y la otra explicación es que evidentemente los tipos vinieron a cambiar la dinámica de la comunicación política, y cambió mucho la sociedad también.

Entonces, recién cuando vos hacías referencia a López Murphy, yo pensaba en eso. Probablemente en un país normal, en un país serio, un dirigente como López Murphy debería ser el representante de una derecha liberal clásica, racional, ¿no es cierto? Y, sin embargo, perdió terreno en manos de un conjunto de tipos que hacían campaña con una motosierra prometiendo que iban a dinamitar el Estado.

Y primero la perdió contra el presidente de Boca.

Sí, pero después él también fue objetivo militar de Milei, porque lo demolieron incomprensiblemente. O sea, incluso antes de que Ricardo tuviese posiciones más críticas, lo demolieron de entrada.

Esa forma de hacer liberalismo conspiraba contra la posibilidad de hacer liberalismo en el sentido que ellos entendían. Entonces, fue objetivo militar, lo destruyeron como han destruido a otros.

Ahí valdría lo de Freud del narcisismo de las pequeñas diferencias, o la abuelita diciendo: “No hay peor astilla que la del mismo palo”.

En una lógica, además, mucho más jodida para mí, ahí sí más sádica, donde se valida la humillación como forma de hacer política y la destrucción del adversario te permite cohesionar a tu propio electorado.

Y entonces creo que eso también cambió no solamente la forma de hacer política de la derecha, sino que tiñó todo el escenario político con códigos de construcción de sentido y comportamiento nuevos.

¿Causa o consecuencia? ¿Causa Milei o Milei es la consecuencia?

En esto creo que es causa de una estrategia diseñada por Steve Bannon y por un conjunto de los ingenieros del caos, y por un conjunto de intelectuales, muchos de ellos que entendieron que las comunicaciones habían cambiado de manera drástica con las redes sociales y con internet, y empezaron a utilizar los algoritmos a favor de ellos.

Eso fue lo que provocó después un aumento de la polarización que se suma a un aumento de la desigualdad, que eso sería tal vez otro tipo de causa, porque nada de todo lo que estamos describiendo es monocausal.

Son varios efectos que se combinan y que dieron origen a esto que estamos viendo ahora, que es un experimento social. Es un experimento social tanto en términos de lo que produce el programa económico y la forma de hacer política que estos tipos llevan adelante, como también en términos de la subjetividad, las ideas y la valoración social.

Es complicadísimo porque cualquier debate tiene que estar sí o sí mediado o intervenido por la necesidad de generar un conflicto para lograr la atención del público. Yo lo tengo claro porque lo he medido en mis propias redes sociales. A mí me va bien en las redes sociales. Yo puedo hacer un video con vos de esos que me gustaría que mis amigos lo escuchen, porque creo que por tus preguntas innovás, y es más difícil que lo vean.

Lo ve muchísima menos gente que si me traés acá a un dirigente político, nos puteamos y yo lo dejo pedaleando en el aire, como se dice ahora, lo “domo”, o puede pasar lo contrario conmigo.

Entonces esa dinámica excluye a un montón de gente normal, a un montón de gente racional. Finalmente vos fíjate que esa forma de disputa hace referencia a la primera pregunta que me hiciste vos.

“Che, ¿por qué la autodestrucción?”. Finalmente el suicidio es eso, ¿no? ¿Por qué la autodestrucción?

Entonces yo te digo: mirá para tu costado, esto se volvió la norma, no es la excepción.

¿Le asignás posibilidades a que haya varios peronismos compitiendo como en el año 2003?

Creo que existe la posibilidad. No lo veo como algo inevitable. Creo que por este camino existe esa posibilidad, sí.

Ya lo ves como un escenario probable, aunque no inevitable.

Exactamente.

Y en ese caso, ahora te hablo del oficialismo nacional, ¿ves también la posibilidad de que haya algo parecido al 2003 en el que el oficialismo también vaya dividido?

Lo veo menos probable.

Uno no inevitable, el otro no imposible.

Uno tendría que decir: si queremos hacer un pronóstico sobre lo que va a pasar el año que viene, primero veamos qué pasa en Brasil y en Estados Unidos. Son dos elecciones importantes.

Podríamos decir que las posibilidades de que gane Lula y pierda Trump hoy son el escenario más probable.

Si eso llegara a pasar, entonces habría que ver qué pasa con Trump; si pierde por demolición, si pierde por poco o si, a pesar de lo que muchos sostienen, termina ganando.

O si pierde y no pasa nada.

Porque eso tiene que ver con el dólar; entonces volvemos a la capacidad de controlar el dólar.

Hoy Milei ni siquiera necesita que Scott Bessent compre pesos; alcanza con la amenaza como para tener disciplinados un montón de factores.

Entonces, yo creo que ahí hay una clave para interpretar. Si Milei tiene controlado el tipo de cambio y si tiene en Estados Unidos todavía a alguien que lo banca como lo está bancando Donald Trump al presidente argentino, creo que es muy difícil que la derecha vaya separada. Tratarán de conseguir algo en las provincias, no sé.

Ahora, también puede pasar porque Milei no es una persona normal.

Entonces, a mí me cuesta creer, con todas las diferencias que yo tengo con Macri o con todos los dirigentes del PRO, que vean lo mismo que vemos vos y yo y que digan: “No, tiene razón Milei”. Seguro que no pasa eso.

Seguro que todo lo de Adorni, a los aliados del Gobierno les hace un ruido también existencial.

¿Y Bullrich? Acabas de mencionar que estaban invitados todos los integrantes del Senado de La Libertad, menos la presidenta del bloque.

Yo creo que ella debe estar pensando en que tiene una oportunidad si Milei trastabilla, porque estoy seguro de que el Círculo Rojo, que en algún momento apostó primero a Macri, después a Larreta, después a ella y de última apostaron por Milei, deben estar todos con muchas preocupaciones.

Me parece que cuesta imaginarnos cómo podrían ser cuatro años más de un gobierno de Milei, no solamente por el efecto del “pato rengo”, sino porque además creo que, si llega, llega con lo justo en términos políticos, más allá de la cuestión económica. Y, además, lo económico: la caída del consumo, del empleo, todo pone muchas luces de alarma en el tablero, pero va a llegar con una relación con la sociedad muy desgastada.

Entonces, probablemente la derecha y el poder económico deben estar pensando en la posibilidad de construir un candidato alternativo para no tener una crisis a mitad del gobierno de una hipotética reelección de Milei.

Lo que pasa es que una cosa es planificarlo y otra cosa es operarlo; para eso hay que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Yo calculo que Patricia Bullrich debe estar calculando cómo hace para desmarcarse sin que la echen, porque también su situación de haber pasado por varios partidos políticos le da un margen de maniobra mucho menor del que hubiese tenido en otro contexto.

Sos un joven pero con experiencia de muchas elecciones. Uno podría decir: Patricia Bullrich está en un dilema porque Macri no la quiere y los sectores que están cerca, que manejan la botonera del PRO, no la quieren; sienten que lo traicionó. Y evidentemente el gobierno, acabamos de ver, no la invita a lo mismo. Está condenada a la frase de Jaime Durán Barba que se le asignaba en su momento a Mauricio Macri, al PRO, y que ahora parecería ser ella la significante: si le va bien a Milei, la gente va a votar a Milei; si le va mal a Milei, ella cae con Milei. La pregunta es: ¿vos imaginás que ella podría ser candidata de un “no partido”, para decirlo de alguna manera, que no necesitás partido hoy en día?

Sí, a ver, creo que puede pasar cualquier cosa. No estoy haciendo un pronóstico, estoy analizando una posibilidad.

Hipótesis, escenarios posibles.

Me parece que tranquilamente se podría reconciliar con Macri.

O sea, si las condiciones objetivas dieran, las condiciones subjetivas se generan. Y las condiciones objetivas acá, en este punto, tienen que ver básicamente con lo material, ¿no es cierto?

Si la economía se desorganiza y se empieza a plantear un dilema fuerte en términos de un posible gobierno de Milei de un segundo mandato, creo que por más enojado que esté Macri, lo va a llamar Paolo Rocca, lo va a sentar a la mesa y le va a decir: “El país necesita…”, y ellos se van a poner de acuerdo rápidamente en eso.

Lo que pasa es que eso creo que debe ser lo que deben estar pensando todos ellos. El tema es si eso lo pueden construir, porque Milei, por otro lado, les comió la base social.

Ahí hay algo que es difícil también de entender, porque sabés qué es lo que está pasando… yo lo pensaba también en relación a tu artículo de ayer: está cambiando mucho la sociedad, hay una nueva estratificación social y hay que ver si los actores la saben leer.

Yo no sé si Milei lee ese cambio, pero que de alguna manera la representó, la representó.

A ver, hay un sujeto que es la persona rota que no cree en nada.

Ayer vi un reportaje de un tipo que hablaba sobre el negocio de los casinos y decía: “Una persona que entra a un casino, en realidad es una persona que está hecha mierda. Una persona que tiene un buen empleo, que tiene un futuro, no se juega todo en una vuelta de ruleta, es más conservadora. ¿Quién juega un pleno en el casino hipotecando la casa para ver si zafa de las deudas que tiene? El que está destruido“.

Y yo pensaba y decía: es la sociedad argentina.

La sociedad argentina fue y compró un pleno.

Milei representa a un sector de los rotos. Patricia Bullrich es otra cosa, es otra cosa, y el peronismo representa una cosa distinta. O sea, el punto es cómo la sociedad va a seguir cambiando.

La sociedad del 2023 era muy distinta a la anterior a la pandemia; hubo una modificación profunda en los segmentos sociales, en las significaciones sociales, y eso cambió muchísimo la representación social, cambió también el régimen de desigualdades.

Pero eso es para otro día.

Ahora lo que está pasando es que creo que sigue cambiando esa estructura social y algunos dirigentes políticos no la están viendo.

Yo creo que Patricia Bullrich es más clásica en esto. Si ella lograra conectar con nuevos segmentos sociales, capaz que tiene una oportunidad, pero desde afuera parece que Milei y todo el equipo que él tiene alrededor interpreta mejor el sentir de su electorado, de ese hemisferio.

Todo parece indicar que va a ser muy difícil eliminar las PASO. En realidad, ya no parece indicarlo: es un hecho que una docena de provincias van a desdoblar sus elecciones. Así que vamos a tener en otoño elecciones para gobernadores. Y uno podría decir: bueno, no importa, porque Milei no ganó ningún gobernador y, sin embargo, fue presidente. Entonces, no hace falta tener ni legisladores ni gobernadores. Ahora, si La Libertad Avanza les pone candidatos a esos gobernadores, ningún gobernador pertenece a La Libertad Avanza, por lo tanto serían todos opositores. Si les pone candidatos que compitan con esos gobernadores, sería una situación, no digo de ruptura respecto de una candidatura presidencial en alianza, pero sí muy difícil. O sea, en Santa Fe y en la Ciudad de Buenos Aires, si le pone un candidato en la Ciudad de Buenos Aires, obviamente eso implica que el PRO tiene que poner un candidato a presidente.

¿Cómo imaginás ese escenario de cara a que falta bastante poco tiempo? Si te vas a que, si hay PASO, las elecciones provinciales se hacen en el otoño, hay un punto en el que vas a llegar a fin de año necesitando por lo menos plantear cuáles van a ser las alianzas.

Sí, yo creo que todos deben estar pensando en todos los escenarios posibles y lo van a resolver al final.

Depende de cómo esté la economía.

Imaginemos que llegue a fin de año la economía con el dólar estable.

Se alinean todos detrás de Milei.

Ese es el escenario más probable. Todos los indicadores dan que la inflación va a estar con menos de dos a fin de año, que la inflación total este año va a ser igual que el año pasado, que la economía va a crecer 2,7 y lo mismo se plantea para el año siguiente, y ahí vos ves todo detrás de Milei.

Ese segmento de la sociedad, ¿no?

Todo sí, estamos hablando de todo lo que no es el peronismo.

Sí, me parece que sí.

¿Gana en primera vuelta?

No, no lo sé, porque a ver, también te voy a poner otro ejemplo:

¿Y si empieza la dolarización de cartera típica de toda elección presidencial un poco antes porque pierde Donald Trump, por ponerte un ejemplo?

¿Y si hay un efecto político por lo de Adorni, o porque continúa Adorni, o por la remoción de Adorni?

A ver, parece que la sociedad tolera umbrales de dolor en términos de caída del consumocaída del empleo y aumento de la tasa de explotación laboral por el multiempleo, que a muchos sorprende.

Ese “todos los que no son peronismo” dicen así: siempre el antiperonismo fue mayor que el peronismo, por eso el balotaje. Por eso Alfonsín creó el balotaje y por eso el peronismo generalmente tiende a perder en los balotajes y a ganar en primera vuelta cuando gana. Pero nunca estuvo tan bajo el peronismo, probablemente por este tema también de que todos los partidos políticos han ido perdiendo identidad; hoy en lugar de ser el 60% antiperonista, el 70% es antiperonista o antikirchnerista. Dicen que hay lugar para dos en el no peronismo, no para uno en el no peronismo sino para dos, y que pueden ir al balotaje dos del no peronismo. ¿Cómo ves ese escenario?

Hoy no lo veo así. Creo que al peronismo se lo ha dado por muerto muchas veces. Me parece también que ahí hay una explicación con el crecimiento de Myriam Bregman. Yo también escuché a algunos consultores que me vinieron con esa idea, pero también es cierto que, cuando la elección se acerca, es más difícil después.

No, yo me refería concretamente a que esta es la mirada del PRO. Hay lugar para que Milei saque el 38%, Mauricio saquen el 33%, y el peronismo el 30%.

Ese escenario yo no lo veo. Primero porque no los veo a los del PRO en esos números, pero ni cerca los veo.

¿Y Patricia?

Depende de cómo se vaya.

¿No ves escenario de tercios; ves escenario de polarización?

Hoy veo escenario de polarización, no significa que no pueda pasar.

Hoy veo escenario de polarización y no la veo tampoco tan fácil a la de la reelección de Milei. Sí, por supuesto, no la descarto como dicen otros que está terminado.

Lo ves como el escenario más probable dentro de los posibles.

Pero sí, pero no veo que haya un sector de, llamémosle así, una derecha no mileísta, no libertaria, que pueda construir una alternativa que saque al peronismo del balotaje; hoy no veo esa posibilidad.

Entre otras cosas, digamos, porque además no ha pasado.

Fíjate el caso de la Ciudad de Buenos Aires: el PRO sacó 16 puntos acá, venía de sacar 50.

Con Adorni candidato. Hoy obviamente la situación sería incomparable.

Pero las encuestas, no te creas que hoy, en las encuestas que nosotros hacemos, La Libertad Avanza sigue teniendo buenos resultados.

No cambió tanto, porque los votos no son de Adorni, ni siquiera son de Milei; son de un espacio, ¿entendés?, que es violeta. Nosotros lo solemos decir.

Bueno, la gente está votando por colores.

Por ejemplo, si vos le preguntás a los porteños a quién votaron como diputado nacional, la mayoría de la gente no lo sabe. Alejandro Fargosi, por ejemplo: vos lo ponés en cualquier esquina de la Ciudad de Buenos Aires, nadie sabe quién es y sacó el 50% de los votos. ¿Qué votó la gente? Violeta.

En la provincia de Buenos Aires lo votaron a Espert porque finalmente estaba Espert en la boleta, no lo votaron a Santilli, que ni siquiera estaba con foto. Entonces la gente vota por colores. Nosotros somos azul, ellos son violeta, el PRO es amarillo y la izquierda es rojo. Así es como la sociedad más o menos lo ve.

Siempre suele votar en contra, es espantoso lo que digo.

No estoy de acuerdo, pero el partidismo negativo, ¿qué creés que es peor para la Argentina? No qué creés que va a ser mejor. Si vos estás convencido de que lo peor es que, por ejemplo, Milei continúe porque te das cuenta de que esto ya lo viviste, qué sé yo, aunque no tengas ganas, vas a ir a votar azul, no vas a ir a votar amarillo.

Hay un voto estratégico y táctico. La Argentina se ha sofisticado muchísimo.

Hablemos del voto azul. ¿Qué opinás de Axel?

No, yo tengo una buena opinión de Axel, pero estoy más cercano a las posiciones del sector del peronismo que representa Juan Manuel Olmos.

¿Y qué creés que va a terminar pasando entre el sector que representa Juan Manuel Olmos y el kicillofismo?

Porque hay un debate sobre el programa económico, sobre las señales que hay que dar. O sea, yo creo que nosotros tenemos que dar un debate.

¿No parece cantado que va a haber una unión ahí?

Veremos.

Pero lo que pasa, y esto coincide también con lo que dicen desde el kicillofismo, ellos dicen: bueno, es un momento para discutir programas, señales. Cuando yo digo me refiero a señales, a esas definiciones políticas que le permitan a la gente y a los agentes económicos saber para dónde vamos.

Vos ves oportunidades de consenso entre esta línea del peronismo que vos representás y el kicillofismo.

Yo debería decirte dos cosas.

Primero, espero que haya consenso generalizado.

Segundo, puede que el consenso no se construya alrededor de una mesa, sino que se construya en una PASO. Entonces, espero que ese consenso sea un consenso civilizado alrededor de reglas de juego que se puedan respetar, que creo que sería lo ideal, básicamente para validar un nuevo liderazgo.

Pero lo más importante para mí es tener claro hacia dónde, cuál es el rumbo.

¿Qué diferencias económicas hay entre el kicillofismo y lo que representa el peronismo que ponemos de significante a Juan Manuel Olmos?

Yo te lo planteo desde otro lugar porque no me gusta hablar de otros.

No, me refiero en el sector de ideas en economía.

No quiero decir que el kicillofismo no las tiene o no las representa. Yo te digo lo que nosotros estamos discutiendo. El desarrollo requiere estabilidad de precios y justicia social.

Para mí hay algo ahí que el peronismo está revisando.

¿Que haya equilibrio fiscal completamente?

Que haya responsabilidad fiscal, sin lugar a dudas.

Esto es una opinión personal, no hablo por otras personas.

Creo que siempre es mejor tener superávit fiscal, pero a veces por ahí tenés transitoriamente que tener déficit, como pasa en todos los países del mundo si es que la actividad económica se cae.

Lo que creo que está mal es el dogmatismo, aferrarte a una idea.

¿Vés que son ideas económicas un poco más ortodoxas que las que llevó adelante el kirchnerismo?

No, porque algunos te dirían: el kirchnerismo fue superávit fiscal, superávit comercial y tipo de cambio competitivo.

Me refiero a Cristina.

Después del 2008 todo cambió. O sea, si vos leés a cualquiera de los economistas más renombrados norteamericanos, te dicen: “Che, acá hubo un problema después del 2008, la economía mundial entró en crisis, se paró todo”.

Y la Argentina pudo recuperarse después de 2010 en una situación insólita y después, se dieron un montón de fenómenos que creo que por ahí hacen difícil la comparación mecanicista en ese sentido.

Pero hay definiciones que me parece que son clave.

O sea, está claro que no se puede resolver el problema del financiamiento del Estado con emisión monetaria descontrolada. Yo lo he pensado siempre, digamos.

Lo que pasa es que no es lo mismo que te agarre una pandemia, ¿no es cierto?, donde tenés que financiar el salario del 100% de las empresas privadas, a que tengas una situación de mucha más tranquilidad fiscal.

Creo que el tema del sobreendeudamiento —algo que la derecha debería aprender— no puede ser un mecanismo de financiamiento del gasto público ni del carry trade.

El financiamiento externo debería servir eventualmente para renegociar alguna deuda, pero debería pensarse como una palanca del desarrollo. Y habría que renegociar también todos esos vencimientos.

Ahí hay algo que el peronismo y el campo nacional y popular tienen que analizar respecto del tema de la emisión monetaria. Creo que el tema del sobreendeudamiento externo es el otro punto.

Y el tema impositivo, que es uno de los asuntos más desafiantes de la Argentina, creo que hay que plantearlo de otra manera. O sea, vos no podés tener impuestos distorsivos que desincentiven la producción y la inversión, pero tampoco podés tener un esquema impositivo donde se les bajen impuestos a los ricos y se les suban a los pobres, que es lo que pasó acá. Entonces, ahí hay una clave.

Después está el tema del tipo de cambio, el régimen cambiario, que para mí es el gran punto sobre el cual se ordena el resto de la economía, y una forma de financiar el Estado que tiene que pensar también nuevos desafíos.

En los próximos años vamos a tener el debate en serio sobre el fin del bono demográfico. Hay una revolución demográfica en el mundo y en la Argentina también, que te lleva a pensar que vas a tener que diseñar una forma de financiar el Estado sobre la base de que la gente va a vivir más años, los chicos tienen cada vez menos hijos y hay una crisis y un estrés en el sistema previsional y de seguridad social.

Eso se tiene que repensar.

Hay un impacto que todo el mundo está calculando para los próximos cinco años en el mercado laboral por la inteligencia artificial, al que se le suma el problema de la informalidad laboral. Ahí hay un tema también.

Y después está el tema ambiental. Mucha gente incluso se pregunta: “Vaca Muerta está todo bien, pero capaz que la revolución ambiental y las tensiones ambientales te llevan a que, en 15 años, lo que pensaste que duraba para toda la vida ya no sea así”. Entonces, tenés que repensar una nueva fiscalidad.

Yo llevé una propuesta. Dije: me parece que nosotros tenemos que mirar un esquema de financiamiento alternativo con la creación de empresas público-privadas, modelo YPF, que permita explotar el litio, el cobre e incluso la comercialización de granos.

¿Un Codelco?

Exactamente. Pero para aquellos nichos vinculados a los recursos naturales que generen divisas, donde el Estado, con management privado, en una lógica a la noruega, puede empezar a plantear la construcción de un fondo soberano para financiar la seguridad social por estos desafíos que te digo y el desarrollo económico.

Te propongo que termine el Mundial y que vengas con la gente del área económica, del sector del peronismo que vos y Juan Manuel Olmos representan, y dedicamos otros minutos al planteo económico. ¿Te parece?

Sí.

Fuente: Perfil