“Jefes”, el libro que desnuda el poder de la elite empresaria local
El periodista de Página/12 pone la lupa en “Cómo la elite empresaria se convirtió en el verdadero poder”, en un análisis histórico pero también muy actual, con datos precisos y perlas periodísticas.
“Logramos inocencia fiscal, modernización laboral, sacar la ley de glaciares, bajar la edad de imputabilidad… ¡Son cosas que ni los gobiernos militares lograron hacer! Y las hicimos nosotros, en tres meses”. La orgullosa afirmación de Javier Milei bien podría estar inspirada en el libro de Leandro Renou: sintentiza con brutal crudeza una de sus tesis, la de una continuidad que encuentra en el presente un momento culmine para los Jefes de la Argentina. Así se llama el flamante libro del periodista de Página/12 -editado por Penguin Random House en su sello Aguilar- que pone la lupa en Cómo la elite empresaria argentina se convirtió en el verdadero poder.
Con datos precisos, perlitas periodísticas (el destino final de la célebre Ferrari de Menem, los secretos de familias de rancia estirpe empresaria argentina, el talón de Aquiles de Mauricio Macri en la relación con su padre) y una rigurosa investigación que es histórica pero también muy actual, Renou desarma la matriz de los sectores concentrados y analiza por qué el actual experimento libertario representa la consumación de sus deseos más profundos, subido a un consenso social inédito.
De esos hilos que el poder preferiría invisibles, tira Renou para expicar, entre otras cosas, por qué el gobierno actual es esa “pieza perfecta” que pulió un poder inéditamente concentrado y homogéneo, que se fortalece en la medida que deblitan la política y el Estado.
-Decís que el poder es uno solo y que siempre está en disputa. ¿Cómo ubicás esa disputa?
-Hay tres periodos históricos en que se cedió más soberanía y poder al sector económico. Primero, la dictadura militar, el momento en el que se estatiza la deuda privada y empieza la apertura importadora. Martínez de Hoz fue ministro de Economía viniendo de una empresa argentina metalúrgica muy importante (Acindar). Ahí está la base de la concentración del poder.
El segundo momento es el menemismo, con las privatizaciones, con la misma receta económica calcada que la dictadura, también con un fuerte aval social, aunque por distintas razones que en la dictadura.
Y finalmente el actual, el de Milei, que es casi la consolidación total, porque conjuga la parte económica de la dictadura y del menemismo con un apoyo social aún mayor al que había en los otros dos periodos. Y que se hace en tiempo récord.
-¿Y Macri?
-El de Macri no es un periodo en la consolidación del poder, es una especie de eslabón fallido. Macri tenía una historia con su padre no resuelta que tiene que ver con la diferencia que tenía con los empresarios, si se quiere, de la casta, los más viejos, que hace que en ese periodo no se cumplan sus sueños húmedos.
-Frente a estrepitosa caída del consumo y los cierres de fábricas, la pregunta recurrente es: ¿por qué los empresarios bancan si tampoco a ellos les va bien?
-Es que sí les va bien: aunque pierdan en el corto plazo, a largo plazo tienen logros históricos. Y lo que es malo para el trabajador (que cierre la fábrica, que se achique), no necesariamente es malo para el dueño.
Milei lleva dos años y medio y hay favores que los empresarios nunca han visto en ningún otro gobierno. Que incluso ni siquiera le pidieron, como el RIGI. Hay tres o cuatro caballitos que el sector privado pide históricamente: Reforma laboral, reforma impositiva, facilidad para despedir. Milei se las dio todas. Eso no había pasado nunca, o porque algunos no se animaron o porque la época no lo daba.
-Decís que el poder mira el ciclo largo…
-Lo desarrollo en el libro. Lo que el poder económico busca son cambios de fondo permanente, que es lo que queda después del poder político. A los empresarios no les importa si Milei sigue ocho años, o diez más. Lo que les importa es que en el tiempo que está, él dé una respuesta a los pedidos que ellos tienen.
Y si eso deriva en una crisis política del gobierno, bueno, será un problema del gobierno. Hay muestras muy concretas de esto, de sectores privados que han sido muy perjudicados por esta economía.
El presidente de la Cámara de Comercio, que tiene a todos los socios casi fundidos, sale a decir que este es el modelo. El presidente de la Unión Industrial Argentina, no es muy crítico con la economía: dice, che, nosotros estamos quebrados, pero este es el rumbo. Bueno, por otro lado tiene una empresa minera, recibe un RIGI…
-¿En cuánto influyó la pandemia en este presente de ganancia empresarial inédita?
-Con posterioridad a la pandemia, el individualismo empieza a reinar como pensamiento general. Los empresarios argentinos y del mundo concentran la ganancia como nunca antes.
Y lo que creo más fuerte es que en este nuevo escenario Milei, con su discurso, hace algo distinto a lo que hicieron Menem y la dictadura: él no tiene vergüenza en decir “yo quiero beneficiar a este tipo”. O en decir: bueno, si yo tengo que hacer una reforma jubilatoria y tengo que fajar a 100 jubilados por día, lo voy a hacer. Eso no lo había dicho nadie así.
Milei ha logrado por completo que los sectores medios y bajos tengan el mismo discurso que tiene el sector privado. Si vos lográs que un tipo pobre diga lo mismo que dice Paolo Rocca en materia económica, es un logro político. Y bueno, para eso necesitaban un loco.
-Contás que lo que más le duele a Paolo Rocca no es perder negocios, si no lo de “Don Chatarrín”…
-Porque lo sacó de su bajo perfil y lo expuso ante una audiencia mucho más amplia. De nuevo: ¿Por qué se dejan prepotear, poner apodos, o decir cualquier cosa? ¿Por qué bancan a un tipo que dice que los chicos están en el jardín envaselinados? Porque siempre, al final del camino, el ganador es el mismo. Milei empoderó un pensamiento: que el que no tiene, no quiera pelear por tener. Que se ponga a criticar al que tiene. Que un pibe que pedalea se enoje porque hay trabajadores que tienen beneficios, en vez de decir, che, ¿por qué yo no los tengo? ¿por qué no los puedo tener? Eso es una desgracia.
-Hablás de un poder cada vez más abroquelado y homogéneo. ¿Y las internas empresarias?
-Hay cuatro o cinco empresas que cruzan a todas las décadas. Techint, Arcor, Clarín, Ledesma… A todas esas empresas, que son las convencionales, les “nacieron” los unicornios, en un proceso sumamente acelerado.
Son empresas tecnológicas que nacieron con los subsidios de las leyes del 2003, y que alcanzaron dimensiones enormes en muy corto plazo. Galperin hoy tiene una empresa que vale más que la de Rocca. Y la hizo en 20 años.
Aquí hay que señalar que los empresarios más poderosos de Argentina hoy tienen muy poco negocio a nivel local. Y esa radicación en el exterior permite que haya una diferenciación que hacen entre ellos mismos con los empresarios “de la casta”: Los Macri, los Rocca, los Pagani, los Madanes Quintanilla; contra los Galperin, los Globant, etc. Milei identifica muy bien este proceso, y se ubica del lado de los unicornios.
Estos empresarios los llaman “prebendarios” a los otros, que vivieron de los contratos con el Estado. Sin importar la enorme cantidad de plata que reciben en subsidios, o que Galperin haya hecho todo con una ley que aplica para tecnología, cuando en realidad él no tiene una empresa de software, tiene una plataforma de venta online que después se transformó en otro gigante.
-¿Qué te gustaría que pase con este libro?
-Me parece que llega en un momento en que el debate está instalado, sobre qué pasa con el poder económico. Hay algo que los empresarios no quieren que pase, que es que ellos sean considerados una parte del debate del poder. Ellos son vistos como gente que pide algo de afuera para el Estado, y no como un sujeto de la discusión del poder. Mi objetivo es que se empiece a hablar del sector privado, como un factor del poder, sin que eso sea “sostener una posición anti capitalista”. Sentarlos en la mesa de la discusión con la política.
Argentina tiene una tradición en la cual la mayor parte de los diarios no hablan críticamente del sector privado, porque el poder económico está seteado para decir lo mismo que dice el sector privado. Como si eso llevase a uno a ser un periodismo anti-empresa, o pro-comunista.
Me parece que hay que ponerlos dentro de la discusión de la política, que es lo que intentan evitar. Ese sería mi objetivo: Exponerlos. Que empiecen a ser popularmente debatidos como parte del problema de la Argentina y como parte de la política. Sería un avance. Porque, definitivamente, la burguesía es parte del problema de la Argentina.


Por Karina Micheletto-P/12

