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Las universidades nacionales arden contra Emiliano Yacobitti y fuerzan un paro para dejar en offside a la UBA

El Gobierno le dio $60 mil millones a la entidad bicentenaria. Al resto, cero. El CIN está en llamas. La secuencia del pacto. Presión gremial y ¿marcha?

Las autoridades de las universidades nacionales públicas se enteraron por dos resoluciones del secretario de Educación, Carlos Torrendell, que el Gobierno le otorgaba más de 60.000 millones de pesos sólo a la Universidad de Buenos Aires (UBA) y estallaron contra el vicerrector de esa institución, el radical Emiliano Yacobitti, artífice del pacto tras negociar con Santiago Caputo, el asesor más encumbrado del presidente Javier Milei. No lo dicen en público, pero lo consideran responsable de un acuerdo que califican como “vergonzoso”. Ahora recalculan y se subirán a un paro de los gremios del sector para exponer a la entidad que comanda formalmente Ricardo Gelpi, mientras estudian cómo sostener su reclamo

Desde el fin de semana había rumores en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) sobre avances en las negociaciones para conseguir el envío de fondos para gastos de funcionamiento y pago de salarios para las casas de altos estudios. Quienes mantenían conversaciones con Torrendell sostenían que el mensaje era que si había una resolución del conflicto para la UBA, también estaba garantizada la plata para las 60 universidades nacionales. La UBA y el CIN se habían mostrado juntas después de mucho tiempo para impulsar la marcha por la educación pública del 23 de abril.

Las resoluciones 179 y 180 de la secretaría de Educación cayeron como un balde de agua fría. La UBA embolsó los recursos, que implican un reconocimiento del Ejecutivo de más del 300% de aumento en las partidas, y levantó la emergencia presupuestaria que había decretado el Consejo Superior el mes pasado. La resolución 180 le garantiza a la entidad de Gelpi y Yacobitti $2.168 millones por mes para gastos de funcionamiento hasta fin de 2024. Inmediatamente el reclamo del CIN llegó a Torrendell, quien dijo que las negociaciones seguirían universidad por universidad. Las autoridades lo consideraron otra muestra de la estrategia oficial para dividir al sector.

“No fue una sorpresa, esto se venía manejando desde el viernes. Lo que sí fue una sorpresa es que todos creíamos que la UBA era el mascarón de proa en el cual íbamos a estar todos integrados. Nunca pensamos que íbamos a estar en las vísperas de un acontecimiento histórico por lo desastroso, lo vergonzoso”, destacó en diálogo con Letra P el presidente del CIN, Víctor Moriñigo.

El CIN definió, a través de un comunicado, como “inadmisible y provocador” que se reconociera el ajuste preseupuestario “sólo para una universidad y no para la totalidad del sistema que reúne a un conjunto de 60 universidades a lo largo y a lo ancho de todo el país, que representan a dos millones de estudiantes de las universidades argentinas”.

Calentura en las universidades

El radical Moriñigo, rector de la Universidad Nacional de San Luis, dijo que nunca pensaron que se produciría “un destrato tan grande”. “Esto no pasó nunca en la historia de la educación argentina, que a una se le diera todo y a 60 universidades de menor escala se les dé cero. No sé cómo va a hacer el gobierno nacional para explicarlo”, añadió. Más allá de la indignación, lo que asoma como dificultoso no es la narrativa oficial para explicar su accionar, sino el sendero de reclamos que deberán emprender las universidades para lograr los fondos que les permitan funcionar.

Carlos Greco, rector de la Universidad Nacional de San Martín, dijo a este medio que el CIN se maneja “de cara a la sociedad, no como resultado de negociaciones políticas partidarias” y remarcó que “lo que hizo la UBA” lo toman como “un piso para tener una base para seguir reclamando”.

Los fondos asignados en las dos resoluciones suman más de 60.000 millones de pesos para la UBA y corresponden a gastos de funcionamiento y fondos para los hospitales. El detalle marca 26.016.488.265 pesos para funcionamiento y 35.436.785.336 pesos para los niveles de atención de la salud. En este esquema no hay fondos destinados a salarios, por lo que todos los gremios reunidos en el Frente Sindical Universitario llamaron a un paro para el 23 de mayo.

“La pérdida de poder adquisitivo de los salarios, con la inflación acumulada del 8,8 % en el mes de abril, se ha agudizado y la Secretaría de Educación no convocó a reunión paritaria para resolver el incremento porcentual para el mes de mayo, no presentó una propuesta de recuperación de la pérdida salarial acumulada desde el mes de diciembre, no incrementó la garantía salarial para los cargos de menores ingresos y no pagó el FONID”, enumeró el comunicado de los gremios. El CIN está obligado a pegarse a las demandas gremiales: el pago de salarios se lleva casi el 90% del presupuesto de las casas de estudio.

La grieta radical

La medida sindical le abre una puerta a las autoridades universitarias para reclamarle al Gobierno y, a la vez, exponer a la UBA a acompañarlas o dejar en evidencia que la entidad bicentenaria que maneja el radicalismo se cortó sola. La Franja Morada salió a desmarcarse ni bien se conoció el acuerdo de este miércoles, al unísono del comunicado del bloque radical en el Senado, que se arrogó haberle arrancado al ministro del Interior, Guillermo Francos, el compromiso de “garantizar los gastos de funcionamiento que corresponden a las universidades nacionales”.

Por su parte, este jueves el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, tildó de “unitario, centralista y porteñocéntrico” al Gobierno por el acuerdo con la Universidad de Buenos Aires. “Le da a la UBA un 270 por ciento de recomposición del gasto con respecto al año pasado, pero a las universidades de nuestra provincia les dieron el 105 por ciento. Eso no es justo”, dijo el mandatario radical a los medios de su provincia.

La respuesta de la UBA

Apuntado por gran parte de la comunidad universitaria desde que el miércoles por la tarde se conoció el acuerdo, Yacobitti se atajó. Este jueves, en diálogo con Futurock, aseguró que es “honesto de parte de las autoridades de la UBA reconocer que el Gobierno recompuso los fondos para gastos” y aclaró que en la institución que conduce “se suspende la emergencia, pero se deja claro el estado de alerta por lo salarial”.

El exdiputado y referente de Evolución reconoció que es “provocador aumentarle solo a la UBA”, sin embargo señaló que la institución “forma parte del Consejo Interuniversitario, pero cada universidad también dialoga por separado con el Gobierno”. Los dichos de Yacobitti dejan una puerta abierta a esa negociación individual que fogonea el Gobierno y que crispa al CIN.

Ahora, las universidades nacionales deberán apostar a negociar en bloque y evitar el intento del Gobierno de dividirlas. Además, deberán apuntalar el paro para mostrar músculo y forzar a la UBA a jugar en conjunto. Otra marcha masiva no está en agenda por ahora, pero el golpe es reciente y no hay planes claros. En el CIN saben que la administración libertaria tiene a las universidades del conurbano entre ceja y ceja. Hay quienes intuyen que puede ser el próximo flanco sobre el que cargue el Ejecutivo, con el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, a la cabeza.

Por Emilia Racciatti-LP