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Las mentiras por WhatsApp del empresario acusado de matar a sus padres por dinero

Las conversaciones fueron encontradas en los celulares de las víctimas. Varias comunicaciones comprometieron a Martín del Río y fueron claves para su detención

El empresario Martín Santiago del Río (47) tomó su celular cuando recién comenzaba el domingo 19 de junio pasado. Buscó el contacto de su papá y lo saludó por el Día del Padre. “Feliz día papi. Te amo. Besos”, le escribió. Fue uno de los tantos mensajes similares que miles de hijos enviaron ese día. Poco más de un mes después, según la acusación en su contra, Del Río ingresó a la mansión de sus padres en Vicente López y los ejecutó de cuatro tiros por la espalda dentro del Mercedes Benz de la familia.

Hoy el expediente cuenta con una gran cantidad de pruebas como cámaras de seguridad, testimonios, análisis de celdas de celular y, sobre todo, mensajes de WhatsAppInfobae accedió los chats entre el presunto parricida y sus padres en los días previos al ataque. Muchos de ellos ayudan a entender cuál pudo haber sido el móvil del crimen.

El jueves 25 de agosto, cuando la Policía Bonaerense encontró los cadáveres de José Enrique y Mercedes dentro del Mercedes Benz que estaba estacionado en el garaje, los agentes revisaron los bolsillos de los abrigos de las víctimas. En ambos casos estaban sus respectivos celulares, en perfecto estado. El asesino, curiosamente, no se los llevó.

Una de las primeras medidas que ordenaron los fiscales Alejandro Musso, Marcela Semería y Martín Gómez, coordinados por el fiscal General John Broyad, fue la de peritar esos teléfonos y analizar minuciosamente su contenido. Los resultados fueron impactantes.

Los primeros mensajes que sorprendieron a los investigadores fueron los del 13 de abril de este año. A la luz de lo que pasó solo cuatro meses después, resultan particularmente cínicos. El día del cumpleaños de José Enrique, Martín Santiago fue uno de los primeros en saludarlo. “Hola papi. FELIZ CUMPLE. Qué tengas un lindo día. Te amo papi”, escribió el ahora acusado a las 7.29 de ese día. “Besos para los cuatro”, respondió su padre en referencia a la familia de su hijo menor.

El mensaje de feliz cumpleaños de Martín Santiago del Río a su padreEl mensaje de feliz cumpleaños de Martín Santiago del Río a su padre

Para entender el resto de los mensajes que resultaron claves, es necesario repasar parte de la acusación y del contexto en que se produjo el crimen. José Enrique del Río y su esposa Mercedes eran millonarios. Tenían un patrimonio que superaba ampliamente los 25 millones de dólares. Su hijo menor, Martín Santiago, era quien manejaba todas las cuentas y finanzas de sus padres. Tenía un poder absoluto.

El matrimonio vivía en la casona de Vicente López donde fue asesinado. Pero hacía meses que querían mudarse. La inseguridad y los problemas de salud de José Enrique hicieron que quisieran buscar una torre con seguridad privada. El propio Martín Santiago les consiguió un departamento en el piso 31 del exclusivo Chateau de Libertador. Al menos, eso creyeron las víctimas.

El matrimonio estaba seguro de que habían adquirido el departamento del Chateau y que se mudarían en cualquier momento. Sin embargo, Martín Santiago, en lugar de comprarlo, cerró un acuerdo a espaldas de sus padres en el que acordaba con los dueños del inmueble una ocupación recién para dentro de 3 años, cuando se saldara un plan de pagos. José Enrique y Mercedes nunca lo supieron, según surge de los mensajes. Creyeron que lo habían adquirido y que la mudanza era inminente. Fueron engañados por su hijo.

Una de las imágenes del interior del Chateau que el hijo le envió a sus padresUna de las imágenes del interior del Chateau que el hijo le envió a sus padres

De los mensajes analizados, y que se reproducen a continuación, surge que varias semanas antes del asesinato, Martín Santiago les “pateaba” la mudanza con distintas excusas. Una de las más elocuentes fue echarle la culpa a la empresa mudadora Verga Hermanos por los atrasos. Cuando los fiscales llamaron a la mudadora, descubrieron que nunca habían sido contactados.

El 1° de agosto, 23 días antes del crimen, José Enrique empezó a impacientarse porque la mudanza al Chateau no se producía y le escribió a su hijo: “Pati (apodo de Martín Santiago) contá, con Verga qué pasa”. Martín Santiago le respondió con evasivas por mensaje de audio. Al día siguiente, a las 11.12, llegó un nuevo mensaje de José Enrique con el mismo tenor: “Pati, ¿qué novedades sobre la mudanza?. AVISAME. No da para más”. Su hijo le escribió: “Están llegando. Termino y te llamo”. Ese día, por su puesto, no llegó ningún camión de mudanza.

El 4 de agosto a las 16.18, se da una conversación entre José Enrique y su hijo nuevamente sobre la mudanza al Chateau. “Pati, ¿llegaron los canastos al 31?”, pregunta el padre en relación con el piso 31 del exclusivo edificio de Núñez. El hijo responde que la persona que, supuestamente, iba a recibir esos canastos nunca le contestó.

Del expediente: conversaciones de la causa.Del expediente: conversaciones de la causa.

El 15 de agosto, se da una nueva conversación por el traslado del matrimonio al Chateau. Se nota la impaciencia de José Enrique por las dilaciones de la mudanza. A las 10.35 le recrimina a su hijo: “Pati, buen día. Acabo de escuchar que el miércoles es la marcha de la CGT. Mañana sin falta nos tienen que dar la llave. No más dilaciones. Te llamé pero tu teléfono está desconectado. Beso”.

Para los investigadores queda claro en estos mensajes que el matrimonio estaba convencido de que se mudarían cuanto antes. Sin embargo, no tenían a donde porque el departamento del Chateau recién podría ser ocupado dentro de 36 meses, algo que las víctimas no sabían.

Los mensajes insistentes con la mudanza siguieron hasta el día del crimen, el miércoles 24 de agosto. Ese día en particular, José Enrique y Mercedes estaban seguros de que un camión de mudanza pasaría por la casona de Vicente López y se llevaría sus cosas. Era el día señalado. Pero pasaban los minutos y las horas y nadie se hacía presente.

La que le escribe a su hijo ese mismo día a las 11.04 es su mamá Mercedes: “Hola Pato. Estoy esperando a la (encargada) de Verga. Pasame el celular y su nombre que la llamo. Estoy en casa sin saber qué hacer”. Faltaban sólo 6 horas para que fuera asesinada.

José Enrique del Río insistiendo con la mudanza a su hijoJosé Enrique del Río insistiendo con la mudanza a su hijo

José Enrique se sumó al reclamo a Martín Santiago ese mismo día fatal. “Atendé. Ya estamos clavados. Te lo pido para no calentarme”. No obtuvo respuesta. A las 15.53 volvió a tomar su teléfono y le envió a su hijo: “Socorro. ¿Para qué tenés teléfono?. Ni los mensajes contestas. No somos clientes”.

Martín Santiago respondió a ese mensaje con un texto que luego eliminó. Según la acusación, a las 17.33 de ese día ingresó a pie a lo de sus padres para asesinarlos.

En un informe reservado en el expediente, se expresan las conclusiones de los chats analizados y se explica la maniobra del Chateau. “El departamento fue adquirido con una promesa de venta a tres años, dentro de la cual debían pagarse cuotas mensuales de U$D 10.000 dólares, hasta cubrir la suma de U$D 360.000, oportunidad en la que recién allí podrían tomarse posesión del mismo, una vez que se cancele el total de 1.6 millones de dólares. Por ende, la mudanza planificada para el día del fallecimiento por las víctimas nunca podría haberse efectivizado”.

Por Martín Candalaft-Infobae