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Las claves militares y políticas tras las dos primeras semanas de guerra en Ucrania

Dos semanas de guerra. Miles de civiles y soldados rusos y ucranianos muertos. Mientras más de dos millones de personas han huido, en toda Ucrania los ciudadanos que siguen atrapados en zonas sitiadas sufren cortes de electricidad, escasez de agua y alimentos. El conflicto sacude los cimientos de la seguridad europea y Occidente denuncia crímenes de guerra. Moscú niega las acusaciones y no desiste de sus objetivos.

Ucrania no se rinde, pero Rusia tampoco claudica. Desde el pasado 24 de febrero, Rusia lanzó la guerra contra su vecina Ucrania y el mundo ha sido testigo del primer ataque contra una nación europea desde la Guerra de los Balcanes en la década de los 90.

Reino Unido y Estados Unidos señalan que es el mayor conflicto bélico en el continente desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque su dimensión total aún está por determinarse, la guerra no empezó del todo bien para Rusia. Los expertos militares indican que contrario a lo esperado por el presidente Vladimir Putin y sus asesores, Ucrania no cayó en sus manos rápidamente al encontrar gran resistencia en el Ejército ucraniano y las fuerzas voluntarias.

No obstante, los analistas también advierten que no pueden confundirse los pasos iniciales con un probable resultado. Las tropas de Moscú han empezado a usar tácticas cada vez más brutales, incluidos ataques contra la población civil.

Previo a la operación para invadir a su exaliada en la desaparecida Unión Soviética, el Kremlin justificaba su furia y el despliegue de más de 150.000 tropas en las fronteras ucranianas por la intención de Kiev de unirse tanto a la Unión Europea como a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una línea roja que aseguró no estar dispuesto a dejar cruzar por riesgos a su seguridad.

Una vez iniciado el conflicto, Putin empezó a referirse a una “operación militar especial” para “desmilitarizar” y “desnazificar” a Ucrania. En el camino, miles de muertos y desplazados que ha generado una preocupante crisis de refugiados.

El fin de la guerra es incierto, pero muchos se preguntan qué ocurrirá posterior a los enfrentamientos militares y cuál es el verdadero objetivo de Putin.

El Gobierno ruso ha señalado que el objetivo es “la cúpula en el poder” en Ucrania. Washington y Londres han indicado que Putin busca instalar un gobierno prorruso.

El líder del Kremlin rechaza esas acusaciones, pero también negó insistentemente que invadiría a su vecino solo días antes de lanzar el ataque a gran escala.

Estrategia militar: ¿qué está ocurriendo en el terreno?

Por tierra, Rusia ha desplegado más de 150.000 soldados que enfrentan una feroz resistencia ucraniana, pero por aire la ventaja de su poderío militar es inmensa.

Las fuerzas rusas han capturado varias ciudades en los suburbios de Kiev, tienen sitiado el puerto estratégico de Mariúpol y todavía intentan tomar Chernihiv en el norte, así como avanzar sobre las ciudades de MykolaivKrivói RogVoznesensk y Novovorontsovka en el sur, informó este jueves 10 de marzo el general del estado mayor de las fuerzas armadas de Ucrania.

Las autoridades civiles informaron de bombardeos rusos durante la noche en varias ciudades y en los suburbios de Kiev, la capital y principal objetivo político y militar para Moscú.

Járkov, la segunda ciudad más grande del país, en el este, también es objeto de fuego de artillería de los militares extranjeros.

Del lado ucraniano, videos difundidos por las autoridades locales también muestran vehículos rusos quemados y soldados enviados por el Kremlin muertos o capturados.

Ataques a civiles: ¿Rusia usa en Ucrania la misma estrategia que en Siria y Chechenia?

Varios analistas adelantaron que Putin se decantaría en Ucrania por un enfoque similar al que su Ejército ya ejecutó para apoderarse de ciudades tanto en Siria como en Chechenia.

La estrategia gira en torno al lanzamiento de misiles y bombas en barrios residenciales; para destruir la infraestructura como para aterrorizar a los civiles y que estos huyan, antes de avanzar hacia la urbe por tierra, como explicó el experto estadounidense Steven Erlanger.

 “Un gran temor entre los oficiales militares de EE. UU. es que Rusia, después de haber sufrido reveses iniciales, desatará un gran bombardeo de misiles y ataques aéreos no solo en Kiev, sino también en otras ciudades donde hay una gran resistencia”, aseguró a ‘The New York Times’ el periodista y experto en asuntos de terrorismo y seguridad nacional, Eric Schmitt.

Restos de un avión no identificado que se estrelló contra una casa en un área residencial, en Kiev, Ucrania, el 25 de febrero de 2022. Las fuerzas rusas llegaron a las afueras de Kiev el viernes cuando el presidente ucraniano Volodímir Zelenski dijo que las tropas rusas apuntan a civiles y se registraron varias explosiones en la capital. © AFP

Aun así, Las tropas y los civiles ucranianos continúan resistiendo a la invasión. En distintas regiones, los ciudadanos han arrojado cócteles molotov, se han enfrentado a tropas rusas en peleas callejeras e incluso han intentado repeler tanques rusos con sus cuerpos.

“El espíritu es muy fuerte”, destacó Volodímir Yermolenko, un filósofo ucraniano, en una columna de opinión del periódico británico ‘The Times’.

Pero a esta situación se suman las dificultades para evacuar a la población civil en medio de las violaciones a los acuerdos de alto al fuego. Imágenes desgarradoras de civiles muertos en las calles en su intento por huir de la guerra han dado la vuelta al mundo.

Bombardeo a hospital infantil de Mariúpol, la más reciente denuncia sobre crímenes de guerra

Mariúpol sufre el ensañamiento de las tropas rusas, denuncian las autoridades locales. Imágenes de la agencia Reuters mostraron la destrucción de un hospital infantil en la ciudad del sureste del país, mientras decenas de personas trataban de sacar del lugar a los lesionados.

Las autoridades ucranianas confirmaron al menos 17 personas heridas, la mayoría mujeres en trabajo de parto, y tres personas muertas, entre ellos un niño.

El hecho causó mayor indignación internacional y gritos para investigar lo que Washington y Kiev, entre otros, señalan como crímenes de guerra.

“Juntos haremos todo lo que sea necesario para apoyar a Ucrania (…) Hemos sido testigos de atrocidades con proporciones inimaginables en Ucrania”, destacó la vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris durante su visita a Polonia.

Sin embargo, el canciller ruso Serguéi Lavrov causó controversia este jueves 10 de marzo cuando justificó el asalto al afirmar que en el hospital no se encontraban mujeres ni niños, “solo radicales armados”.

“¿Qué clase de país es este, la Federación Rusa, que teme a los hospitales y las maternidades y los destruye? (…) ¿las mujeres embarazadas iban a disparar contra Rostov? ¿Alguien en el hospital de maternidad abusó de los rusoparlantes? ¿Qué fue eso? ¿Fue la desnazificación del hospital?”, cuestionó el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.

El pasado 3 de marzo, la Corte Penal Internacional de Justicia (CPI) anunció que abrirá una investigación formal por presuntos crímenes de guerra.

El fiscal, Karim Khan, aseguró que la pesquisa se centrará en crímenes de lesa humanidad y genocidio por parte de Rusia tras la solicitud de 39 países.

Un determinante desequilibrio en defensa aérea

Los esfuerzos de los ucranianos por defender su país han frenado a las tropas rusas por alcanzar un control total del espacio aéreo y el Ejército ucraniano ha difundido imágenes sobre el derribamiento de aviones y helicópteros rusos.

Sin embargo, los analistas militares han enfatizado en que las defensas aéreas son justamente una de las principales vulnerabilidades del Ejército ucraniano, por lo que hay un alto grado de incertidumbre sobre lo que ocurrirá en los próximos días.

Esta semana el presidente Zelenski pidió a sus aliados occidentales el envío de aeronaves de combate de fabricación rusa, dado a que son las que más conocen las tropas ucranianas para su manipulación.

La petición se produjo después de que el pasado 4 de marzo la OTAN descartara la solicitud de Kiev de establecer una zona de exclusión aérea sobre su país.

La alianza justificó que instalarla significaría que sus militares se verían obligados a enfrentarse directamente a la fuerza aérea rusa para garantizar su cumplimiento.