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La otra cara del acto

Cabezas de intendencias peronistas, Máximo Kirchner por el PJ y el gobernador de Buenos Aires rodearon a CFK en La Plata y hablaron de planes para el 2023.

La duda es si dijeron “whisky” o “Cristina”, aunque lo cierto es que en la foto se los ve muy sonrientes. Recién después de la foto de familia en el jardín entraron al Salón Francés de la residencia del gobernador, en La Plata. Tema único, cómo ganar las elecciones de 2023. De eso hablaron Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof, Máximo Kirchner, un grupo de intendentes y dirigentes nacionales con peso bonaerense. Y lo tradujeron en un asunto: qué hacer con la seguridad.

Los y las comensales estaban entonados no tanto por el asado, que después de todo es una rutina sin sorpresas para cualquiera que haga política, sino por las menciones de CFK a políticas de seguridad de un rato antes, en el Estadio Único de La Plata.

La vicepresidenta pidió en su discurso inundar de gendarmes el Conurbano y consideró “una berretada” la discusión simplota entre manodurismo y el llamado “garantismo”, palabra que pasó a ser un insulto en boca de la oposición y especialmente del PRO.

“Después veremos cómo se implementa, pero por suerte lo dijo”, dijo a este diario uno de los intendentes que participó del asado. “No son sólo las encuestas. La gente se acerca y se queja de dos temas, la inseguridad y la inflación.

“Ahora Axel y Berni nos van a tener más en cuenta cuando les pidamos más fondos para seguridad, y más patrulleros”, dijo otro. Igual que el anterior, pidió reserva de su nombre. Es que, al revés de lo que sucede a nivel nacional, en la provincia de Buenos Aires lo más corriente es discutir a puertas cerradas y no en público. En buena medida lo que facilita esa forma de debatir políticos e incluso dirimir peleas es que los tres grupos más importantes del peronismo bonaerense reconocen como único liderazgo el de Cristina. Así se mueven el gobernador Axel Kicillof y su equipo, Máximo Kirchner como presidente del Partido Justicialista y, con sus diferencias, porque no son un bloque aunque lo parezcan, los intendentes peronistas del Gran Buenos Aires.

Esas tres franjas estuvieron en la foto del jardín. Rodeando a una Cristina con el mismo atuendo de total white que usó en el acto se alistaron Kicillof, el ministro del Interior Wado de Pedro, el jefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde, la senadora Teresa García, la vicegobernadora Verónica Magario, la ministra de Gobierno Cristina Alvarez Rodríguez, el ministro de Desarrollo de la Comunidad y camporista Andrés “Cuervo” Larroque, el jefe de La Cámpora y del PJ provincial Máximo Kirchner, el intendente de La Matanza Fernando Espinoza, la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza, el intendente de Ituzaingó Alberto Descalzo, las senadoras por Buenos Aires Juliana Di Tullio y por Mendoza Anabel Fernández Sagasti y el intendente de Merlo en uso de licencia Gustavo “El Tano” Menéndez.

La voz de los intendentes

Felices por las afirmaciones de Cristina, los intendentes tomaron la posta ni bien se sentaron a la mesa.

“Estamos muy contentos de lo que dijiste en el discurso”, le dijo uno de ellos a CFK, según su propio relato.

“Ahora nuestro compromiso no solo es con la gente sino con vos, porque marcaste el objetivo”, dijo otro.

Y un tercero concluyó: “Ahora nos queda discutir cómo lo hacemos y quién implementa cada cosa”.

Ninguna de esas frases es inocente. Todas tienen una propuesta detrás. Y una polémica que lleva años. La mayoría de los intendentes sostiene que, además de llevar gendarmes al Conurbano, es preciso rearmar las policías locales. Hoy algunas tienen ese nombre, como en Lomas de Zamora, pero dependen de la Bonaerense. Los intendentes quieren, en cambio, lo que definen como policías de proximidad, que se encarguen de custodiar una escuela o un centro comercial y no de las investigaciones complejas, que deberían seguir siendo responsabilidad de la Bonaerense o de las fuerzas federales. Y esas policías de proximidad deberían depender, a su juicio, de las intendencias. Con el añadido obvio del presupuesto correspondiente.

La posición del ministro Berni

Sergio Berni ya declaró en público muchas veces que no cree en esa solución. Sostiene que el nivel de entrenamiento de las policías locales es exiguo y que eso pone en peligro a los propios efectivos y a vecinos y vecinas.

En la Gobernación sostienen, a su vez, que el riesgo de las policías locales es la posibilidad de eventuales enfrentamientos con la Bonaerense.

Y el mismo Kiciloff suele señalar que la cuestión de la seguridad es en buena parte un tema de mediano plazo que requiere control de la policía por parte del poder civil y el aumento de los niveles de formación.

En el asado no hubo conclusiones sobre planes prácticos a corto plazo. Tampoco alusiones críticas al presidente Alberto Fernández. Y menos todavía al ministro de Economía Sergio Massa, que fue elogiado por unanimidad. En cambio sí se habló de colaborar con el programa Precios Justos.

¿Cristina 2023?

Según la reconstrucción realizada, otro tema que no tuvo revelación alguna fue el de si CFK será o no candidata a la Presidencia en 2023. Ni ella lo informó ni los demás la presionaron para que lo hiciera, más allá de que insistieron con chorizos y tiras delante en lo mismo que repiten en público: la quieren de postulante por el Frente de Todos.

Página/12 pudo saber que, antes de sus diferencias más o menos habituales sobre cómo encarar las políticas de seguridad, una parte de los intendentes, no todos, venía del estadio “Diego Armando Maradona” cargando recelos sobre dos temas.

Un tema suena protocolar pero en la liturgia no lo es. “Adelante, más cerca de donde habló Cristina, había gente sin votos y a nosotros, que somos jefes de distrito, nos sentaron más atrás”, dijo un quejoso en el Estadio Único, no en el asado.

El otro tema todavía está en grado de recelo y se remite a una pregunta: ¿qué arreglaron Máximo y el jefe del Movimiento Evita Emilio Pérsico, cuando cenaron en la localidad matancera de Isidro Casanova? El recelo surge de otra pregunta: ¿Máximo le puso límites a Pérsico, que por ejemplo quiere avanzar en La Matanza a través de su pareja, Patricia “La Colorada” Cubría, o fue al revés y los intendentes quedarán debilitados por la interna allí y en otros distritos? Nadie, anoche, salvo el propio MK, claro, tenía una respuesta nítida sobre el tema, por lo cual la preocupación puede crecer y disolverse o crecer y, como los panes, multiplicarse. 

El recelo tiene un condimento adicional. El miércoles último Cubría, que además es diputada provincial del Frente de Todos, fue una de las dos legisladoras que no se presentó a la sesión que debía discutir el cambio de régimen jubilatorio para los trabajadores del Banco Provincia. La sesión no arrancó porque Juntos no dio quorum tras la presión de Mauricio Macri a los radicales, pero el resto de la bancada del FdT se irritó porque la ausencia de Cubría erosionaba la legitimidad del oficialismo. También estuvo ausente la marplatense Débora Indarte, que ya se había escindido y formado el bloque Unidad para la Victoria. Es un monobloque, es decir que la unidad legislativa sería consigo misma.

Por Martín Granovsky