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“La Liga de la Justicia”, el grupo paramilitar que reina en Río de Janeiro

En una particular asociación entre ex policías y narcotraficantes, este grupo paramilitar domina los barrios bajos de una de las ciudades más importantes de Brasil.

Hace tiempo las ciudades brasileñas crecen y se desarrollan entre grupos paramilitares, muchos de ellos ligadas directa o indirectamente a funcionarios estatales y nacionales. Bajo el pretexto de proteger las calles de Río de Janeiro, la Liga de la Justicia se ganó un lugar de privilegio en la dinámica de la ciudad carioca y disputa el poder directamente con la política.

Con más de una década de expansión, la milicia se hizo con el control de los barrios bajos. ¿Cuál es su origen y qué lugar ocupa hoy en Río?

De integrar las fuerzas de seguridad a encabezar una organización parapolicial

La Liga de la Justicia es una milicia fundada por antiguos oficiales de la policía que vivían en Campo Grande con el objetivo de combatir la inseguridad de los barrios bajos de Río de Janeiro, a principios de la década del 2000.

Ya para el 2010, la organización se fue corrompiendo y se convirtió en un problema para las fuerzas de seguridad. Pasó de financiarse a través del cobro de impuestos por servicios públicos como el transporte, la distribución de agua y gas, internet y televisión por cable, a estar involucrado en el narcotráfico.

Para dar cuenta del impacto de las milicias, un informe del Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro publicado en abril de 2018 afirmaba que 88 comunidades en las periferias de la ciudad estaban controladas por grupos paramilitares. Ese mismo año, la policía civil estimaba que La Liga de la Justicia ya recaudaba un promedio anual de 300 millones de reales, unos 80 millones de dólares, implementando tácticas de extorsión u otras actividades ilegales.

Jerominho. Guimaraes es uno de los fundadores y líderes de la Liga de la Justicia

El primer revés judicial para la organización llegó en 2008 cuando las evidentes conexiones entre las milicias y las fuerzas de seguridad del Estado llevaron a una investigación que terminó en el arresto de casi una decena de miembros del ayuntamiento y dos congresistas estatales

Entre ellos, se encontraban las conexiones políticas de La Liga de la Justicia: el exdiputado estatal Natalino Guimaraes y su hermano, el exconcejal Jerominho, ambos encarcelados en una penitenciaría de máxima seguridad.

Luis Antonio da Silva Braga, alias “Zinho”, es quien dirige esta milicia que se expandió por todo el estado en la última década, pero que hoy vive el peor momento de su corta historia.

La reestructuración forzada

En los últimos años, la Liga de la Justicia sufrió duros golpes a su estructura delictiva y dio lugar a una fragilidad que desencadenó en una disputa de poder en los barrios bajos de Río de Janeiro.

El primero en caer fue Carlos Alexandre da Silva Braga, hombre clave en la estructura. También conocido como Carlinhos Tres Pontes, era un ex narcotraficante de la facción del Terceiro Comando Puro que tuvo un rol fundamental a la hora de reforzar el poder de la organización con la fusión de narcos y milicianos. Carlinhos muere finalmente en un operativo policial en 2017.

El siguiente de la Familia Braga fue Wellington da Silva Braga, alias “Ecko”, quien había asumido como líder de la organización tras la muerte de su hermano y perdió la vida en un tiroteo en 2021. Como consecuencia, “Zinho” asumió el comando de la mayor milicia de Río de Janeiro.

La muerte de “Ecko” llevó a la fragmentación de la Liga de la Justicia: “Zinho” tomó la parte oeste de la ciudad y Danilo Dias Lima, otro miembro conocido como “Tandera” , se había instalado en Nova Iguaçu y Seropédica, pero rápidamente fue reemplazado por otros caudillos. 

Las facciones se enfrentaron en una guerra interna y con fragilidad en ambos liderazgos, que permitió que otros caudillos aspiren al poder y que la violencia se expanda por las calles de Río de Janeiro. Todos los que ostentan el dominio de algún territorio de la ciudad eran parte de la jerarquía de Wellington da Silva Braga.

En los últimos años, la Liga de la Justicia sufrió duros golpes a su estructura delictiva desencadenando una disputa de poder en los barrios bajos de Río de Janeiro

¿El comienzo de la caída?

El 2023 estuvo marcado por otra dura muerte para la Liga de la Justicia: Matheus da Silva Rezende, sobrino y lugarteniente de “Zinho”, muere en un operativo policial. Ante la posibilidad de ser víctima de otra redada, Luis Antonio da Silva Braga cubrió su fuga con la quema de 35 colectivos en las calles de Río, que tuvo en vilo a la ciudad durante semanas

En diciembre del año pasado, la justicia de Río de Janeiro avanzó en una investigación de las conexiones políticas de la milicia y en diciembre de 2023 se topó con Lúcia Helena Pinto de Barros, una diputada estatal que junto a sus asesores, se encargaba de intervenir políticamente en las fuerzas de seguridad para defender los negocios y personal de la Liga de la Justicia.

El mes y el año finalizó con la detención de “Zinho” en Nochebuena, que se encontraba prófugo desde 2018 y enfrenta 12 cargos ligados a la organización, además de acusaciones de lavado de dinero y el asesintato del concejal Jerônimo Guimarães Filho.

Ahora, la Liga de la Justicia se encuentra en una situación límite entre la búsqueda de un nuevo líder que tenga presencia en las calles de Río y expectante ante lo que pueda suceder con la situación judicial de Luis Antonio da Silva Braga.

Por Nataniel Peirano-DEF