Carlos Maidana fue detenido por el plan para asaltar la sucursal de Baradero. Le hallaron un FAL. Años atrás, su testimonio fue clave en la causa que terminó con la destitución del ex fiscal Claudio Scapolan. Su vínculo con el financista asesinado Diego Guastini
Ayer domingo por la noche, la Policía Bonaerense allanó la casa en Moreno de Carlos Daniel Maidana, ex policía de la Federal, acusado de ser el jefe del intento de robo boquetero al Banco Provincia de Baradero. Allí, encontraron un fusil FAL, un chaleco antibalas y una camioneta Toyota Hilux con pedido de secuestro.
El hombre de 59 años había sido arrestado poco después de la 1:30 mientras viajaba en una Volkswagen Amarok embarrada junto a una mujer paraguaya de 26 años supuestamente dedicada a la venta de Ropa. Los detectives de la Dirección de Investigaciones Contra El Crimen Organizado del área de Delitos Complejos lo encontraron en la esquina de Boedo y Santa María de Oro, a una cuadra del banco que, supuestamente, planeaba asaltar.
En paralelo, la fuerza provincial -en una investigación realizada en conjunto con la DUOF Morón de la PFA- se llevaba a sus diez cómplices mientras viajaban en plena noche en dos camionetas sobre la Ruta 41, en Baradero también, a bordo una Fiat Iveco y una Renault Duster.

Por qué fracasó el golpe boquetero
Los ladrones apenas pudiero comenzar el túnel. Según fuentes del caso, intentaron ingresar a la bóveda del banco Provincia desde el depósito de una ferretería. Rompieron un viejo piso de madera. Sin embargo, activaron un sensor en el lugar, lo que disparó una alarma. Entonces, escaparon todos en tres vehículos. Insólitamente, la Bonaerense -que los había seguido durante días, incluso marcando con cinta la camioneta de Maidana- ya los esperaba.
La banda es un grupo curioso, heterogéneo. “Una ensalada de cacos viejos que fueron juntando”, dice un investigador. En la Iveco viajaba su titular, un tal Pablo Yun, porteño, dedicado en los papeles al rubro de la publicidad. Horacio Couto, otro porteño, de 65 años, fue encontrado a bordo de la Iveco. Años atrás, Couto estuvo preso en un penal federal. Luego, según el Boletín Oficial, se convirtió en un empresario textil.
También iba junto a ellos un supuesto viejo hampón, Wilmar Pedraja, uruguayo, de 63 años. Llevaban herramientas de perforación, una cámara endoscópica -un instrumento empleado cada vez más por delincuentes-, varias bolsas de escombros que nunca llegaron a llenar.
Maidana, por su parte, no tenía mucha chance de escapar. Los detectives le cerraron el paso a su camioneta por delante y por detrás al detenerlo. El policía convertido en sospechoso sabía lo que tenía que hacer cuando la Bonaerense le cortó el camino: rendirse y decir su nombre completo. Así, frenó la marcha de la Amarok -con una patente limpia, sin infracciones a su nombre en la provincia de Buenos Aires- y se identificó. Llevaba dos pistolas en la camioneta.

El ex policía perdió, como se dice en la jerga. La pregunta es qué lo llevó a perder: ¿quién, o qué, frustró el plan de robo más interesante de la historia reciente? El Juzgado Federal N°2 de Morón, a cargo de la causa en su contra con el magistrado Jorge Rodríguez y la Secretaría N°7 de Claudio Galdi, recibió “una denuncia anónima” canalizada por la Bonaerense, asegura una alta fuente del expediente. Mientras tanto, otra alta fuente en los organismos de seguridad se ríe: “Fue la soplada de bolsa del año”.
Soplar la bolsa es, en el diccionario del submundo, delatar a la Policía a otro delincuente, una buchoneada propia de un buchón. El posible robo del año habría sido vendido por un informante. La ironía es enorme. Años atrás, Maidana había sido un buchón él mismo, cuando declaró como arrepentido en el expediente que terminó con la destitución de un fiscal acusado de inventar causas narco con la ayuda de policías sucios.
En abril de 2023, un jurado bonaerense de enjuiciamiento dejó fuera del cargo a Claudio Scapolán, que había sido uno de los fiscales más poderosos de la jurisdicción de San Isidro, cabeza de su Área Ejecutiva de Investigaciones Criminales. La jueza Sandra Arroyo Salgado lo había procesado por un rosario de delitos, entre ellos falsedad ideológica. El caso Leones Blancos, con un operativo trucho de 500 kilos de cocaína- es la parte central de esta historia.

En el marco de esa causa, Maidana declaró como arrepentido bajo los términos de la Ley 27304, que otorga posibles beneficios a delatores en la Justicia federal. En rigor, hubo dos buchones en ese expediente: el denunciante de identidad reservada que echó a rodar el caso, y el flamante boquetero de Baradero.
Según la acusación de Arroyo Salgado, Scapolán había ordenado a Maidana “dividir el estupefaciente en donde no fuesen alcanzado por las cámaras de seguridad, y confeccionase la orden de allanamiento de la quinta de Moreno” donde se halló la droga en el operativo trucho de diciembre de 2013.Así, en su testimonio, Maidana señaló a Scapolán directamente para ubicarlo “en el epicentro de la escena”,asegura un fallo del caso.

El ex policía describió al ex fiscal como de “estatura mediana, morocho, peinado para atrás, en realidad es medio pelado, pero tiene el pelo para atrás”. La foto, desde ya, no se condice con la realidad. La defensa del ex fiscal criticó con dureza al policía, según documentos de la causa. “Para negociar los beneficios como arrepentido, el nombrado Maidana debía identificar al imputado Scapolán y, dado que no lo conocía, le habría sido exhibida la única fotografía que obra en el legajo”, afirma un racconto del expediente en un fallo de la Cámara Federal de San Martín.
En junio de 2022, la Sala I de la Cámara Federal de San Martín eliminó la figura de asociación ilícita que complicaba a Scapolán. En aquel fallo los jueces atendieron el relato del arrepetido. Ciertos puntos de historia, lejos de verse verificada, se encuentra puesta en crisis por circunstancias objetivas que socavan su volumen probatorio”, aseguraron los magistrados Marcelo Fernández, Marcos Morán y Juan Pablo Salas.
El fallo ponderó una conversación rescatada en la causa entre Maidana y el hombre que se convertiría en la terminal más grande del mundo de la droga y el dinero sucio en Argentina: el financista Diego Guastini, lavador del dinero de grandes narcos y también arrepentido en la Justicia, asesinado por sicarios en octubre de 2019, un crimen que sigue impune hasta hoy. Ambos mantuvieron una conversación registrada por la Justicia. Allí, hablaron de la cuestión Leones Blancos.

Una charla con un muerto
El punto de contacto entre ambos fue el policía Adrián Baeta, vínculo directo de Guastini, otro implicado en el caso Leones Blancos, que supuestamente le debía plata a Maidana.
La conversación “se habría motivado en la solicitud de Maidana para que Guastini intermediara con el procesado Baeta y así lograr cobrarle un dinero que le adeudaría, a partir de una actividad que se presume ilícita”. Los jueces recordaron que, en esa conversación, no mencionó a Scapolán.
En aquel diálogo, Maidana le relató al financista y cuevero por qué sopló la bolsa en el caso del fiscal:
“Como yo estaba preso, el único que iba a quedar en cana era yo, no me liberaban, me dejaban en cana, entonces le dije al fiscal escúcheme yo me quiero ir, me tengo que ir, ¿no me puedo ir? Estoy enfermo, tengo mi familia re cagada de hambre, mis pibes sin zapatillas, yo estoy re mal”.
“Yo estaba presionado, me hice cargo de todas las cosas”, concluyó. Maidana se registró como remisero en la AFIP años más tarde; cobró un plan social durante la pandemia del coronavirus.

El Juzgado Federal N°2 de Morón, a cargo de la causa en su contra, indagará a Maidana esta semana. El hallazgo del FAL, posiblemente, se sume a la imputación en su contra. La Policía Bonaerense y la Justicia federal, hasta ahora, desconocen su vínculo con la mujer de la Amarok, si era su novia, su mano derecha, o lo que sea. En el allanamiento a su casa de Moreno, también, se encontró una constancia judicial de 2025, que detallaba su libertad.
El operativo en Baradero terminó con la incautación de 16 celulares que podrán ser peritados. También, encontraron una pistola Beretta 9 milímetros, robada el mes pasado en Almirante Brown a un ciudadano chino.
Por Federico Fahsbender – Infobae

