Baires Para Todos

La Alimentación como criterio fundamental de la Salud

La Pandemia, hizo caer tantas máscaras que no alcanzan los barbijos para taparlos. La Pobreza, el abandono de la Salud Publica, la verdad de una clase media que de media solo le queda lo aspiracional. Muchos maestros no tienen computadoras o son tan viejas que no sirven para realizar clases a distancias o sus teléfonos celulares son “2G”. Los 40 años de empobrecimiento de la Argentina, no se pueden tapar.

La luz de Peligro se encendió: el COVID-19 estalló en los barrios de Emergencia, otrora llamadas “Villas Miseria”, donde el hacinamiento, la falta de agua potable y los elementos de limpieza básicos, condujeron en estos lugares a que los contagios se hallan disparado. 

Sin duda que lo que señalan los infectólogos es serio y veraz. La infecciosidad solo puede aumentar en lugares donde se acumula más de una familia en un mismo ambiente con acceso restringido al agua potable. La situación objetiva los obliga, por lo tanto, a circular por el barrio para escapar al tumulto Familiar. Además, la gran mayoría son cuentapropistas, por lo que deben salir a trabajar diariamente para proveer el sustento mínimo a sus respectivas familias. En otras palabras, en las villas miseria cumplir con la medida del distanciamiento social es imposible.

Realidades que vemos día a día, los que tenemos la ventaja de no vivir en esa situación, por los medios televisivos, que hoy se acuerdan de que hay millones de personas que viven en nuestro País en esa situación hace muchísimos años.

Los profesionales nos dicen que la mayor mortalidad se da en las personas mayores de 65 años, el promedio de edad de los fallecidos en nuestro País está en los 73 años, y la mayoría de los infectados viven en el AMBA – Área Metropolitana de Buenos Aires. Le sigue en número de casos la Ciudad de Córdoba Capital y la Provincia de Chaco. En Córdoba capital especialmente el Gran Córdoba, donde se asienta la mayoría de los asentamientos y Villas de Emergencia.

En ese sentido, se comprende fácilmente que mientras a escala nacional la “tasa de positividad” a día de hoy (26 de Mayo), es decir, la relación entre casos positivos y test realizados, apenas llega al 10%, en villas miseria dicha tasa puede llegar al 50%, y en algunos casos la supera, como sucedió ayer en “Villa Azul” donde 32 personas sobre un total de 50 casos sospechosos analizados dieron positivo.

Contamos además con el siniestro precedente del Brasil de Bolsonaro, el gran propagador, en donde la proporción de adultos jóvenes fallecidos es mayor a la media de los países similarmente afectados (Estados Unidos, Italia, España, Reino Unido). El porcentaje de fallecidos menores de 60 años alcanzó el 31% la semana pasada, en parte por el incumplimiento de medidas de distanciamiento social, pero en parte también debido a la extensión de la pandemia a las Favelas en donde predominan el hacinamiento y la falta de higiene.

Ahora bien, ¿Por qué argentina además de la pandemia debe lidiar con el problema de tener tanta gente viviendo en esta situación? Carlos Leyba quien fuera Subsecretario del Ministro José Ber Gelbard, durante el tercer gobierno del Gral. Juan Domingo Perón, fue el que realizó por primera vez en el País la encuesta permanente de hogares en 1974 en la que arrojó el número de 800.000 pobres en todo el País, en porcentaje el 4%. Hoy la Argentina supera los 16.000.000. Leyba nos dice que en la Argentina desde 1975 hasta nuestros días, la tasa de Pobreza creció a un promedio de 7% anual con dolorosa ironía nos marca que crecimos a tasas Chinas, pero no en términos de inversión, producción y trabajo, sino en número y porcentaje de pobreza. Nuestro país que entre 1963 y 1973 creció a tasas mayores que muchos Países Desarrollados, en la actualidad su mayor problema es como crecer nuevamente para sacar a tantos Millones de la Pobreza.

A propósito del peligro de “rejuvenecimiento” de la pandemia que señalamos más arriba, el Domingo 24 de Mayo de 2020 el diario La Nación sacó un nota, donde decía que los muertos en las villas de capital son en su mayoría Jóvenes. A mediados de este mes los casos positivos de las villas porteñas explicaban el 30% de todos los casos de CABA cuando la gente que vive zonas vulnerables representa el 8% del total de su población. La mayor propagación en dichas zonas y su menor promedio de edad, explican porqué la edad promedio de casos positivos bajó a 37 años.

Pero la realidad de las Villas, Asentamiento, etc., como las personas que viven en Hoteles clase “C”, los cuales muchas veces son utilizados por el Ministerio de Desarrollo de CABA, es que están expuestas al virus por lo que dijéramos anteriormente, pero también y sobre todo por su alimentación.

La Alimentación que reciben o a la que tienen acceso las Familias en estado de Emergencia, es una donde predominan los Alimentos a base de Azúcar, Harina y Aceites. Es por eso que muchos/as personas de esta población sufren la enfermedad de la Obesidad (pero también desnutrición oculta por exceso de peso) y vinculadas a ella otras enfermedades como diabetes, colesterol, hipertensión, varias enfermedades coronarias.

Si nos referimos al libro escrito por la Dra. en Antropología Patricia Aguirre, Ricos Flacos y Gordos Pobres de Editorial Capital Intelectual, la alimentación es un hecho Antropológico en primer lugar, pero en la actualidad es adicionalmente un hecho socio-cultural. ¿Para qué comemos?: Para satisfacer el hambre y nutrir el cuerpo, iniciar y mantener relaciones personales y de negocios, señalar el status social, demostrar amor y cariño, prevenir y diagnosticar y tratar enfermedades físicas y mentales, entre otras cosas.

El proceso alimentario es de importancia supina, no solo por lo que nos indica  la Dra. Patricia Aguirre, pero sobre todo si ponemos la visión en el proceso de la alimentación y las enfermedades. El cuerpo fuerte y sano, tiene mucho de aspiracional, principalmente entre los más Pobres. La canasta alimenticia que los Pobres consiguen tiene mayor cantidad de alimentos, a menor costo, pero el costo mayor es su propia salud ya que la canasta que consiguen está compuesta por alimentos que dan mayor sensación de saciedad – Fideos. Papa, Panes y Azucares. Las comidas de ollas se pueden estirar con agua y pan.

En los comedores populares se repite las mismas pautas: comidas “rendidoras”, es decir, colectiva, repetitiva y monótona a base de hidratos y grasas. Estos comedores pueden ser mantenidos por los propios habitantes de la zona de Emergencia o institucionales, ya sea Municipal, Provincial o Nacional, todos repiten las formas.

Entonces, más allá de lo que indican las estadísticas de muertes por edad en términos de condiciones habitacionales y acceso a agua potable, como se marca por ejemplo en el artículo de La Nación, considero que la Alimentación es un factor clave, y que años de mala nutrición entre los sectores más pobres (agravado por el ciclo neoliberal macrista que deprimió todavía más sus ingresos reales), han multiplicado su condición de vulnerabilidad frente a crisis sanitarias como la que estamos atravesando. La mala alimentación genera enfermedades de base que contribuye, asimismo, al incremento de los factores de riesgo. Si observamos lo que sucede en Villa 31 y en particular el caso de Ramona Medina – haciendo abstracción por un momento del accionar criminal del Gobierno de la CABA de dejarlos sin agua potable- podemos ver que Ramona padecía la enfermedad de la Obesidad y tenía diabetes, pero tan solo 42 años.

Como señalaba Hans Christian Andersen en El traje nuevo del emperador el Rey está desnudo. En este caso es el reinado del capitalismo liberal el que está totalmente expuesto. En todas partes, los gobiernos que han promovido el libre mercado se mostraron impotentes para lidiar con la pandemia, luego de años de debilitamiento planeado de los sistemas de salud pública y del primado del principio de rentabilidad en su industria farmacéutica, más preocupada por producir tratamientos para la impotencia masculina o tranquilizantes adictivos que antibióticos o antivirales. Pero el “Estado Ausente”, o más precisamente, el Estado Presente para el servicio exclusivo de los intereses de los más poderosos, se toma la vida de los más desprotegidos, sin diferenciar edad o sexo. Lo que aparece como una muerte por causas naturales puede ser en realidad el producto de una alimentación deficiente. Podes morir por una alimentación deficiente, o directamente en el intento. Como le pasó al joven Alex Juan Campo, militante del Movimiento Territorial de Liberación (MTL), quien cazaba liebres en los campos de Cañuelas, y encontró una muerte espantosa. Asesinato perpetrado por el dueño del campo, el empresario Rodolfo Sánchez (también relacionado con los juegos de azar y negocios inmobiliarios) que, a bordo de su 4×4, no dudó en pasarlo por encima. Toda una metáfora de la sociedad en que lamentablemente vivimos y pretendemos cambiar.

Por Fernando Cantero – Diputado Nacional (MC)