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La aceleración del retroceso

Una de las principales promesas de campaña del presidente Javier Milei fue terminar con la inflación. No viene teniendo buenos resultados y él lo sabe. En la cena anual de la Fundación Libertad, señaló que la inflación “es un número horrible, pero lo vamos a derrotar (…), no nos vamos a apartar un ápice de nuestra ortodoxia”. Como ha estado insistiendo, atribuyó la aceleración del aumento de los precios al “sabotaje de la política”. No mencionó que el movimiento en esa variable es resultado del modelo que aplica: por ejemplo, por la vía de la fuerte suba de las tarifas de los servicios públicos.

Hay una combinación negativa en el modelo gubernamental: graves daños a los sectores populares, incluidos los sectores medios, y a la mayor parte de los sectores productivos, sin que, con ello, se logre controlar la inflación. Aplican el peor remedio: aquel que produce graves efectos secundarios, pero no logra erradicar el mal.

Desde agosto de 2025 a marzo de 2026, la inflación alcanzó un 20%. En el mismo periodo, los salarios aumentaron 14% y el dólar un 5%. En ese escenario, se producen varias consecuencias relevantes: entre otras, los ingresos pierden poder de compra y la producción nacional no logra ser competitiva con los bienes importados, sobre todo cuando se mantiene abierta la importación, con fuertes reducciones de las regulaciones o impuestos.

El retiro de regulaciones del Estado, en este caso las vinculadas al comercio exterior, es una política que no encuentra similitud en la amplia mayoría de los países. Las naciones más importantes, empezando por Estados Unidos, van en el sentido contrario: proteger sus producciones domésticas ante la amenaza de importaciones competitivas o desleales. En contraste, el gobierno argentino avanza con acuerdos de liberalización comercial que comprometen el futuro.

Además, es una administración que sigue endeudando al país. La deuda pública total del Tesoro Nacional alcanzó al 31 de marzo los U$S 481.312 millones, el valor más alto de la gestión, incrementándose en el primer trimestre del año en U$S 28.761 millones.

Por su parte, la producción industrial cae. Cuando le preguntaron recientemente al ministro Luis Caputo por qué el índice de producción industrial de febrero había dado negativo, dijo que es una manera sesgada de ver las cosas: “en 2026, el mes contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”. En el corto plazo tenía razón: el índice de marzo dio positivo, 0,7%, comparado con el mismo mes del año pasado. Pero cuando se analiza el acumulado del primer trimestre ―enero, febrero y marzo de 2026 con relación a los mismos meses de 2025― la caída es de -3,1%.

Más allá de que la producción industrial un mes suba u otro baje, por razones estacionales, cuando se analizan periodos más largos la caída del índice se mantiene. Un factor central, como venimos diciendo, es la apertura de las importaciones.

Hay datos concluyentes. Por ejemplo, en el primer bimestre de 2026, contra el primero de 2023, el patentamiento de autos subió 34% mientras la producción de autos nacionales bajó 25%. Una pregunta lógica: Si las terminales que fabrican coches son empresas globales, ¿qué importa si la producción está radicada en nuestro país o en el exterior? La respuesta es muy sencilla: si estos coches son producidos en la Argentina los impuestos y los empleos son argentinos. Es decir: la empresa multinacional fabricante de autos en nuestro país les compra a los autopartistas locales una buena parte del vehículo, y eso implica una enorme cantidad de puestos de trabajo locales. Entonces, no nos da lo mismo que se importe o que se produzca en el país.

Otro dato, en este caso con resultados positivos: el patentamiento de motos. Comparando las cifras del primer bimestre de 2026 con igual periodo de 2023, este indicador subió un 82%. Muy probablemente vinculado a la expansión de plataformas, del tipo Rappi y Pedidos Ya.

También creció un 76% la venta de pasajes de avión al exterior y un 43% la importación de bienes de consumo. ¿Qué bajó? Entre otros, los pasajes en colectivo: -9%; venta de leche: -10%; consumo de carne vacuna: -11%; ventas en supermercados y mayoristas: -13%.

¿Qué sucede con las inversiones? En ExpoEFI 2026 el ministro Caputo informó que hay hasta el momento compromisos por aproximadamente U$S 95.000 millones de los 36 proyectos ingresados al RIGI y que en las próximas semanas van a llegar 7 u 8 proyectos más por entre U$S 30.000 millones y U$S 40.000 millones. Sin embargo, más allá de los anuncios, no se verifica el ingreso de los dólares de esas prometidas inversiones del exterior.

El director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), Alejandro Díaz, comentó tiempo atrás: “no visualizamos una lluvia de inversiones ni mucho menos durante 2026 y 2027”. Destacó además que los sectores que guiarán el desarrollo serán “minería, gas y petróleo, ciencias del conocimiento y agronegocios”. En el caso de la minería, el director de AmCham señaló que las inversiones llegarán en seis u ocho años.

Aun cuando esas inversiones llegaran en plazos más cortos, nada garantiza que los dólares que ingresen permanezcan en la Argentina: más bien el RIGI garantiza que se puedan ir sin mayores restricciones. Tampoco los beneficios para la ciudadanía serán muy relevantes ya que las ramas de actividad que recibirán las inversiones no son intensivas en empleo.

En el actual proyecto de país, las tres actividades con previsión de crecimiento son agricultura y ganadería, explotación de minas y canteras (que incluye energía) e intermediación financiera. En conjunto sólo generan el 9,2% del total del empleo registrado. En tanto, las tres actividades más afectadas (industria manufacturera, comercio y construcción) generan el 44,7% del total de empleo.

El modelo que impulsa el gobierno libertario está destruyendo la industria nacional, especialmente la de las MiPyMEs, el empleo y los ingresos de buena parte de la población. Todo conduce a un gran retroceso y a la “latinoamericanización” de la Argentina, es decir, al patrón de especialización, consumo y distribución que caracteriza a la región, determinado entre otras cuestiones por la casi nula presencia de clase media en dichas economías.

OLLAS POPULARES-30/10/2024 OLLAS POPULARES-30/10/2024 (Jorge Larrosa)

Por Carlos Heller-P/12