La magistrada negó haber participado en la realización de un documental sobre el juicio por la muerte de Diego Maradona. Aseguró que no existió contrato, dinero ni filmación. La Fiscalía, sin embargo, pidió su destitución durante el jury.
En medio del jury de enjuiciamiento que definirá su futuro, la jueza Julieta Makintach volvió a negar la existencia de un documental vinculado al juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, causa que derivó en la nulidad de todo el proceso judicial. El veredicto se conocerá el próximo martes 18 de noviembre.
En declaraciones a la prensa durante su ingreso a los tribunales de La Plata, la magistrada insistió: “El productor fue muy claro que no me conocía. No tenía mi teléfono, no tenía mi mail, nunca se reunió conmigo. Entonces, el primer día cuando estalló este escándalo, yo gritaba: ‘No hay contrato, no hay documental, no hay película’. Era cierto”.
“Cuando Giannina (Maradona) dice ‘me juró por sus hijos que no había documental’, no mentí. No había, ni hay documental. Cualquier falacia que se quiera generar al respecto, queda en mano de ustedes (los medios)”, remarcó.
Makintach reafirmó que nunca existió una producción audiovisual en curso y que su única participación fue conceder una entrevista a una amiga, sin saber que el contenido podría tener otro destino. “Declaró mi amiga y contó que no había documental, que era una idea creativa, que el día de mañana podía ver qué formato podía llegar a tener”, sostuvo.
La jueza también reconoció que el nombre de Maradona fue el “gancho” de esa propuesta. “El escritor era maradoniano, yo no voy a ser ingenua. Era fanático de Maradona, algo con Maradona quería hacer y yo era la jueza del juicio de Maradona”, explicó.
“No había plata, ni promesas”: la versión de la magistrada y su defensa
La defensa de Makintach, encabezada por el abogado Darío Saldaño, presentó sus alegatos ante el Jurado de Enjuiciamiento. Según el letrado, no hubo contrato, dinero ni compromiso formal de ningún tipo. “No había promesas, tampoco plata y ni siquiera un contrato”, remarcó.
El abogado explicó que la grabación se trató de una entrevista informal realizada en el despacho de San Isidro, a pedido de una conocida de la jueza, y que el material nunca se convirtió en un documental. “La iniciativa era para ver qué proyecto podía realizarse, pero siempre sujeto a la autorización de la magistrada”, aclaró Saldaño.
Por su parte, Makintach subrayó que jamás aceptaría una propuesta económica relacionada con su función judicial:
“Esto es importante: no había plata. Si me hubieran ofrecido un contrato de Paramount o de la BBC, hubiera dicho que no. Si me hubieran ofrecido plata, hubiera dicho que no.”
La jueza rechazó las acusaciones sobre su supuesta actuación en cámara: “El escándalo es que me acusen de gesticular, de actuar. Yo no actúo. Soy esa que vieron ahí”. También manifestó que la situación “fue tergiversada” y que su “único error” fue aceptar una entrevista fuera del ámbito judicial.
El pedido de destitución de la Fiscalía y los alegatos finales
Mientras la defensa insistía en la inexistencia del documental, la Fiscalía solicitó la destitución de Makintach. La fiscal Analía Duarte, de Necochea, argumentó ante el Jurado de Enjuiciamiento que durante el proceso se comprobaron todas las acusaciones. Según su exposición, la jueza “mintió, presionó y abusó del poder”.
La representante de la Procuración General bonaerense afirmó que Makintach “utilizó recursos del Estado en provecho propio y en perjuicio de la Justicia”, y pidió su destitución como sanción ejemplar.
En sus palabras finales, la magistrada se defendió señalando que las acusaciones tienen como objetivo “desprestigiarla para quitar credibilidad a su palabra y a su conocimiento del derecho”.
Además, expresó que el jury le dejó una conclusión personal:“Este juicio político me demostró que no quiero ser parte de esta Justicia, la que tanto amaba desde chica. Era mi vocación de servicio.”
La jueza aseguró no haber cometido “ningún delito ni irregularidad”, aunque reconoció que la entrevista concedida “un domingo en su despacho” generó interpretaciones erróneas. Por esa acción ya recibió una suspensión de cinco meses, sanción que considera suficiente.
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