istanbul escort Lipstick kıbrıs

kayseri escort ankara escort
sex hikayeleri türk porno
Kıbrıs Escort

Llamar las cosas por su nombre Por Virginia Luna

En el marco de la Conmemoración del Día Internacional de la Violencia Contra la Mujer que se celebra el 25 de noviembre de cada año entiendo que es necesario diferenciar algunos conceptos y desentrañar algunas realidades que- a hoy- parecen no estar del todo claras en nuestra sociedad en general.

El título de este texto no es azaroso y responde justamente a la obligación que tenemos todos, como ciudadanos, de llevar a otros el conocimiento del que- quizás- carecen algunos. Las palabras definen, nos definen, definen objetos, situaciones, eventos, personas, circunstancias, etc y como tales deben ser utilizadas de manera adecuada.

“Sólo un Pueblo educado e instruido es capaz de liberarse de la esclavitud de los tiranos y salir adelante”.

Es por ello y en el marco de esta charla- debate que dejo aquí, a disposición de los presentes, una serie de definiciones y una reflexión personal, respetuosa, en base a todos mis conocimientos sobre la materia, tanto en la teoría como en la práctica teniendo siempre en cuenta mi formación jurídica de base a fin de no entrometerme en ámbitos que no son de mi incumbencia profesional.

Empecemos entonces por definir y distinguir la violencia de género y la violencia contra la mujer tal y como la definen textualmente y en forma unívoca diversas organizaciones reconocidas a nivel mundial:

VIOLENCIA DE GENERO

La violencia de género es un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona o grupo de personas sobre la base de su orientación o identidad sexual, sexo o género que impacta de manera negativa en su identidad y bienestar social, físico, psicológico o económico. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, el término se utiliza «para distinguir la violencia común de aquella que se dirige a individuos o grupos sobre la base de su género», constituyendose en una violación a los derechos humanos. Este enfoque es- además-  compartido por Human Rights Watch en diversos estudios realizados durante los últimos años. La violencia de género presenta distintas manifestaciones, como actos que causan sufrimiento o daño, amenazas, coerción u otra privación de libertades. Estos actos pueden manifestarse en todos los ámbitos de la vida social y política entre los que se encuentran la propia familia, el Estado, la educación, los medios de comunicación, las religiones, el mundo laboral, la sexualidad, las organizaciones sociales, la cultura, etc.

Existe consenso respecto a que la mayoría de las víctimas de la violencia de género son mujeres y niñas, mientras que históricamente los varones estarían subrepresentados en las estadísticas al igual que la población LGBTI que también estaría subrepresentada aunque algunos grupos mostrarían, según estudios, mayor prevalencia respecto de otros de la misma población.

ONU Mujeres advierte en sus textos sobre uno de los errores más habituales: identificar la expresión «violencia de género» como equivaente o sinónimo de la expresión «violencia contra la mujer». En este sentido, la ONU ha señalado que el primer concepto, es decir, el de “violencia de género” es más amplio que el segundo y que tiene como fin destacar la dimensión de género en la subordinación de la mujer en la sociedad y su vulnerabilidad frente a la violencia, que es dirigida contra cualquier persona que no respete los roles que una sociedad determinada le impone a hombres y mujeres, razón por la cual también hombres y niños pueden ser víctimas de la violencia de género.

Dentro de la noción de violencia de género se incluyen- tal como menciona ONU- actos como asaltos o violaciones sexuales, prostitución forzada, discriminación laboral, el aborto selectivo por sexo, violencia física y sexual contra personas que ejercen la prostitución, infanticidio en base al género, castración parcial o total, ablación de clítoris, tráfico de personas, violaciones sexuales en guerras o situaciones de represión estatal, acoso y hostigamiento sexual —entre ellos el acoso callejero—, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, ataques homofóbicos y transfóbicos hacia personas o grupos LGBTI, el encubrimiento y la impunidad de los delitos de género, la violencia simbólica difundida por los medios de comunicación de masas, entre otros.

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Las Naciones Unidas definen a esta violencia “como todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la Mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada”.

Violencia contra la mujer entonces es aquella que se ejerce en razón de su condición de Mujer siendo ésta la consecuencia directa de la discriminación y de las desigualdades que- desde antaño- existen por razón del género ( teniendo en cuenta el significado de género en tanto percepción de una condición distinguiéndose por ende de la sexualidad biológica en si misma)

Se desprende entonces, de la misma definición, que la Violencia contra la Mujer es una especie de subgénero dentro del gran espectro de la violencia de género entendiendo entonces que, dentro de este último concepto se puede comprender a todo tipo de violencia que se ejerza desde uno/os/a/as hacia otro/os/a/as ya sea en forma individual o grupal.

Resumidamente podemos decir entonces que, cuando hablamos de Violencia de Género no necesariamente nos referimos a la violencia ejercida sobre la mujer- aunque si se puede referir a ella con las debidas aclaraciones del caso-  sino que podemos referirnos a una amplia gama de situaciones que llevan implícitas determinadas conductas violentas comunes.

Tengo una opinión formada al respecto, respetuosa de las divergentes, como dije anteriormente, ya que en la diversidad de opiniones se encuentran, no solo los consensos sino que- también – se aprende.

Sin embargo, mi experiencia como Abogada en el ámbito del Derecho de Familia me ha llevado necesariamente a tener una visión un tanto crítica de ciertas cuestiones. Puntualmente me refiero al abuso que- muchas veces- se hace de las herramientas legales con las que contamos las mujeres en pos de lograr otros objetivos distintos a los de nuestra verdadera protección.

Debo decir que es gratificante saber que la Legislación en esta materia ha avanzado tanto y ha creado derechos, ya lo decía Eva Perón ” donde hay una necesidad, nace un derecho”, y no es menos cierto que durante años las mujeres hemos sido tomadas como “objetos” de muchos hombres- pero NO de todos ellos. Caer en generalizaciones es, cuanto menos, peligroso y genera cada vez más y más grietas, mayor despersonalización de las relaciones humanos, altos niveles de desconfianza y aumenta los niveles de misoginia y misandria (aunque éste último, cierto es, en menor medida)

La necesidad existía: las mujeres, muchas veces víctimas de un sistema machista- o como está de moda decir ahora “patriarcal”- necesitaban ser consideradas como sujetos de derecho con y en las mismas condiciones que los hombres. Las mujeres, sobre todo aquellas más vulnerables, necesitaban sin lugar a dudas, la creación de Leyes que las protegieran y que pusieran en funcionamiento mecanismos tendientes a la erradicación de las distintas formas de violencia sobre ellas así como también resortes judiciales idóneos para su protección y políticas públicas, no sólo de prevención sino también políticas que las coloquen en un pie de igualdad con los hombres en todos los ámbitos de la vida.  Seamos claros: “igualdad” no significa que el hombre deje de ser caballero y la mujer deje de ser dama, ese tipo de discusiones son, cuanto menos, de altos niveles de ignorancia y no hacen más que distraer la atención del verdadero objeto de debate. Las diferencias naturales que existen entre hombres y mujeres en razón de su sexualidad, la diferencia en su fuerza física por ejemplo, son reales y como tales, no pueden ser soslayadas. Minimizar el debate a estas cuestiones es una falta de respeto a nuestra inteligencia, falta de respeto a la que nos vemos sometidos diariamente por determinados grupos políticos minoritarios y algunos medios de comunicación.

En honor a la verdad, he de decir que es mucho lo que se ha logrado en esta materia y como sociedad, hombres y mujeres debemos estar orgullosos de esos avances. Queda camino por recorrer porque todos sabemos que aún existen situaciones de desigualdad sin razón, mujeres que perciben menor remuneración por idéntica tarea, mujeres que en su desempeño en la vida política tienen que lidiar con situaciones- por decirlo livianamente- desagradables o incómodas y como estas situaciones tenemos infinidad de ejemplos tanto en los ámbitos privados como en los públicos. Sin embargo, como Mujer y Abogada debo asumir una parte de la realidad que existe y que parece estar oculta: “hecha la ley, hecha la trampa”, frase común entre los abogados. Existen estadísticas que indican que de cada 10 denuncias por violencia contra la mujer, ocho (8) son ciertas y dos (2) son falsas.

Me pregunto entonces porque una mujer radicaría una denuncia falsa. Y en esto si, debo ser cruel en base a la propia experiencia profesional: quienes deciden denunciar falsamente a un hombre lo hacen – en su mayoría- en primer término porque están mal asesoradas y consecuentemente porque no persiguen la protección del Estado ni del sistema judicial en razón de sentirse vulneradas o violentadas, sino que utilizan la herramienta jurídica para lograr otros objetivos distintos, verbigracia, despecho, extorsionar a un hombre por aumento de cuota alimentaria, perjudicarlo en su vida pública y otros muchos otros fines distintos a los que el espíritu de la ley ha apuntado en su creación.

Destaco nuevamente que las falsas denuncias NO son- por regla- la mayoría y que NO debemos entonces caer en generalizaciones sino simplemente ser realistas y mostrar una verdad que se mantiene oculta y que la mayor parte de las veces la conocemos quienes nos dedicamos al tema o las víctimas de las falsas denuncias. Lamentablemente en estas épocas de redes, de influencers, instagramers, youtubers, malos comunicadores sociales etc parece no ser “cool” mostrar la otra cara de la moneda…pero la realidad es que una moneda tiene siempre dos caras, sino, no sería una moneda…y la violencia de género, como la moneda, también tiene dos caras.

Me viene a la mente, solo por compartirlo, los dichos de una humorista conocida, feminista por cierto, en su show de stand up en el que- parodiando sobre el tema en cuestión dice-: “ No todos los hombres pegan”…“ Y claro que NO, sino no podriamos salir a la calle”…de la misma forma y para ser justa “no todas las mujeres radican denuncias falsas”. Es por esto que la Justicia debe juegar un rol fundamental tanto en la investigación como en las medidas preventivas y por este motivo también los medios de comunicación deberían dejar de una vez de jugar a ser jueces, condenando socialmente de antemano y sometiendo al escarnio público a más de un inocente, aún, cuando los inocentes no sean la mayoría.

En este sentido, y siendo una defensora acérrima de la mujer, no sólo por mi condición de tal sino también porque soy madre, existen hombres en mi vida, hermanos, amigos, compañeros de militancia, alguna vez existió mi padre y todos ellos son o fueron hombres de bien que se caracterizaron y caracterizan por el respeto hacia la mujer.

Creo, sin lugar a dudas, que estamos siendo partícipes de un fenómeno social que puede traer grandes logros como grandes fracasos. Si radicalizamos las posturas o permitimos que determinadas banderas políticas se adueñen o se apropien de las ideas de las mujeres estamos en problemas. Si permitimos, como mujeres, que otros grupos de pares se manifiesten contra los hombres de forma violenta, estamos en problemas. Si dejamos que algunas fuerzas políticas minoritarias caracterizadas por violentar la democracia hablen por nosotras estamos en problemas. Y si dejamos que todo eso suceda sin levantar la voz del equilibrio entonces todos los logros se convertirán, pronto, en grandes fracasos. Terminaremos siendo esclavas sin decisión de una ideología política que no nos representa y perderemos prontamente la brújula de nuestro propio destino.

Está en nosotras, en nosotros, instruir a nuestros hijos y a nuestros pares en la equidad de género y enseñarle a niños, niñas y adolescentes que la Violencia jamás es una opción.

Está en nosotras, en nosotros, encontrar el justo equilibrio y poder establecer que cuando algo es justo, es justo y cuando no lo es, no lo es.

Esta en nosotros- como género humano- hacer valer nuestros derechos, reclamar a nuestros representantes que honren su función en nombre del pueblo que los ha elegido.

Esta en nosotros reclamar que el Poder Judicial sea un poder verdaderamente Independiente en todas sus formas y que no se deje llevar por las condenas sociales y mediáticas.

Esta en nosotros dejar de aplaudir a los “estigmatizadores sociales seriales” y a los y las “denunciantes seriales”. Todo, está en nosotros, los ciudadanos, o si se prefiere, “los ciudadanos y las ciudadanas”.

En lo personal nunca me molestó que se refieran a un grupo mixto, por ejemplo, de adolescentes, como: “los chicos”, en este sentido no vale la pena detenerse en mi opinión respecto del supuesto lenguaje inclusivo en su máxima deformación y que fue objeto de  rechazo por la Real Academia Española, creo que mi posición ya es más que clara, realmente esa discusión semántica me parece una verdadera pavada- generadora de adoctrinamientos perjudiciales y planteos cargados de políticas sin sentido-  sin embargo, de a poco, nos vamos acostumbrando a hablar distinto.

Y eso no está mal, para nada, no está mal aggiornar el lenguaje a los tiempos que vivimos…siempre y cuando, como reza el título del artículo sepamos que es muy importante “Llamar las cosas por su nombre”.

Abogada. Egresada de la Universidad Católica Argentina. Diplomada en Derecho de la Seguridad Social. Coach Ontológico Profesional. Maestría en Psicologia Social. Diplomatura en Criminología. Diplomatura en Equidad de Género y Prevención de la Violencia. Miembro del Partido Político Unir Argentina. Unir Caba.

Deja un comentario

Top    
 
mersin escort | mersin escort bayan | mersin bayan escort | www.mersindetek.com | mersin escort | mersin escort | mersin escort
escort ankara escort bakırköy escort avcılar escort şişli escort ataköy escort bornova escort gulsuyu escort cekmeköy escort beykoz escort Antalya escort Ankara escort Banko Kupon escort ankara ankara escort escort izmir Pendik escort seks hikayeleri istanbul escort gaziantep escort beylikdüzü escort avcılar escort Ankara escort porno izmir escort kartal escort atasehir escort alsancak escort izmir escort seks videoları hardcore porno türk seks Sultanbet Giriş escort ankara

iş fikirleri