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Locales

La intervención de la AFI será gradual para evitar una rebelión

Hay 1500 agentes que no saben cuál será su destino. El impacto de la eliminación de los fondos reservados.

Desde este miércoles, los empleados de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) no tienen una autoridad política a la que reportarse en caso de medidas sensibles, como puede ser una misión en curso o un requerimiento internacional.

Sus jefes Gustavo Arribas y Silvia Majdalani renunciaron con la partida de Mauricio Macri y Alberto Fernández, en su discurso de asunción, anunció que intervendrá la AFI y eliminará los fondos reservados, que desde 2016 no se rinde ante la bicameral de fiscalización por un decreto presidencial.

Funcionarios, legisladores y hasta asesores muy cercanos a Alberto desconocían los pasos de una medida tan arriesgada, porque si algo lograron Arribas y Majdalani es esconder organigrama de la AFI con los agentes que ahora manejan menos presupuesto.

Los entendidos calculan que hay 1500 empleados y sus sueldos no debería pagarse con los fondos reservados que desde mañana van a gastarse en el programa nacional contra el hambre. Pero tampoco se sabe cómo pueden reaccionar ante una intervención repentina y una amenaza de quedar en la calle. Un interventor no es un funcionario sino que tiene la misión de normalizar un organismo y luego irse, un paso que en muchos casos nunca dan.

“Es como cualquier organismo: podes bajarle una parte de su presupuesto pero no pedir que funcione igual. Pero es clave que cuanto antes Alberto designe a un interventor que conozca la agencia por dentro, lo respeten y pueda recorrer las bases”, explicó una fuente con pasado reciente en la AFI.

Alberto anunció que captará los fondos reservados de la AFI pero no definió que hace con sus agentes y su presupuesto, que están sin control.

El presidente no anunció que disolverá el organismo, como se especula hace meses, sino que por ahora sólo le quitará los fondos reservados, que tampoco tendrá la inteligencia controlada por el Ministerio de Seguridad y por Defensa, empoderada en la anterior gestión de Agustín Rossi, uno de los nuevos ministros.

En su entorno, hablan de cambios “graduales” porque la ley de inteligencia obliga a tomar recaudos con los agentes que abandonan sus funciones, al menos algunos años. El dilema es siempre el mismo: ¿Se hacía esa tarea con fondos reservados o con el presupuesto oficial?

Enrique “Coti” Nosiglia viene insistiéndose a Leopoldo Moreau para que retorne a la AFI a José Luis Vila, el agente cordobés que se ganó un lugar con Raúl Alfonsín y lo perdió con Macri.

El único candidato firme entre los albertistas es José “Pepe” Albistur, porque Alberto Iribarne fue ratificado como embajador en Uruguay.

La duda entre los allegados a Alberto es si su jefe se está asesorando con especialistas para tomar estas medidas o las conversa sólo con Gustavo Béliz, su mano derecha y con una recordada disputa con los agentes que lo obligó a renunciar al Ministerio de Justicia en 2004.

“Fueron circunstancias que prefiero olvidar”, recordó Fernández el viernes, cuando presentó el Gabinete, dijo tener definido quien será el jefe de AFI pero que lo iba anunciar cuando sepa qué hacer con el organismo. Anunció que será intervenido. Pero por quién y, lo más importante, de qué manera.

Fuente: LPO

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