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Fernando Gray: “El acto de Cristina podría traducirse en una reunión familiar”

“Cristina sentó a su hijo biológico, Máximo, y al adoptivo, Kicillof, en primera fila y les dio clases, pero en el medio hay millones de argentinos”, criticó el intendente de Esteban Echeverría.

Fernando Gray sostuvo que Milei y Cristina mantienen una “competencia de histrionismo”, y lamentó que ambos deseen que a ciertas empresas “les vaya mal”, porque “cuando te mofás de una empresa, jugás con cientos de puestos de trabajo”. “La escuché criticando a varias empresas argentinas que han creado mucho empleo”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1), sobre el discurso de la ex Vicepresidenta en Quilmes.

Fernando Gray es el Intendente del partido de Esteban Echeverría. Fue electo en el año 2007 y reelecto varias veces, transitando actualmente un nuevo mandato hasta el 2027. Además fue vicepresidente de United Cities and Local Governments para América Latina. Ocupó la titularidad del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires entre 2018 y 2019 y fue secretario de Estado de Comunicación Social del Ministerio de Desarrollo de la Nación entre 2002 y 2007. Por otra parte, estuvo a cargo del área de prensa y comunicación de varias elecciones del peronismo desde inicios del año 2000. Durante el discurso de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Fernando Gray publicó una foto suya en la que se puede ver de fondo a la ex vice con un pie de imagen que reza “Otra vez sopa”.

Martín Yeza, ex intendente de Pinamar, afirmó que “en Argentina hay muchos Lacalle Pou, pero el que llega al Gobierno es una persona hiperbólica como Milei”. ¿Por qué la Argentina parece condenada a la frase “Otra vez sopa”?

Antes que nada, quería expresar mi solidaridad con todos los periodistas atacados y que también es una cuestión de “otra vez sopa”, al igual que el Presidente alegrándose porque le vaya mal a determinadas empresas. Por otro lado, este sábado tuvimos a una ex presidenta que hace lo mismo. En uno de los pasajes de su discurso la escuché criticando a varias empresas argentinas y de logística que han creado mucho empleo. 

Personalmente, espero y deseo que podamos vivir en un país normal. Veo que estamos oscilando de un extremo al otro y ambos extremos parecen no diferir mucho entre sí. Creo que merecemos una alternativa diferente. Existe una problemática latente y no puedo quedarme callado frente a las injusticias que ocurren en nuestro país porque la oposición está adormecida. 

Vos trabajaste en varios medios de comunicación. ¿Por qué creés que la comunicación argentina a nivel político funciona a través de la hipérbole y de la exageración? 

Lo que estamos presenciando es una especie de competencia de histrionismo donde cada uno intenta destacarse y captar la atención del público. El acto de Cristina podría traducirse en una reunión familiar más que un evento político. Cristina Kirchner sentó a su hijo biológico, Máximo, y al adoptivo, Kicillof, en primera fila y les dio clases, pero en el medio hay millones de argentinos. Les dio una suerte de lección familiar.

Por un lado, vemos al Presidente, en un extremo, y cuando te mofás de una empresa, jugás con cientos de puestos de trabajo. Esto es un problema grave que ocurre a diario en nuestro país, como con el servicio postal y el transporte metropolitano.

Por otro lado, nos encontramos con la oposición, que parece vacía de contenido y ausente en temas cruciales, como la situación de la salud. Es necesario que la oposición se reformule y actúe con responsabilidad, presentando propuestas y no solo criticando. Creo que es hora de abandonar los extremos y trabajar desde la neutralidad para el beneficio de todos. 

La disposición peronista en el nuevo armado político

Mencionaste “a los hijos biológicos y adoptivos de Cristina”, y a pesar de que ella dijo que el Bastón de mariscal no era para golpearle la cabeza a otro compañero, envió un fuerte mensaje a la interna del partido justicialista subiendo al escenario a Máximo Kirchner, a Mayra Mendoza y a Wado de Pedro. Vos en su momento fuiste uno de los que más se opuso al autoritarismo de La Cámpora en elegir como presidente del peronismo bonaerense a Máximo. ¿Cómo evaluás la tensión entre La Cámpora, Axel Kicillof y la ex vicepresidenta?

Hay dos cuestiones. Desde mi punto de vista, Cristina tomó partido por Máximo en la disputa del armado político. Esto es evidente cuando los líderes de la Cámpora son ubicados en primera fila frente a todos los demás grupos políticos. Por otro lado, ella también menciona que cualquiera puede asumir el liderazgo. Entonces, ella misma se coloca en esa posición, expresando lo que cree que deberían decir otros líderes.

Hay muchos mensajes implícitos e internos en estas acciones, como cuando se inaugura un gran microestadio. El mensaje es “quienes están con nosotros reciben grandes beneficios, mientras que aquellos que no están con nosotros reciben muy poco o nada”. Estos temas reflejan la estructura política de nuestro país y son bastante significativos. En resumen, creo que necesitamos encontrar un equilibrio más razonable en lugar de ir de un extremo a otro.