“Lo único que me falta es trabajar al máximo, aunque al principio hay muchas cosas nuevas, intentaré poner todo mi esfuerzo en el campo para que mi adaptación sea lo más rápida posible”, remarcó en su primera rueda de prensa como jugador de los Nuggets. Desde que el 10 de octubre de 2008 en un partido ante Gimnasia de Comodoro Sergio Hernández lo mandó a la cancha para jugara dos minutos, en los que anotó dos puntos y tomó dos rebotes, Campazzo no paró de crecer en su juego y rompió todas las barreras que le auguran muchos especialistas: que era muy pequeño para jugar en la LNB, que sólo era un base revulsivo, que podía dominar en la Liga Nacional pero que en Europa iba a fracasar, que podía destacarse en Murcia, pero no le alcanzaba para el Real Madrid, que en la Selección se necesitaba un jugador más pensante, que ante rivales más grandes y más fuertes no iba a poder defenderlos… Uno a uno, Campazzo revirtió todos los “pero” hasta convertirse en uno de los cinco mejores armadores de Europa y uno de los mejores bases en el Mundial de China.

A los 29 años, Campazzo llegó a la NBA en su madurez personal y deportiva, en pareja con Consuelo y padre de Sara, la bebé que cumplió un año hace poco más de un mes. Ahora es tiempo para que lo demuestre en la cancha y cumpla el sueño de su vida.