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Después de dos meses prófugo, detuvieron al peluquero que asesinó a su compañero de trabajo en Recoleta

Luis Abel Guzmán fue capturado por la policía en Moreno, tras ser buscado intensamente. Estaba haciendo changas en la casa de una jubilada.El crimen ocurrió el 20 de marzo en la peluquería ubicada en Berutti al 3000.

Abel Guzmán, el colorista que asesinó a su compañero de trabajo Germán Medina en una peluquería de Recoleta, en un crudo crimen que quedó registrado en video, fue detenido este miércoles en Moreno, tras haberse mantenido prófugo de la Justicia por dos meses.

El colorista de 43 años fue detenido luego de un llamado anónimo este mismo miércoles a la mañana al programa de recompensas del Ministerio de Seguridad de la Nación. A partir de ese dato, la División Captura de Prófugos de la Policía de la Ciudad hizo tareas de inteligencia en el lugar y confirmaron que era Guzmán.

El colorista cayó en una casa donde dormía y a la vez hacía changas para una jubilada, según dijo a Clarín una fuente de la investigación.

Por datos sobre el asesino de Medina había un ofrecimiento de recompensa de $ 5.000.000.

Otra versión indica que Guzmán, quien es de Merlo, lo había llevado a esa vivienda un amigo perteneciente a una barrabrava de un club de la zona. Por ese movimiento, una vecina lo habría reconocido.

La búsqueda estuvo dirigida por el juzgado criminal y correccional N° 48 del juez Javier Sánchez Sarmiento y la Secretaría de Captura de Prófugos a cargo del fiscal José María CampagnoliAbel Guzmán, el peluquero asesino, detenido por la Policía de la Ciudad.Abel Guzmán, el peluquero asesino, detenido por la Policía de la Ciudad.

Guzmán estaba prófugo desde el 20 de marzo, tras escapar de la peluquería de Recoleta, del estilista Facundo Verdini luego de asesinar de un balazo en la cabeza a Medina, quien tenía 33 años.

Según registró una cámara de seguridad del local, a las 20:07 de ese día, cuatro personas estaban sentadas en ronda, mientras que Guzmán se encontraba parado.

Todos parecían relajados. Sin embargo, un minuto después, quien estaba de pie, un empleado con más de una década de antigüedad en la empresa, extrajo un arma que llevaba escondida en su cintura debajo de su vestimenta y señaló a la que posteriormente sería su víctima, con quien compartía espacio laboral hacía alrededor de un año.

Lo que siguió fue el atacante posicionándose como un avezado tirador y ejecutando a su compañero de un tiro en la cabeza. Después del disparo, corrió hacia otra zona del local. Todo sucedió en el transcurso de un minuto.

Guzmán escapó por la ventana y, según se corroboró con las cámaras de la zona, escapó con su vehículo que había dejado estacionado a la vuelta de la peluquería.

A partir de allí, tomó intervención el juez Javier Sánchez Sarmiento, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 48, y la División Homicidios de la Policía de la Ciudad.

A medida que pasaron los días y Guzmán no aparecía, el Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de cinco millones de pesos para quien pudiera dar datos verdaderos sobre el paradero del colorista prófugo.

Las tareas continuaron hasta que una alerta les llegó a las autoridades. El dato ubicaba a Guzmán en Moreno, después de haberse mudado a la casa de un amigo en la zona Oeste.

Fue así que se llegó a la casa de Moreno, donde la Policía -después de dos meses- logró detenerlo.

Guzmán fue trasladado a una dependencia de la Policía bonaerense de Villa Tesei, donde se recibirán las indicaciones del magistrado para continuar con su proceso.

“Lo trajo al barrio el hijo de la dueña de la casa”, el testimonio de los vecinos de Moreno

“Estaba ahí adentro y salió de la casa. Estaba adentro y fue una vecina la que lo reconoció. Ahí vive una señora grande”, dijo un hombre que vive en la misma cuadra donde se escondía Guzmán.

Según agregó el vecino, el colorista estaba “con pelo largo y barba”, de un aspecto muy distinto a cómo se lo vio en los videos durante la noche del crimen.

En tanto, una mujer mayor aportó que Guzmán “llegaba de noche” y que lo había llevado a la casa el hijo de la dueña del inmueble.

“El hijo de la dueña de la casa es un sinvergüenza y él lo trajo acá”, dijo la vecina.

Retraído y solitario, así lo describían al colorista Guzmán

Guzmán “no venía bien” desde hace un tiempo, precisaron los testigos, que remarcaron que había permanecido mucho más silencioso que de costumbre.

En un video de diciembre del año pasado, publicado en redes sociales, se lo veía haciendo catarsis con una clienta. “Vivimos sufriendo, renegando. Nos traumamos juntos. Somos los traumados”, decía, con un dejo de ironía. “Mirame la cara, siempre feliz”, le decía a la cámara.

Guzmán hacía tratamientos de keratina desde hace más de siete años en el local de Verdini. “Era medio raro. No te ibas a imaginar que podía matar a los compañeros, pero sí noté que era muy observador de todo lo que pasaba en el local. A veces se tildaba mirando las situaciones que pasaban a su alrededor”, comentó a Clarín una clienta que se atendía habitualmente con el tirador.

En sus redes sociales Guzmán compartía posteos sobre los trabajos que hacía. “Abelizate”, era el gancho que repetía cada vez que le hacía un service en el pelo a sus clientes en su “sillón especial”, una especie de trono que estaba en el fondo del local.

El mismo día del crimen, Guzmán se rapó el pelo completamente, un estilo que nunca antes había adoptado y un dato que es clave para la investigación. Es que para la familia de la víctima, entienden que tenía planeado cometer el crimen y luego desaparecer. Por eso el repentino cambio de look.

La peluquería de Recoleta reabrió el 13 de abril con custodia policial

Reabrió la peluquería de Recoleta donde el colorista Abel Guzmán mató de un disparo a su compañero de trabajo, Germán Medina. Foto: Cristina Sille.Reabrió la peluquería de Recoleta donde el colorista Abel Guzmán mató de un disparo a su compañero de trabajo, Germán Medina. Foto: Cristina Sille.

Por su parte, Verdini reabrió su peluquería unas semanas después del hecho, el sábado 13 de abril y con custodia policial, aunque sin ir en los primeros días por asegurar estar viviendo “una pesadilla” por haber visto en primera persona el crimen cometido por Guzmán.

“Fue todo tan rápido que es shockeante. Cuando él saca el arma, más allá del disparo, ese es el momento que no me puedo sacar de la cabeza. Nadie le hizo nada tan grave como para que sacara un arma. Cuando me voy a dormir, me acuerdo de ese momento. Cada vez que miro el video me doy cuenta de que me quiso gatillar, me vino a buscar”, dijo Verdini días después del homicidio.

DS – MG