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Caputo insiste con que “sobran dólares” pero en el mercado alertan que está frenando el viento de cola

Ante el menor ingreso de divisas y presiones en el mercado, crecen las dudas sobre el camino de la política monetaria para frenar la volatilidad

“Algo cambió. Las próximas semanas serán claves para definir la perspectiva del segundo semestre”. El director de un banco de capitales extranjeros, líder en el sistema, no vacila en su diálogo con iProfesional.

En el mercado financiero cambió la percepción que hasta ahora existía respecto del manejo oficial en el mercado cambiario. La mirada de los operadores es que el “viento de cola” existente en la plaza cambiaria hasta ahora empezó a darse vuelta.

A pesar de que, como dice el Gobierno, “sobran dólares” o que “los dólares van a salir por las orejas”, eso no significa que la Argentina esté a salvo de las presiones sobre el tipo de cambio. Ese escenario, esbozado detrás de los anuncios del RIGI, no parece que vaya a darse en el corto plazo.

La cuestión de fondo se relaciona con el valor real del tipo de cambio. El Gobierno habilitó este mes una suba del dólar superior a la expectativa de inflación para este mes de junio. Mientras el billete verde ya se movió un 3,8% —a $1.461 en el mercado mayorista—, el IPC de este mes podría situarse en el 2%, o incluso alguna décima por debajo de ese techo.

Las razones detrás de la suba del dólar mayorista

Esta movida fue celebrada por distintos informes publicados durante el último fin de semana por consultoras locales, los cuales destacaron la flamante corriente alcista del tipo de cambio en función de la competitividad de la economía. De todas formas, desde la City destacaron algo indisimulable: detrás de la suba de la cotización de la divisa existe una mayor demanda de dólares por parte del sector privado.

“No es una suba que preocupe, todo lo contrario: vemos como positivo que el peso no se siga atrasando y recupere algo de terreno. Por el momento, tampoco se lo ve al Gobierno demasiado preocupado por este movimiento, y estimamos que no hubo intervención considerable del Banco Central ni en futuros ni en dollar linked”, opinó Miguel Kiguel desde el último reporte de EconViews.

Para los financistas y analistas más atentos, lo que se observa en el mercado cambiario no es un fenómeno fortuito ni una sorpresa.

Compras del Banco Central: qué pasará con el dólar en el segundo semestre

A punto de ingresar al tercer trimestre del año, luce previsible que haya un aumento en la presión sobre el mercado de divisas. Esta tendencia responde a una estacionalidad bien conocida: el mercado suele anticiparse al fin de la cosecha gruesa, un periodo donde los flujos de dólares provenientes de las exportaciones agrícolas comienzan a mermar de manera natural.

El impacto de esta transición ya es palpable en las planillas del Banco Central. Mientras que durante los meses de abril y mayo la entidad monetaria lograba compras diarias que promediaban los u$s138 millones, esa cifra cayó drásticamente a un promedio de u$s79 millones en lo que llevamos de junio. Ayer lunes, el BCRA embolsó todavía menos de ese promedio: fueron 50 millones de dólares.

El diagnóstico de la situación actual sugiere que la presión cambiaria no cederá en el corto plazo. Eso es lo que plantea Kiguel en su informe a clientes. Para los técnicos de PPI, esta será “una semana para monitorear el tipo de cambio”.

Emiliano Anselmi, de PPI, agregó un dato interesante en su último informe: “La suba acumulada en el último mes (desde el 21 de mayo) es de 5,1%, magnitud que más que duplica los rendimientos de la deuda en pesos en todas sus variantes. Aun luego de esta suba, la distancia del techo de la banda con el spot sigue siendo holgada, ubicada en el 22,5%“.

Hay al menos un par de claves para tener en cuenta en este aparente cambio de marcha:

  • Por un lado, se siente el efecto de la desaceleración en la liquidación de divisas por parte del sector agropecuario, el cual, si bien se mantiene en niveles elevados, empieza a mostrar señales de agotamiento estacional
  • Por otro lado, el contexto internacional dejó de ser el aliado incondicional de los últimos meses, con el barril de petróleo ya lejos de los u$s110 de algunas semanas atrás. La balanza energética tendrá una menor oferta de divisas con el fin de las hostilidades en Medio Oriente

Un crudo por debajo de u$s80 podría ayudar al Gobierno a desinflar el IPC, en caso de que traslade esa merma a los surtidores de YPF, pero —mientras tanto— esa baja en los precios de las materias primas energéticas impacta directamente en las proyecciones de ingresos y en la valoración de los activos financieros vinculados.

La demanda de dólares del sector privado se mantiene en niveles históricamente elevados, superiores a los u$s2.000 millones mensuales. Un nivel que podría superarse si el tipo de cambio se percibe como “barato”.

La Fed y el impacto en la política cambiaria argentina

Otro punto refiere a la política monetaria en los Estados Unidos, que volvió a estar bajo la lupa. El flamante presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, mantuvo sin cambios la tasa de referencia en el 3,75% anual, pero el mensaje hacia el futuro fue contundente: las proyecciones indican que la mitad de los miembros del directorio prevén al menos un incremento adicional de tasas para este 2026. De hecho, el mercado de futuros ya le asigna una probabilidad del 89% a que este endurecimiento monetario ocurra efectivamente.

Un mundo con tasas de interés más altas y precios de commodities a la baja genera una presión adicional sobre el peso, dificultando el camino de la estabilización cambiaria.

A pesar de este combo de factores internos y externos, la postura oficial parece ser de cautela y monitoreo constante, sin signos de desesperación. Hasta el momento, el Gobierno no mostró una preocupación excesiva por el deslizamiento del dólar, entendiéndolo como un proceso de normalización más que de estrés.

De hecho, las estimaciones privadas indican que no ha habido una intervención considerable por parte del Banco Central, ni en el mercado de futuros ni a través de instrumentos “dollar linked”, para frenar esta suba.

En este contexto, las principales consultoras de la City estiman una “suba ordenada” del tipo de cambio para el segundo semestre del año. Un alza que acompañe, al menos, la inflación. En ese caso, habrá que monitorear cada reacción del Gobierno en relación a posibles intervenciones y a la trayectoria de las tasas de interés.

Por Claudio Zlotnik-IP