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Barrionuevo: “Si hacemos un paro de 36 horas con movilización, cae Milei, pero no queremos”

El dirigente sindical cuestionó con dureza al Gobierno y aseguró que el Presidente “no sabe gestionar”, luego de haberlo respaldado inicialmente como una herramienta para desplazar al kirchnerismo.

La economía argentina atraviesa una etapa de caída del consumo y pérdida del poder adquisitivo, con impacto directo en los salarios y en la actividad de distintos sectores, en paralelo a la política de ajuste impulsada por el Gobierno de Javier Milei y a las tensiones crecientes con el movimiento sindical. Ante ese marco, y en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el dirigente sindical Luis Barrionuevo analizó el vínculo con la actual gestión y sostuvo: “Si hacemos un paro de 36 horas con movilización, cae Milei, pero no queremos”.

El histórico dirigente sindical, empresario y político argentino, José Luis Barrionuevo, es el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA). Se instaló desde la provincia de Catamarca en la política nacional a partir de 1942 y forjó una extensa y controvertida trayectoria dentro del gremialismo y la estructura del Partido Justicialista, llegando a ocupar cargos legislativos como diputado y senador nacional en representación de su provincia natal. A lo largo de su carrera pública, consolidó un fuerte protagonismo en la escena política nacional y dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT). Durante la década de 1990, mantuvo una estrecha alianza con el gobierno de Carlos Menem, gestión que lo designó al frente de la Administración Nacional del Seguro de Salud (ANSSAL). En el ámbito deportivo, ejerció la presidencia del club Chacarita Juniors entre 1993 y 2005.

Usted dijo recientemente que “no hay gobierno” y que el presidente Javier Milei “defiende a un ladrón de gallinas” por Manuel Adorni. Recién, quien lo presentaba contaba que usted, al comienzo, cuando Milei era candidato, era uno de los pocos miembros del movimiento sindical que lo apoyó y que lo ayudó a llegar a la Presidencia. Me gustaría que ampliara y compartiera con nuestra audiencia su visión actual del Presidente. ¿Qué cambió de aquel que era y de este que ve hoy?

Más allá del sindicalista, yo soy un tipo que considera que, después de haber conseguido la democracia y haber luchado tanto por este advenimiento que estamos viviendo, es algo que valoro. Por eso, viendo el reportaje de Bolivia, parece que todavía no se han acostumbrado: cada dos por tres nos tienen con el tema de interrumpir la voluntad de la gente.

El objetivo mío era que no ganara el kirchnerismo, menos Massa, porque lo conozco, lo parimos nosotros. Por lo tanto, objetivamente, no queríamos eso. Dije: “Bueno, apareció Milei como una alternativa, que sería una transición”. Mi objetivo era que vuelva el peronismo, pero un peronismo renovado, con nuevas figuras, afuera de lo que es el kirchnerismo y La Cámpora. Siempre estuve en contra. Creo que no era bueno para el país.

¿Massa era el kirchnerismo también?

Es lo mismo. Socio del kirchnerismo. Todos recordamos cuando Massa dijo que iba a terminar con La Cámpora y después terminó él adentro de La Cámpora.

A mí lo que me importa es el país. Pertenezco a un gremio bastante importante, como es el turismo, la hotelería y la gastronomía. Un gremio con el que, en su momento, tuvimos casi 500 mil trabajadores. Entonces, entendía que, en la medida que al país le vaya bien, le va bien a los gastronómicos.

¿Usted veía a Milei como una especie de puente para que el peronismo se recuperase?

Mi objetivo era la transición. Ojo, yo no conocía a Milei. Una reunión que me pidió, que tuvimos en Nordelta, los dos solos, no lo conocía. Conocía a su jefe, que era Eduardo Eurnekian, con quien él trabajó durante 15 años.

Tuve la oportunidad de estar dos horas con él, a solas, y de conocerlo profundamente.

¿En 2023? Usted está hablando del año de las elecciones, cuando comenzaba su candidatura, antes de las PASO.

Él, en su momento, estaba solo. Necesitaba apoyo y, fundamentalmente, conversar con todos, con aquellos que él consideraba que eran perjudiciales para el país.

En esa oportunidad me manifestó: “Yo no estoy en contra del movimiento obrero, no vengo en contra de la CGT”. Le dije: “No te preocupes por nosotros, somos grandes y sabemos cómo actuar y cómo defendernos. Todos tenemos nuestras propias inquietudes en cada uno de los sectores del movimiento obrero”.

Le dije: “Preocupate por vos. Vos estás solo. No tenés el Senado, no tenés la Cámara de Diputados, no tenés gobernadores, no tenés partido político, no tenés nada. El sector empresario mayormente había apoyado a Horacio Rodríguez Larreta. Con lo cual, hay que hablar con todos para gobernar y necesitás de todos”.

Bueno, estuvo una hora pidiéndome que le cuente de Menem. Le dije: “Vos no sos Menem, vos no sos político. Menem era un animal político. Vos no lo sos. Por lo tanto, dejate ayudar, hablá con todos”.

Le expliqué parte de la historia de Menem, que es lo que quería saber. Por eso él hizo homenajes a Menem, por eso trajo a los sobrinos de Menem para que estén con él.

Y era Menem en quien se inspiraba. Ahora, dos años y medio después de gobierno, ¿qué comparación hace?

No, no me dio bola. Se peleó con todos, absolutamente con todos, desde el más bajo hasta el de más arriba, y no cumplió.

Conociéndolo en esas dos horas, nunca más intenté hablar de nuevo. Porque entendí que él no entendía nada de política. Él era un animal económico, si lo queremos llamar así, que creía que, resolviendo la economía, resolvía todos los problemas del país. Vuelvo a repetir: fue una hora queriendo que yo le explique de Menem y otra hora hablando puntualmente de algunos temas que tenían que ver con la marcha del país.

Pero nunca más intenté. Por eso digo: a dos años y medio, él me dijo en ese momento: “Necesito cuatro meses. En cuatro meses saco el país adelante”. Llevamos dos años y medio.

Estamos con algunas medidas que tomó que son buenas y que están instaladas. Caso puntual: la intermediación de los piqueteros y las organizaciones sociales, que eran prácticamente impresentables, tipos que vivían de lo que tributamos.

La inflación es un tema que todavía le cuesta normalizar, como él pretendía. El otro tema puntual es el déficit cero. Un déficit cero donde él no le paga a nadie y seguimos pidiendo plata. La novedad es que nos dan crédito para pagar crédito.

Hoy, tomando mi gremio, que es un gremio de consumo, estamos en el fondo del mar. Estamos muy mal. Mientras no tengamos una reactivación y una capacidad industrial, donde la construcción —que mueve tres millones de personas— se mueva, indudablemente no se mueve el poder adquisitivo.

Bajan los salarios y, a partir de ahí, vamos al fondo de lo principal, que es el consumo.

Al no tener consumo, hoy tenemos un gran flagelo: locales vacíos en todos lados. En los mejores lugares hay locales para comprar y alquilar. Eso quiere decir que estamos en una crisis bastante importante y creo que él no la ve.

¿Por qué no la ve? Porque no hay gobierno. Cuando digo “no hay gobierno”, no hay gabinete. Se están peleando Caputo, que es un asesor, y, por otro lado, la hermana. Yo te cuento cómo la conocí. Se presentó y me dijo: “Soy el jefe”. Le dije: “Disculpame, sos el jefe de tu hermano. Yo no tengo jefe”.

Así se presentó. Nunca más la vi.

¿O sea que la vez que la conoció se presentó diciendo “yo soy el jefe”?

Tampoco esperaba “wow”, porque la gente eligió con bronca. Yo también me llevé por mis nietos, por los jóvenes. Transito mucho espacios donde creo que los jóvenes son lo importante del futuro.

Ellos interpretaron el discurso de él, el vocabulario insultante, como todo joven también. Tomaron la bronca que había con la política generalizada y él fue un emergente de eso.

Nosotros trabajamos muy fuerte para que sea presidente. Me hice cargo de diez provincias en las cuales controlamos toda la logística. Incluso en la provincia de Buenos Aires, que era lo más difícil, también. Pareja venía del gremio y toda la logística de la provincia también se la dimos nosotros.

Lo ayudamos, lo acompañamos. Pero, a partir del momento en que él hizo cero política y la hermana tomó las riendas, sin tener ningún oficio… Ya le digo, la única vez que la vi fue en aquel momento.

Hoy nos encontramos con una pelea de gallinero. Y bancan la corrupción, porque ese es el otro tema: venían contra la corrupción y la corrupción la tienen ahí adentro. Todos los días aparecen hechos de corrupción.

Él tenía a José Luis Espert, que era el futuro gobernador de la provincia, que iba a sepultar y enterrar a Kicillof. Iba a poner el último clavo de Kicillof. ¿Y con quién andaba? Con los narcos.

Y hoy tenemos un jefe de Gabinete. Pésimo ejemplo.

Creo que hay dos errores terribles para un gobierno. Lo primero que tenía que haber hecho Adorni era dar un paso al costado, que la Justicia investigue y no perjudicar al Presidente de la manera en que realmente ha perdido muchos puntos con este tema puntual, porque ni él ni la hermana tomaron la medida de separarlo de lo que ocurrió.

¿Usted lo veía como un puente hacia la renovación del peronismo, una especie de bisagra en un momento de la historia argentina? Hoy, dos años y medio después, ¿cómo ve al peronismo? ¿Cómo cree que está cumpliendo ese papel Milei de renovador del peronismo? Si la frustración que siente con Milei, en un sentido, cumple como elemento bisagra con el último clavo del kirchnerismo.

Hoy, desde el círculo rojo para abajo, hasta el último trabajador con el que uno conversa, te preguntan: “Está bien, ya dan a Milei por ido, ¿quién viene?”. Ahí está la parte que me interesaba a mí: cambiar el peronismo. Creo que ahí está liquidado desde Cristina. Están todos liquidados. Ellos mismos se deben dar cuenta de que la gente no los quiere más.

Por eso, lo que uno está haciendo hoy es trabajar. Primero, al peronismo hay que intervenirlo, manejar los padrones. Está la Justicia para hacerlo y convocar a una elección interna como fue aquella interna histórica Menem-Duhalde.

Hay que volver a entusiasmar y enamorar a la gente con un proyecto. Creo que el peronismo es un partido político muy importante y desde ahí puede surgir, con un frente, alguien con experiencia en la administración para que gestione bien los recursos del país.

El país tiene una riqueza inmensurable. Entonces, ¿qué falta? La política.

¿Kicillof lo sigue considerando dentro del universo kirchnerista?

Kicillof es un candidato por la envergadura que significa la provincia. Punto. Ahora, Kicillof debe, de una buena vez por todas, tomar el toro por las astas y dejar afuera al kirchnerismo. Quedó evidenciado que él adelantó las elecciones y ganó por 14 puntos. Después Cristina hizo la elección en octubre y perdió en la provincia de Buenos Aires.

Está claro que él tiene que tomar una medida. No sé cuándo lo hará, pero si quiere ser presidente tiene que sacarse de encima lo que significa Cristina y La Cámpora. Eso es lo que haría yo. A lo mejor no soy político, pero me encanta y creo en el país. Por eso mi trabajo hoy tiene que ver con la generación intermedia, hablando con gobernadores e intendentes. Tenemos muy buen material humano de futuro y yo creo en eso.

Nosotros, los argentinos, somos bastante rápidos para resolver los temas.

Para usted, ¿Milei ya fue?

Ya fue. Ahora trabajemos y acompañemos dentro de lo posible.

Usted habrá visto una CGT que duerme, una CGT que hace “actitos”. ¿Pero por qué? Porque la experiencia te dice que, viendo un presidente débil, no tenemos por qué acelerar un desenlace que no es conveniente.

No me gustaría volver a algo como la época de Duhalde.

En el fondo, ¿está de acuerdo con que la CGT no tenga una posición más dura y que lo dejen ir consumiéndose?

La experiencia me dice que, si nosotros vamos por un paro de 36 horas con movilizaciónel gobierno cae.

Esa es la realidad. No hay un Ministerio de Trabajo, no hay con quién hablar, todo está judicializado. A los gremios no se les ha dado, hasta el día de hoy, la posibilidad de que, cuando ganás las elecciones, el Ministerio de Trabajo te certifique las autoridades. Todo termina en la Justicia.

Nosotros estamos con un problema bastante grave dentro de su propio gremio, que, al margen en general, venimos aceptando. ¿A dónde la vieron en la historia? Aceptando el 1% de aumento, donde el poder adquisitivo está por el suelo, donde el consumo, los precios nunca bajaron, siempre suben. Siempre, el eslogan: “van por el ascensor los precios y la escalera lo suelta”. Esta es la situación de hoy.

Por eso digo, la CGT tiene argumento de sobra. Por ejemplo, mi gremio: hoy me siento con los empresarios y les digo “me deben 15 puntos anual, porque si la inflación era el 2 o el 3% vos me dabas el 1”. Quiere decir que hay una pérdida del poder adquisitivo. Bueno, la quiero recuperar y yo puedo exigirle al empresario mío que me lo dé cuando está con la servilleta acá y el restaurante vacío o el hotel vacío.

Usted dice que si el peronismo actúa, el gobierno se caería, pero la sociedad quiere que el Presidente termine su mandato y que, al mismo tiempo, no se interrumpa a quien está cometiendo errores. ¿Usted imagina que este gobierno va a terminar sin sobresaltos, pero no va a ser electo, y se va a crear la oportunidad de que haya una alternativa que, a su juicio, vendría del peronismo y no de una alternativa de centro derecha? ¿No sea Milei o le asigna alguna posibilidad a algo que no sea ni el peronismo ni el mileísmo?

Yo creo que, a ver, estamos trabajando para que el peronismo sea una alternativa, porque la alternancia en la democracia es lo que sirve. Primero, Milei no es rival. Yo creo que hoy es muy factible que el rival sea Patricia Bullrich.

Patricia Bullrich va a ser la candidata de Mauricio Macri. Se lo digo hoy en este programa.

Como dice que Paolo Rocca le está pidiendo a Macri que sea.

Estas son cosas del Presidente. Tenemos un Presidente mal educado.

¿Ve a Patricia Bullrich como la candidata del espacio que hoy representa Milei y que el peronismo va a ir a un balotaje con ella?

Esta es la oportunidad de la vida de Patricia. Fue ministra de Trabajo, así que usted la debe recordar.

Le voy a contar una anécdota que no la conté nunca. Patricia, cuando deja Montoneros, me viene a ver a mí para incorporarse a Menem y yo la incorporé a Menem. Trabajó con nosotros toda la campaña. Entonces hoy creen que podría ser candidata en Capital y ella no. Ella quiere ser presidenta.

La mandan al Senado y dice “está bien, tomo el Senado”, pero ya les puso los límites. Le dijo a Adorni: “presentá la jura, ¿cuánto tiempo necesita?”. O si no, andate. Lo mismo hizo con Espert.

¿Ella es peronista?

La Pato viene de los jóvenes de la izquierda de aquel momento. Ustedes recuerdan cuando Milei le decía que había tirado bombas en los jardines de la escuela, o sea, la puso como una terrorista.

¿Usted ve un balotaje entre la candidata Patricia y un candidato peronista?

Puede ser un gobernador.

Hay quienes dicen que a Kicillof le está pasando lo que le pasó a Horacio Rodríguez Larreta, que era CEO de una empresa, y en un caso la empresa era de Macri, y en el caso de Kicillof, de Cristina Kirchner, y que quisieron ser dueños. Macri terminó sacándolo prácticamente de la cancha, y que lo mismo va a hacer Cristina con Kicillof. ¿Usted le asigna a Cristina alguna posibilidad de anular a Kicillof, como anuló Macri a Horacio Rodríguez Larreta?

El paralelo lo encuentro entre Macri y Cristina. Son dos personajes: o son ellos o no son nadie. Y si no, ellos digitan.

Esta es la realidad. Esto es lo que hizo Mauricio. Primero lo destruyó a Horacio. Le dio manija y la erigió a Patricia con el objetivo de que no sea. Cuando Mauricio quiso volver, hasta el día de hoy no le dieron cabida.

Mauricio hoy, después que se juntó con “Chatarrín”, que es Rocca, otro ofensa del Presidente, falta de respeto total a un personaje que da trabajo a 80.000 trabajadores a través de sus empresas.

Yo creo que a partir de ahí Rocca, en los años que tengo, nunca vi que publique una cena. Entonces dijo “andá y jugá”. Los laterales que tiene al lado Mauricio le dan manija como para que él sea así, pueden colar ellos algún cargo también. Cristina está en lo mismo. O ella conduce o no es nadie. Ahora quiere digitar quién tiene que ser.

Yo voy a contar el candidato de Cristina a presidente: ¿saben quién era? Martín Lousteau. El segundo, Juan Manuel Urtubey. El otro es Miguel Pichetto. Cristina, como se le agota el espacio, no tiene con quién.

Entonces trata de obstruir la candidatura de Kicillof. Era el candidato a presidente del PJ. Yo estuve en las negociaciones. Ningún gobernador tiene que ser presidente del PJ si no es Cristina. Todo digitado.

Entonces desde su búnker no quiere que no sea nadie.

¿Prefiere que pierda el peronismo?

Ustedes recuerdan la elección que pierde Scioli por un punto y medio.

¿Por qué? Puso al peor candidato: Aníbal Fernández.

Ella no quería. En esta le digo porque yo estuve hasta el último segundo: mi fórmula era Wado de Pedro – Manzur.

Cuando aparece Massa con la chequera, como ministro de Economía, compró algunos gobernadores y dio vuelta todo. Cristina dice “que sea Massa para que pierda”. Cuando le ofrecen que ponga el vicepresidente, ella dijo “no, que lo ponga Alberto”. Y no tenían. Ahí apareció Rossi. Esta es la realidad de la política.

Me dicen que Wado de Pedro dice que, como creen que no van a ganar, lo dejan a Kicillof correr, pero si ven que el peronismo puede ganar lo van a bajar.

No tienen posibilidad de bajarlo. El peronismo se va a reordenar, no hay ninguna duda. Lo vamos a reordenar, peronismo con nuevas figuras. Hay muy buenos elementos.

Yo sueño con una interna y que los candidatos vuelvan a enamorar a la gente.

Y usted, además de Kicillof, ¿ve algún otro candidato que le parezca presidenciable?

Tenés al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz. Es del interior, algo que he encontrado en el tipo Menem. Tenés Martín Llaryora, con experiencia en el peronismo cordobés, ya que pasó de intendente de su pueblo a diputado, diputado nacional, vicegobernador e intendente de su ciudad, que ganó Córdoba, y Córdoba no es fácil.

¿Usted ve gobernadores?

Yo creo que tiene que ser un gobernador por la experiencia que hay.

Y su conocimiento de Patricia Bullrich y de Macri, ¿lo lleva a pensar que Bullrich sería candidata del partido que incluya a Mauricio Macri, del partido de Macri?

Va a ser candidata del partido de Macri. Vuelve al PRO.

Además, Patricia le ha demostrado la paliza que le dio a Horacio. Fue terrible. Yo creo que Patricia es una muy buena candidata. No tengo duda. Y Mauricio necesita una candidata.

En enero de 2028. Dice: Milei ya fue. Milei, hipotetizando, deja de ser presidente el 10 de diciembre del año próximo. ¿Dónde imagina a Milei después de eso?

Y seguramente va a volver con Eduardo.

Se va a dedicar a otra cosa. A él le gusta viajar, que le den una medalla, lo condecoren en el mundo.

¿El partido de La Libertad Avanza se acaba?

Yo no puedo hablar lo que no conozco. A nivel internacional, lo que veo como cualquier ciudadano es lo que a él le gusta, le place. Ningún presidente dejó de atender a la CGT desde que él asumió. Nunca la recibió.

¿Lo que imagina es que La Libertad Avanza se extingue y que el PRO nuevamente ocupa ese lugar de representar a la centroderecha y a la derecha con Patricia Bullrich?

Yo creo que ese es el sector que va a encarar Patricia Bullrich. Seguramente, no tengo ninguna duda de eso, porque como estoy viendo hoy la política, ella va a ser la que va a encarnar la centroderecha y lo va a volver a hacer.

Yo le voy a decir algo: dos electorados muy fuertes, como fue Córdoba y Mendoza, de Mauricio. En Córdoba perdió entre 15 y 20 puntos Milei, lo mismo en Mendoza.

Entonces, ni hablar en lo que puede ser la provincia de Buenos Aires.

Las mil batallas de Luis Barrionuevo | Télam

Por Jorge Fontevecchia – Perfil