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A los gritos, un intendente y candidato a gobernador se enojó con sus vecinos

El intendente y periodista, comunicador antes que político, Diego Valenzuela, se bajó espontáneamente y, a los gritos pero con mucha gracia, le recriminó a un par de vecinas de Caseros por qué motivo los vecinos tiraban montañas de basura en un espacio público a punto de ser inaugurado.

¿Como hacemos para que el barrio deje de tirar basura en esta esquina? Al barrio le digo, al barrio, no a mí. Vecinos, no tirar basura en esta esquina”, fue la espontánea y pintoresca manera de reclamar de Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, para que los habitantes de una de las tantas esquinas que tiene Caseros, la ciudad cabecera, no amanezca todos los días con el equivalente a un container de basura en una plazoleta.

Ubicada en Santa María de Oro y Murias, en uno de los extremos del muy concurrido colegio parroquial Criisto Rey, ahí está emplazada una pequeña plazoleta triangular que determina la divisoria de tres arterias que confluyen ahí pero que, además, sirve para descomprimir el siempre complicado tránsito del lugar en las horas de entrada y salida de los alumnos del lugar.

Como el lugar se transformó en un espacio de espera y conversación, el municipio, anualmente, realiza trabajos de mantenimiento y puesta en valor que suelen ser tapados por la basura arrojada por los moradores de las casas cercanas. En esta ocasión, justo que pasaba por ahí, y ante los insistentes reclamos que recibía por “no levantar la basura”, Valenzuela fue personalmente y a los gritos, pero con mucha gracia, se puso a debatir con las vecinas que lo vieron venir.

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Esto sucedió hoy a la mañana cuando el jefe comunal, ofuscado, “realmente es una impotencia tremenda”, le dijo a MDZ un poco más tranquilo, se bajó de su camioneta y fue hasta el lugar donde vio a un par de señoras que lo identificaron rápidamente. Presuroso, él fue quien inició el debate al preguntar, a los gritos, “¿Cómo hacemos para que el barrio deje de tirar basura?”, a lo cual le respondieron: “Ponga un cartel”.

“No, no, no, qué cartel… Le digo al barrio. No me tienen que decir a mí”, respondió presuroso y alzó la voz, llevando sus manos hacia su boca para que haga de amplificador. “A los vecinos les digo, no tiren basura”, y todos se empezaron a reir y debatir por qué se produce.

Tres de Febrero es una de las localidades donde se mantienen viejas prácticas del conurbano bonaerense en la que el respeto por el otro y el medio ambiente son similares a las que Donald Trump o Javier Milei tienen por el cambio climático.

Entonces, los vecinos, en algunos casos cansados que no le lleven la estos desechos especiales, para lo cual hay un sistema fijo por días determinados, o directamente porque eran los usos y costumbres, tiran todo en una esquina, y justamente esta, por ser un espacio abierto, sin dueño, antiguamente sólo un triángulo de circulación, es aprovechado para arrojar heladeras, termotanques, ramas, computadoras o colchones, entre otras cosas.

Por Alejandro Cancelare-MDZ