El beneficio se le había concedido al represor en dos causas por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura.
Es oficial. Miguel Etchecolatz no podrá solicitar prisión domiciliaria: su único lugar es la cárcel. Así lo definió en la tarde del martes la Corte Suprema de justicia. Con esto, el máximo tribunal revoca el beneficio que el genocida había obtenido en dos de las cuatro causas por las que fue condenado.
El único magistrado que votó en contra fue Carlos Rosenkrantz, designado a instancias de Macri y promotor del fallo del 2x1 en favor de los represores. Ni siquiera su par ideológico, Horacio Rosatti, se animó a tanto.
El genocida, que comandó la policía bonaerense en tiempos de dictadura y fue mano derecha de Ramón Camps, ya acumula cuatro condenas por delitos de Lesa Humanidad. La primera ocurrió en 2006, luego de un juicio histórico durante el cuál fue secuestrado Jorge Julio López, testigo clave contra el ex mandamás de la bonaerense. Su desaparición sigue impune.
La última condena para Etchecolatz se consumó la semana pasada en la causa denominada "Puente 12", pero allí la justicia obró a medias: dejó impunes los crímenes cometidos en los años previos a la dictadura militar.
A pesar de esta probada trayectoria genocida, Etchecolatz gozó durante tres meses del beneficio de prisión domiciliaria. Su casa en la zona del Bosque Peralta Ramos, en Mar Del Plata, fue sede de numerosas movilizaciones de vecinos y organismos de derechos humanos que hicieron oír su repudio hasta conseguir resultados. En marzo de este año, el ex comisario fue trasladado al Complejo Penitenciario de Ezeiza.
El fallo de la Corte termina de saldar la cuestión. Ahora el genocida tendrá que cumplir sus múltiples condenas en la cárcel.

