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Bausili no quiere ir al Congreso a defender la reforma del Central por el escándalo del oro

El ministro Toto Caputo al final no fue orador en la cena de la Fundación El Faro pese a que estaba anunciado.

 La crisis del equipo económico sumó un nuevo frente. Después de la renuncia de Daniel González, coordinador de Energía y uno de los funcionarios de mayor confianza de Luis Caputo, Santiago Bausili busca enfriar el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para evitar quedar expuesto ante el Congreso por el escándalo del oro. 

La investigación judicial sobre las operaciones financieras con las reservas amenaza con convertir una discusión institucional en un interrogatorio sobre los negocios de la autoridad monetaria. El presidente del Central quedó bajo cuestionamiento por las operaciones con el oro de las reservas, que registraron pérdidas en instrumentos derivados por unos 1.023 millones de dólares. 

Las presiones judiciales y los malos resultados del plan están tensionando al equipo económico y agitan la discusión al interior del gobierno. El ministro Caputo faltó sin aviso a la cena de la fundación libertaria El Faro, pese a que estaba anunciado como expositor.

El tratamiento de la reforma del Banco Central está previsto para este miércoles en comisión. Sin embargo, hasta el momento no hay ninguna autoridad del organismo monetario confirmada. La situación contrasta con el protagonismo que había asumido Bausili durante las exposiciones en el Senado, cuando defendió personalmente el proyecto.

En el oficialismo y entre sus aliados reconocen que la iniciativa tiene pocas posibilidades de avanzar rápidamente. "Lejos está de llegar al recinto. La agenda parlamentaria viene con mucho ruido por Malvinas, Presupuesto, PASO", confesó a LPO un legislador aliado. 

La congestión parlamentaria le ofrece a Bausili una oportunidad para postergar una discusión que hoy amenaza con abrir más preguntas que certezas. La reforma busca reforzar la autonomía del Banco Central, restringir el financiamiento monetario del Tesoro y modificar sus facultades de funcionamiento. Pero el debate quedó atravesado por las decisiones de la propia conducción del organismo. 

Mientras el Gobierno propone ampliar su independencia, la administración de las reservas internacionales enfrenta cuestionamientos por la falta de información sobre los contratos, las contrapartes y el destino de los lingotes. 

El presidente del Central quedó bajo cuestionamiento por las operaciones con el oro de las reservas, que registraron pérdidas en instrumentos derivados por unos 1.023 millones de dólares. 

El punto más delicado surgió de la auditoría sobre los estados contables de 2025. El informe registró resultados negativos por aproximadamente 1,469 billones de pesos, equivalentes a 1.023 millones de dólares, en operaciones con derivados financieros vinculados al precio del oro. La mayor parte correspondió a opciones y el resto al pago de primas. El dato resulta especialmente sensible porque el oro registró una fuerte valorización internacional durante ese período. 

El Banco Central informó un resultado neto positivo de 2.505 millones de dólares por la combinación de la suba del metal y las coberturas contratadas. Sin embargo, el saldo favorable no despejó las dudas sobre el costo de los instrumentos financieros utilizados ni sobre las condiciones de contratación. 

La discusión pasa por determinar si la estrategia resultó razonable, qué riesgos pretendía cubrir, cuáles fueron los costos y quiénes se beneficiaron con los contratos. 

En ese punto apareció el nombre del Deutsche Bank, entidad en la que Bausili no solo desarrolló parte de su carrera profesional, sino que fue su accionista. Las sospechas sobre su eventual participación como contraparte de las operaciones abrieron interrogantes sobre posibles conflictos de intereses. 

Bausili sostuvo ante el Senado que una parte del oro permanecía en las bóvedas del Banco Central y otra estaba depositada en el Banco Internacional de Pagos, en Basilea. Sin embargo, la información disponible no permitió cerrar la discusión sobre las condiciones de custodia, la localización de los activos y su eventual utilización como garantía. 

 El abogado Gregorio Dalbón amplió una denuncia penal contra Caputo, Bausili y otros funcionarios. La presentación quedó bajo la órbita del juez federal Ariel Lijo. Entre las medidas solicitadas figura el acceso a contratos, comunicaciones, comisiones y documentación bancaria. El fiscal Gerardo Pollicita también solicitó medidas de prueba para conocer las condiciones de las operaciones. La investigación busca establecer qué autorizaciones existieron, qué entidades intervinieron.

A las operaciones financieras se suma la controversia por el traslado de lingotes al exterior. Bausili sostuvo ante el Senado que una parte del oro permanecía en las bóvedas del Banco Central y otra estaba depositada en el Banco Internacional de Pagos, en Basilea. Sin embargo, la información disponible no permitió cerrar la discusión sobre las condiciones de custodia, la localización de los activos y su eventual utilización como garantía. 

La reforma de la Carta Orgánica quedó así vinculada a un problema que excede la política monetaria. El artículo 33 de la legislación vigente establece restricciones a las operaciones del Central. Por eso, cualquier modificación de las facultades para administrar las reservas obliga a discutir también los controles sobre esos activos y los límites de las decisiones de sus autoridades. 

La incomodidad de Bausili se produce en un momento particularmente delicado para Caputo. El ministro enfrenta cuestionamientos por la marcha de la actividad, las dificultades de financiamiento y la fragilidad del frente cambiario. La renuncia de González agregó un conflicto de conducción interna a una agenda económica que ya estaba cargada de tensiones. La salida del coordinador de Energía y el intento de postergar la reforma del Central responden a situaciones diferentes, pero confluyen en un mismo problema político. 

En un caso, el Gobierno perdió a un funcionario clave para administrar decisiones estratégicas. En el otro, busca evitar que uno de los principales integrantes del equipo económico deba defender su gestión en el Congreso mientras avanza una investigación judicial. 

Para Caputo, la discusión parlamentaria presenta un riesgo adicional. Bausili no es un funcionario ajeno al ministro, sino una de las piezas centrales de su equipo.  Por eso, cualquier cuestionamiento sobre las operaciones del Central repercute directamente sobre el Palacio de Hacienda. 

La acumulación de conflictos encuentra al Gobierno con una agenda legislativa complicada. Malvinas, el Presupuesto y las PASO. Esa congestión puede servir para dilatar la reforma, pero no resuelve las preguntas abiertas por la auditoría y la investigación judicial. Caputo necesita recuperar el control de un equipo que muestra señales de desgaste. 

Por Luciana Glezer-LPO