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Milei, el arquero de los goles en contra en el Mundial

La derrota en la final del Mundial dejó al descubierto los errores políticos del Gobierno, la distancia que tomó Lionel Messi de los festejos oficiales y los desafíos que enfrentan Javier Milei y una oposición que aún no logra consolidarse como alternativa.

Se podría decir que Messi gambeteó a Javier Milei. El ídolo llegará hoy a Rosario a reunirse con su familia, evitó volver con otros jugadores del plantel que llegaron ayer y no hubo festejos oficiales, ni el feriado prometido por el Presidente. Recordemos las palabras del 10 del seleccionado argentino después del triunfo en semifinales frente a Inglaterra.

Messi, en este clip plantea dos cosas interesantes. Su reconocimiento de que hay gente que no llega a fin de mes en la actualidad y de “lo que nos toca vivir siempre a nosotros” como argentinos. Creemos que ambas cosas que dijo explican buena parte de su actitud en general hacia la política. Esto ahora lo vamos a desarrollar más adelante, en esta columna.

Durante buena parte del Mundial, el Gobierno estuvo desubicado políticamente. El crecimiento mismo del fervor nacionalista puso en evidencia lo inconveniente del cambio a la Ley de Tierras que busca que propietarios y corporaciones extranjeras compren tierras en nuestro país sin restricciones. Algo a lo que se opone hasta la vicepresidente Victoria Villarruel y que genera reparos entre varios de los aliados parlamentarios del oficialismo. Además, el enfrentamiento con el seleccionado inglés puso en valor el reclamo por Malvinas que terminó enfrentando al Gobierno, quien se había comprometido con Inglaterra, la FIFA y el FBI a que los hinchas argentinos no lleven banderas, ni remeras, ni siquiera mapas que tuviesen señaladas las Malvinas. Tal demostración de sumisión ante el poderoso se dio de frente con el sentir popular que despertaba la Selección que justamente evocaba valores opuestos: los de rebelarse ante el hecho consumado, el orgullo nacional y, como lo demostraron más adelante, el reclamo por Malvinas.

Frente a estos errores no forzados, Milei pegó un bandazo y declaró un feriado sin esperar el resultado y luego planteó que sería la propia Selección quien debería ponerle la fecha. La necesidad de congraciarse con un fenómeno popular por parte de un político torpe es muy lastimosa de ver. Hubo varios tuits graciosos en ese sentido que desnudaban lo insensato del planteo oficial. "Ahora Messi llorando en el vestuario tiene que decidir si mañana abren o no los bancos", manifestó un usuario en X.

Todos fueron errores no forzados, algo que al Gobierno siempre le sucede cuando del otro lado la oposición se empequeñece. Cuando el Gobierno siente que no tiene competencia, empieza a meterse goles en contra. Es al revés de la Scaloneta que se agranda en la adversidad. Milei, que recordemos era arquero de Chacarita, se mete goles en contra cuando va ganando.

Ahora, finalmente no hubo feriado y Messi, De Paul y otros jugadores, muchos titulares, no volvieron al país con el resto de la delegación y decidieron volver a los lugares en los que viven o en el caso de Messi, reunirse con su familia. Evidentemente si Argentina salía campeón, hubiesen vuelto todos juntos. Pero es natural que no estén de ánimos para ningún festejo y que Messi haya desactivado con su ausencia el intento de aprovechamiento político por parte del Gobierno de una celebración popular. Esto hizo que el Gobierno se quedara sin su celebración en Casa Rosada que hubiese significado un gran comienzo de campaña. Hubiera sido una forma de colocarse al frente de un país orgulloso y ganador que él se propone sacar adelante.

Pero el Gobierno ha perdido la oportunidad de tener fotos con los ídolos populares y ahora es percibido por buena parte de la población como un agente opuesto a estos valores ya mencionados. Esto no significa que no hubo ningún recibimiento. A pesar de que no estaban muchos de los principales jugadores del seleccionado nacional, de la lluvia y el frío, una multitud los recibió en Ezeiza y una caravana siguió al plantel hasta el predio de la AFA, ubicado en la misma localidad. Es decir, el plantel no se acercó a la Capital, ni mucho menos a la Casa Rosada. Vamos a ver algunas imágenes de la cobertura de ESPN a la vuelta de la albiceleste.

Asimismo la táctica de meter miedo en los mercados con el "riesgo kuka" también podría ser un gol en contra. Hace unos días, el economista Enrique Szewach sostuvo en este programa que los dólares que muestra el ministro Luis Caputo para garantizar que podrá pagar los vencimientos de deuda del año próximo son los mismos con los que se da vuelta y muestra que tiene para enfrentar una eventual corrida cambiaria en 2027 de los propios argentinos si desearan escapar del peso previo a las elecciones. Y ayer entrevistamos al economista Fernando Morra, quien fue uno de los viceministros de Economía del gobierno anterior, lo planteaba más contundentemente: a su juicio el Gobierno no podría afrontar los vencimientos del año que viene si viniese una corrida. ¿Podría suceder esto? Sí. Sobre todo luego de que el mismo Gobierno planteara que se desataría todas las plagas de Egipto si volviese el kirchnerismo. La táctica de "riesgo kuka" puede ser eficaz para ordenar a los que los consultores llaman "siperistas", el electorado que apoya al Gobierno pero tiene críticas y a la vez, puede ser lo que desencadene su fin.

Sin embargo, el sector de la sociedad que es opositor al Gobierno, hoy mayoritario, tendiente al 60% del país, no logra asestarle un gol a los libertarios porque justamente le falta alguien que termine de armar la jugada, falta un equivalente a lo que futbolísticamente representa Messi, alguien que sintetice lo que sucede en una parte de la Argentina que reaccionó frente a este Gobierno. Ese alguien no es solamente una persona, sino un algo producto de un conjunto de voluntades. Frente a los "siperistas", ese sí, pero es que “algo (Milei) le gana a la nada” (una oposición desarticulada). Si hubiera otro algo, la cuestión sería diferente.

Esto es interesante y tiene que ver con un proceso de largo aliento en la historia reciente en la Argentina: el del desprestigio de la política. Este desprestigio se puede medir en cada final de la Copa del Mundo en la que llegó Argentina. Veamos ahora a Cristina Kirchner recibiendo al seleccionado en el 2014.

Cristina haciendo una arenga de lo que es la argentinidad y la defensa de los valores nacionales. Messi y el resto de los ídolos aplaudían aunque parecían algo incómodos. Pero el lugar que tenía la política era totalmente distinto. Miren cómo tienen que estar ahí y escuchar lo que la Presidenta tenía para decir, después de haber llegado a la final de una Copa del Mundo. Y vean, todos de traje. Era la selección yendo a ver al poder político. Esto hoy es impensado, porque la política no tiene más ese lugar.

Ya en el 2022, la Selección rechazó la invitación formal del Gobierno y en la vuelta, ni Messi ni Scaloni quisieron saludar a Wado de Pedro, en ese momento ministro del Interior que los había ido a recibir. Veamos el momento.

Y ahora, Messi ni siquiera quiso una celebración oficial. Efectivamente la política está tan desprestigiada y divide tanto a los argentinos, que el seleccionado nacional le esquiva, porque justamente representa la unidad de los argentinos y los valores que le son comunes. Antes de ayer lo dijo tras la derrota frente a España: “Un equipo de unión y lucha del que los argentinos se pueden sentir representados”. Unión y lucha, no corrupción, división o agredir al que piensa distinto.

La realidad es tan paradójica que esto mismo que hace que los jugadores no quieran participar de un acto con el Presidente, sea lo que ayuda al propio Milei. Hoy, el libertario está al frente de una porción minoritaria de los argentinos, pero, por este mismo desprestigio de la política, no hay nadie que sintetice la mayoría opositora. Y entonces, es como si jugara el partido solo, contra sí mismo. Esta misma situación capturó con agudeza en su tapa la revista Noticias. Vamos a verla.

“Milei juega solo”, se titula y la oposición debe encontrar la manera de capitalizar lo que viene ahora. Si Caputo, fiel a su estilo prometedor, había prometido los “mejores 18 meses”, algo que nunca sucedió, lo que viene ocurriendo desde el comienzo del caso Adorni, y podría continuar, son los peores 18 meses, los de mayor desgaste político. El problema es que uno de los elementos clave del voto que es la capacidad de consumo y el bienestar económico en general no parece que vaya a mejorar.

Carlos Melconian, alguien insospechado de ser kirchnerista o de izquierda, se muestra entre los economistas más pesimistas. En sus últimas apariciones públicas sostuvo que el programa económico "no llegó a la calle" y que el consumo seguirá condicionado porque "el poder adquisitivo no arrancó, no va a arrancar" en el corto plazo. Según el expresidente del Banco Nación, la mejora de algunos sectores como el agro, la minería o Vaca Muerta no alcanza para reactivar la demanda interna, ya que entre el 40% y el 50% de la economía permanece estancada. Para Melconian, sin una recuperación más acelerada de los salarios y del crédito, es difícil imaginar un repunte significativo del consumo de aquí a las elecciones de 2027.

El más optimista sigue siendo Ricardo Arriazu. En sus exposiciones de junio y julio sostuvo que "los planetas se están alineando para un gran 2026" y proyectó que el crecimiento continuará mientras el Gobierno mantenga la estabilidad cambiaria y fiscal. Sin embargo, introdujo una advertencia que antes no ocupaba un lugar central: el consumo masivo no refleja el buen desempeño de la macro porque el gasto se concentró en turismo, autos y bienes financiados con crédito. Además, alertó que el desempleo en el Gran Buenos Aires es hoy el principal riesgo político y económico del programa.

Más escéptica se mostró Marina Dal Poggetto. En Expo EFI y en entrevistas posteriores insistió en que la economía logró estabilizar variables financieras, pero "la economía real no termina de traccionar". Señaló que los ingresos reales siguen rezagados, que el crédito todavía no despega y que el empleo formal continúa deteriorándose, por lo que no espera una recuperación fuerte del consumo mientras esos factores no cambien.

Si no hay mejora y la situación sigue como hasta ahora, el Gobierno solo tiene la llamada “batalla cultural”, es decir, plantear que el presente mediocre es mejor que una vuelta hiperinflacionaria del kirchnerismo. Mientras tanto, el gobernador bonaerense Axel Kicillof tiene un constante alejamiento del kirchnerismo de paladar negro y un planteo de unas PASO opositoras que reúnan un gran frente a lo Lula en Brasil, y Milei está comprometiéndose con los gobernadores para intentar suspender las PASO. Esto lo intenta hacer al otorgar fondos coparticipales para tapar los baches financieros de las provincias surgidos, entre otras cosas, por la caída de la recaudación generada por el parate económico. Hay un 'cuanto peor, mejor' para manejar la economía de los gobernadores, pero luego es un bumerán para el propio Gobierno a nivel electoral nacional.

Además, el Gobierno, en algunos casos, se comprometería con no ponerle candidatos libertarios a competir a los gobernadores, que en su mayoría se plantean desdoblar. Como se sabe, Santilli, el nuevo ministro de Gabinete tras la caída de Manuel Adorni debido a la investigación periodística y judicial de varios hechos de corrupción, tiene ese objetivo. La idea de reemplazar a las PASO por un sistema de colectoras en las que los candidatos legislativos nacionales de los espacios de los gobernadores puedan sumarse a la boleta de “Milei presidente”. Si no hubiera colectoras que obligaran a los gobernadores a apoyar la candidatura a presidente de Milei porque sus propios candidatos a legisladores nacionales fueran en la misma boleta, el Gobierno debería tener que cuidarse de que una vez que los gobernadores logren ser reelectos en sus provincias y reciban los fondos, los mandatarios provinciales no se den vuelta y sean parte de un espacio de oposición.

Entonces, como decíamos, el Gobierno empieza su viacrucis de un año y medio. Si no logra suspender las PASO, la economía, como es consenso entre los economistas, no mejora para la mayoría de la población y los mercados toman en serio el “riesgo kuka”, Milei puede estar a las puertas de una tormenta perfecta que lo desaloje del poder.

Volver a la realidad cotidiana después del Mundial, la de un Gobierno que no da soluciones y una oposición que no tiene ideas, es un poco decepcionante. Pero confiemos en la historia de este país, que siempre encuentra la manera de avanzar con creatividad y sacar recursos de donde no se sabía que los tenía para avanzar y salir adelante.

Así lo hizo la comunidad universitaria, que logró vencer al Gobierno, primero en las manifestaciones, logrando una mayoría social en las calles a favor de la educación superior pública y de calidad. Luego, alcanzando los dos tercios en ambas cámaras y finalmente con el fallo de la Corte. Actualmente, el Gobierno dictó a mediados de julio de 2026 el Decreto DNU 594/2026. A través de esta norma, se amplió el presupuesto vigente y se incorporaron $1,33 billones de pesos destinados a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario. Si bien es un primer paso de importancia, todavía no hay fecha y la aceleración de este proceso también será un objetivo que deberá darse con la lucha universitaria misma. Sin embargo, es otra ocasión en la que la sociedad logró dar salida a una situación. ¿Por qué no vamos a creer que no lo hará en la política de la misma manera?

Estas expresiones que se manifiestan desde abajo, desde lo que Gramsci llamó la Sociedad Civil, deben conectar con la política que tiene que ordenar su danza de nombres si es que quiere disputar poder real.

Decíamos que parece que Messi hubiese gambeteado a Milei, porque con su ausencia evitó que el Gobierno tenga junto a la Selección una celebración oficial.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

Por Jorge Fontevecchia - Perfil

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