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¿Fin de la carrera de Marine Le Pen?: la mujer que le cambio la cara a la extrema derecha francesa

La líder logró trascender el legado de su padre, Jean-Marie Le Pen, y dejó a su formación política a un paso del Elíseo. Un repaso por los hechos más destacados que la consagraron como una de las figuras con mayor popularidad en el país galo.

Cuando Marine Le Pen inicia su carrera política parece imposible conseguir que su formación salga de los márgenes y consiga un paulatina centralidad, capaz de posicionarla como favorita en los sondeos presidenciales. 40 años después, el menú que ofrece su figura y la de su espacio, Agrupación Nacional, resulta más que apetecible para buena parte de un electorado francés que ya no se espanta ante las narrativas colaboracionistas con los nazis de su antecesor Frente Nacional, liderado por su padre Jean-Marie Le Pen.

Pero esa reconversión y ascenso meteórico que llevaría a Le Pen al Palacio del Elíseo se posiciona frente a su mayor obstáculo. Una sentencia por malversación de fondos del Parlamento Europeo la podría inhabilitar para presentarse como candidata y pondría fin, en la opinión de los especialistas, a sus aspiraciones presidenciales. 

“Si la condenan y no se puede presentar como candidata a la elección presidencial del próximo año ya sería reemplazada por Jordan Bardella y creo que no habría posibilidad de volver en el juego político porque ya hay una tensión, que no es tan pública, para el liderazgo del partido, y entonces esa es su última oportunidad de asegurar su liderazgo. Si no se logra en esta ocasión, en esta elección presidencial, creo que ya, para después, sería muy complicado”, dice a France 24 en español Jean-Marie Chenou, doctor en Ciencia Política y profesor de Ciencia Política y Estudios Globales en la Universidad de Los Andes.

Marine Le Pen y la metamorfosis de Agrupación Nacional

El partido político de extrema derecha pasa de tener un porcentaje de rechazo cercano al 80% por parte de los ciudadanos franceses a ser el más votado en los últimos comicios y tener una buena probabilidad de hacerse de la presidencia del país. ¿Qué rol ocupa la actual diputada de la Asamblea Nacional por el 11° distrito electoral de Pas-de-Calais en esa metamorfosis?

Marion Anne Perrine Le Pen, también conocida como Marine Le Pen, se incorpora al Frente Nacional (antecesor del actual Agrupación Nacional) en 1986. Su árbol genealógico deja ver que se no se trata de una militante más de la formación de extrema derecha. Hija del entonces líder del partido, Jean-Marie Le Pen, y sobrina de la exdiputada Marion Maréchal, la joven Marine espera doce años para iniciar una seguidilla de roles institucionales como consejera regional en Nord-Pas-de-Calais (1998-2004; 2010-2015), Île-de-France (2004-2010) y Hauts-de-France (2015-presente). En 2004 también llega al Parlamento Europeo.

El traje de líder y verdadera heredera de su padre se lo coloca en 2011, cuando derrota a Bruno Gollnisch con el 67,6% en las elecciones internas del Frente Nacional y sucede a su padre, que había presidido el espacio desde su fundación, en 1972.

Según Chenou, no se trata solo de un cambio generacional. “Hay un claramente un antes y un después” en la historia de la extrema derecha francesa con llegada de Le Pen hija a la conducción del partido.

“Tuvimos durante muchas décadas el liderazgo de su padre, Jean-Marie Le Pen, que claramente se ubicaba en la extrema derecha tradicional europea y francesa, con salidas antisemitas, con cierta nostalgia por unos regímenes autoritarios, más cercano a las raíces del Partido Nacional en la época que realmente tuvo vínculos con las personas que colaboraron con los nazis en Francia en la Segunda Guerra Mundial”, analiza el profesor y destaca que “generaba mucho rechazo por parte de buena parte de la población”.

En su consideración, el liderazgo de Marine Le Pen representa un giro en ciertas posturas. Ejemplo de ello, es la apertura a favor de minorías sexuales, con el nombramiento de personas públicamente homosexuales en cargos de liderazgo dentro del partido, y un rechazo “superficial” al antisemitismo “profundo” de la ultraderecha europea tradicional.

La patronne des députés du Rassemblement national, Marine Le Pen, le 16 juin 2026, à l'Assemblée nationale.
La patronne des députés du Rassemblement national, Marine Le Pen, le 16 juin 2026, à l’Assemblée nationale. © Thomas Samson, AFP

El analista también identifica modificaciones en la mirada económica, con posiciones “un poco más en el sentido de la clase trabajadora”. Las opiniones de Le Pen sobre la muy debatida extensión de la edad de las pensiones se muestran “más cerca de la izquierda francesa que de la derecha”, confía el doctor en Ciencia Política y agrega que, por el contrario, el padre de la líder era un admirador del neoliberalismo de Ronald Reagan y del Reino Unido.

El salto en su popularidad

En 2012 la popularidad de Marine Le Pen comienza a despegar. Ocupa el tercer lugar, detrás de François Hollande y Nicolas Sarkozy, pero llega al 17,9 % de los votos. Para el especialista consultado, el gran salto se da en las presidenciales de 2017 cuando consigue un 21,3 % y llega a la segunda vuelta para competir con Emmanuel Macron. El 7 de mayo del mismo año pierde con un 33,9 %.

“Hay un hay un cambio importante de un partido que era muy de un clan, de una familia con vínculos muy fuertes, con movimientos de ultraderecha que están fuera del espectro político, a un partido de gobierno, una opción completamente factible para armar un gobierno, como una opción totalmente normal y factible dentro del juego democrático de la política francesa”, reflexiona el profesor.

El académico también repara sobre una dimensión estructural para dar cuenta de las diferencias entre la dirigenta y su padre. El momento histórico del origen del antiguo Frente Nacional tiene como antagonista al espacio político de derecha heredado de Charles de Gaulle y da cuenta de un “odio profundo” contra dirigentes como el expresidente Jacques Chirac. Por el contrario, el tiempo de Marine Le Pen encuentra a la derecha tradicional francesa en la línea de su ideología liberal en materia económica, pero con “posturas cada vez más duras” contra la inmigración, el islamismo o “la supuesta islamización de parte de Francia”.

Chenou lo identifica como un movimiento de ambos lados, “por parte de la derecha tradicional y por parte de Marine Le Pen, que supo jugar con ese contexto histórico para alejarse de su padre y de las posiciones políticas que realmente hay en libros sobre su infancia”. Una líder que adopta una narrativa que puede encontrar “puntos de acuerdo entre la derecha tradicional y su partido”

El clima de época también coincide con la llegada al gobierno de figuras como Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina, o más cerca, en Europa, Victor Orban en Hungría y Giorgia Meloni en Italia. Referencias de un extrema derecha que no solo enuncia, sino que además ya ejerce la jefatura de diferentes estados.

¿La hora de Bardella?

El estudioso consultado por France 24 en español asegura que la posible llegada de Jordan Bardella a la cima de Agrupación Nacional representa el tercer momento de este espacio. “Está completamente dentro del espectro de la derecha francesa y, claramente, las posturas ideológicas son similares”. Incluso arriesga posibles escenarios de confluencia: “se podría imaginar un gobierno de derecha con ministros de la ultra derecha, o viceversa, sin ningún problema en el panorama actual de la política francesa”.

Además de este acercamiento entre la derecha y la extrema derecha, los cambios también se dan en materia del electorado. Buenas parte de los sufragantes franceses parecen no reconocer un vínculo directo entre la actual Agrupación Nacional y el fascismo de las décadas de los 30 y 40. “Marine Le Pen es un personaje clave para entender esa transición”, concluye Jean Marie Chenou.

Por Martín Bustamante-France24