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Adorni, la ineptitud es aún peor que la corrupción

La crisis en torno al jefe de Gabinete profundiza las tensiones dentro del Gobierno y expone límites de gestión que trascienden su figura. La discusión política se desplaza hacia el oficialismo en su conjunto y abre dudas sobre su capacidad de sostener el rumbo institucional.

Adorni es un muerto político que parla, y cada vez que lo hace sigue complicando al Gobierno, porque demuestra hasta qué punto ni él, ni Karina Milei, ni el propio presidente Javier Milei están capacitados para el lugar que ocupan.

Porque el escándalo de Adorni no es solo de corrupción. Es, fundamentalmente, una cuestión de ineptitud. Y ahí es donde el caso se vuelve más revelador, porque el cargo de Jefe de Gabinete es el más importante del Poder Ejecutivo después de la Presidencia. Que Milei haya colocado allí a alguien que era periodista apenas dos años antes dice mucho más sobre el presidente que sobre el propio Adorni.

Mauricio Macri lo señaló con precisión cuando dijo que Milei es él, su hermana y las redes“: no construyó equipo, no hizo cursus honorum, no entiende la complejidad de la administración. El contraste es elocuente. Macri puso de Jefe de Gabinete a Marcos Peña, alguien que lo acompañaba desde la Ciudad, había sido su jefe de campaña, y lo flanqueó con dos vicejefes de primer nivel: Mario Quintana, fundador de Farmacity, y Lopetegui, exCEO de LAN y ex ministro bonaerense. Para reemplazar a Adorni, Macri propuso a Horacio Marín, CEO de YPF, ingeniero formado en Texas con 35 años en Techint. La visión es clara: gestión ejecutiva, no fidelidad ideológica. Para jefe de Gabinete el peronismo con otra cultura política propone un gobernador, pero en ambos casos alguien con experiencia de haber conducido organizaciones complejas y grandes.

El PRO tiene aquí un punto fuerte. Lleva 18 años administrando el tercer mayor presupuesto del país —la Ciudad de Buenos Aires— y gobernó o gobierna provincias como Entre Ríos, Chubut, Corrientes y Mendoza. Saben lo que significa hacer que las cosas sucedan. Algo que, como recordó el propio Macri, hasta Cristina Kirchner tuvo que aprender cuando le señaló a Alberto Fernández que sus funcionarios académicos no funcionaban, él terminó incorporando intendentes del Conurbano con experiencia real en gestión.

Milei, en cambio, no construye organizaciones. Él mismo admite que cuando deje la presidencia no se lo verá más: su vocación es la comunicación profética, no la política. LLA se desintegrará con su salida. Por eso el debate no pasa por las ideas económicas —muchas de las cuales tienen consenso en el círculo rojo— sino por la capacidad técnica de instrumentarlas. Macri habla de un gobierno de dos velocidades: el área económica funciona; el área política es un caos.

La síntesis es brutal: el pueblo quiere echar a Adorni por corrupto —los 500 mil dólares—; el círculo rojo, por inepto, incluso para robar. Y sobre todo eso flota una estética: la petulancia, la soberbia, el desprecio. Atributos que no son solo de Adorni. Son el espejo del estilo Milei.

Ahora, senadores de la oposición se aprestan para votar la remoción del jefe de Gabinete y todo parecería indicar que el tan mencionado “FIN se acerca para el autor del latiguillo soberbio con el que cerraba todos sus mensajes. Milei lo sostiene y prácticamente nadie más dentro del propio Gobierno, salvando a Lilia Lemoine, quien manifiesta con agudeza que “si cae Adorni, después van a venir por Javier”. ¿Qué significa este mensaje? ¿Qué vinculaciones hay entre el caso Adorni y el futuro “caso Milei”? ¿Libra? ¿ANDIS? ¿Algo más general como La Ruta del Dinero M? Por su parte, el kirchnerismo, si quiere realmente capitalizar la eventual caída de Adorni, debe abandonar el eje de “Cristina Libre”, es decir, deskirchnerizarse.

De esta manera, el frente democrático que haga posible la caída de Adorni en ambas cámaras se transformaría en una nueva plataforma política. El PRO aprovecha el caso Adorni para diferenciarse, pero sabe que una eventual candidatura de Macri o Patricia Bullrich que reedite un Juntos por el Cambio 2.0 podría ayudar a la vuelta del peronismo, algo repudiado por el electorado que comparte con LLA. Si Macri es suficientemente hábil —que lo es—, empezará a plantear que los casos de corrupción que seguirán luego del caso Adorni, y que Lemoine misma adelanta, harán que “el cambio” necesite de otro candidato que no sea Milei; y si no es así, será el propio presidente quien le hará el juego al kirchnerismo“.

Mientras tanto, el Gobierno no logra instalar sus buenos números en economía porque Adorni lo tapa todo. ¿No habrá una mano interna que terminará ayudando a la oposición a cerrar el “FIN”? Vamos a escuchar a un periodista cercano al Gobierno filtrar la versión de Patricia Bullrich de la última reunión de la mesa política del Gobierno.

Adorni pensó que el Mundial lo iba a salvar, que solo tenía que esperar a que empezara la Copa del Mundo y a nadie le iba a importar lo que dijese. De esa manera, se demostró que hizo tiempo durante los meses en que decía que estaba preparando su declaración jurada, y cuando llegó el momento, dio la versión más disparatada e inverosímil que alguien jamás podría creer. El resultado de tamaña subestimación del pueblo argentino es desopilante: el jefe de Gabinete es un meme, un símbolo de cuando se juntan la corrupción política, la desfachatez y la total ineptitud. Miles de videos y posteos de humoristas espontáneos en internet convirtieron a Adorni en uno de los temas más importantes. Los argentinos, que en su mayoría no pudieron tomarse días de vacaciones por la merma de la actividad económica, encontraron en la sana revancha humorística contra el jefe de Gabinete un divertimento de bajo costo y mucho ingenio.

La caída de Adorni empezará a delinear los proyectos del post-mileísmo. Los bloques políticos intermedios, que representan sectores que no son kirchneristas ni se identifican con la agenda de la derecha, serán convocados desde ambos espacios. Por un lado, Kicillof, con una versión del kirchnerismo con honestidad y responsabilidad fiscal; y por el otro, Macri, probablemente Patricia Bullrich y quizás algunos de los llamados “radicales con peluca”, que plantearán que el rumbo económico de Milei es el correcto y que simplemente debe cambiarse el piloto.

Todavía no queda claro si los buenos números macroeconómicos del Gobierno —ahora también motivados por el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán— derramarán en una reactivación de la actividad económica. Por ahora, como decíamos antes, lo que se ve es un feriado largo flojo para el turismo y sueldos atrasados.

Alguien a quien no se lo puede acusar de kirchnerismo ni de socialismo es Carlos Melconian. Sin embargo, no considera que estas variables macroeconómicas mejoren necesariamente la vida cotidiana de los argentinos. Vamos a escucharlo en una entrevista que se le hizo en Infobae el 12 de junio.

Hace algunas semanas, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo dijo que la economía se iba a llevar puesta a la política. Es decir, que el éxito económico del Gobierno iba a dejar a un lado las críticas políticas que la oposición le pudiera hacer. En la misma línea que Melconian, por ahora podemos decir que lo único que se está llevando puesta la economía este año son 40 mil empresas que terminarán cerrando sus persianas cuando acabe 2026 y 500 mil puestos de trabajo, según varios informes.

En el cuento “El fin”, Borges recrea un final alternativo para el Martín Fierro. Luego del contrapunto de payada en el que Fierro derrota al personaje del Negro —que intentaba vengar a su hermano, asesinado por el propio protagonista—, este se va para que el enfrentamiento no pasara a una lucha a muerte. El protagonista, en la obra original, no quería que sus hijos lo vieran empuñar un facón contra otro hombre. En el final alternativo de Borges, el Negro se queda esperándolo a Fierro en aquella pulpería durante siete años, hasta que vuelve, se baten a duelo y finalmente logra vengar a su hermano. La historia es una verdadera tragedia criolla, porque ambos personajes no pueden no actuar según su destino; no pueden esquivar una lógica que los excede.

Borges sugiere que ser un personaje —literario o real— es una trampa: uno está obligado a cumplir el papel que la trama (el destino, la cultura, la ficción) le asignó. La libertad es ilusoria. El Negro no puede no matar, así como Fierro no puede no morir. En ese sentido, el cuento es una meditación sobre la fatalidad de ser alguien. Por más estruendoso que suene el caso Adorni y ridículos que suenen sus argumentos, el Gobierno de Milei repite la misma escena de los anteriores: cambian los nombres, pero persiste una misma tragedia nacional, la de la corrupción. ¿Qué nos hace pensar que sea Ritondo quien cruce a Adorni por el enriquecimiento ilícito, o que lo haga el propio kirchnerismo? Lo único que le agrega el personaje Adorni a la larga odisea argentina es la ineptitud y la estupidez de alguien que se equivoca y se contradice permanentemente; alguien que, además de ser corrupto, es a todas luces incapaz de ser jefe de Gabinete.

Ahora bien, el “FIN” —latiguillo que utilizaba el propio Adorni y que será la consumación de la muerte política paradójicamente más anunciada por su propio protagonista— tiene otro significado. Fin también se utiliza como sinónimo de objetivo, de misión. ¿Cuál es el fin de Adorni, entonces? Quizás acrecentar nuestro sentido crítico con todos los políticos. El fanatismo, el creer que hay un partido que encarna el bien y batalla contra todo lo malo —esa vieja idea populista— nos lleva a hacer la vista gorda con la corrupción y los errores de los políticos que apoyamos. Ojalá el fin de Adorni, y el del propio Milei, sea el de un salto hacia la política de discusión racional, acuerdos y transparencia que los suceda.

Como decíamos antes, el Gobierno subestimó a los argentinos al creer que, solo por el hecho de que comenzara el Mundial, nadie prestaría atención a las inconsistencias de la defensa de su jefe de Gabinete. Mientras Adorni se transformó en un muerto político, los argentinos disfrutarán del primer partido de la Selección, y esto no tiene ninguna contradicción.

Producción de texto e imágenes: Facundo Maceira

Por Jorge Fontevecchia – Perfil

DÍA 918: ADORNI, LA INEPTITUD ES AÚN PEOR QUE LA CORRUPCIÓN | NET TV