Baires Para Todos

Casi 250 ascensos a dedo en ARCA

Las designaciones se basaron en vínculos políticos y de parentesco

Mientras el Gobierno pregona el discurso de la “anticasta”, regala categorías a personas relacionadas con Luis Caputo y otros funcionarios. Convenio colectivo, afuera.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) dispuso ascensos a discreción dentro de la estructura oficial. La medida abarca a 246 agentes y generó un profundo malestar y un clima de tensión interno entre el personal del organismo. Las recategorizaciones pasaron por alto las normativas de idoneidad, antigüedad y formación académica contempladas en el convenio colectivo de trabajo vigente. La decisión arbitraria del Gobierno llega en un momento de presión sobre la recaudación fiscal y el control aduanero que debería exigir la mayor eficiencia técnica posible.

“Hay mayoría de gente vinculada al gobierno de Milei. Los que trabajan para “perseguir” a los dirigentes de la AFA fueron todos premiados con mayores categorías”, aseguró a Página/12 un trabajador del organismo y remarcó: “Viene por ahí gran parte de los favorecidos”. Alguno de los ascendidos tiene solo 6 meses de experiencia. La disposición viola, de esta manera, el convenio colectivo.

De todas maneras, enseguida aclaró: “Debe haber también casos de compañeros bien categorizados. Hay de todo ahí adentro”.

El alcance del bacheo escalafonario lleva la firma de Andrés Vázquez y quedó sellado el lunes de esta semana. El acto administrativo, validó la promoción de 207 agentes de la DGI y 38 de la Aduana, otorgándoles en múltiples ocasiones el máximo nivel salarial (llegan a los 6 millones de pesos) y de funciones previsto por el organismo.

Las designaciones y mejoras salariales beneficiaron de manera directa a personas estrechamente ligadas al poder político actual y a funcionarios de la primera línea de la administración nacional. Entre los nombres más destacados en la nómina de beneficiados, según publicó el diario La Nación, se encuentran el hijo del actual titular de la Dirección General de Aduanas y la vocera del ministro de Economía, Luis Caputo.

Los trabajadores de la entidad recaudadora, junto con representantes gremiales, manifestaron su total disconformidad ante lo que consideran una falta absoluta de transparencia en la gestión de los recursos humanos. En sus reclamos, argumentan que se priorizaron las afinidades ideológicas personales y los lazos familiares por sobre las trayectorias profesionales legítimas de los empleados de carrera, quienes esperan durante años la oportunidad de concursar por este tipo de mejoras.

“Normalmente los ascensos se acuerda con la patronal. Pero debe ser en función de la carrera administrativa. De las jefaturas y los concursos. No a dedo. Eso nunca”, advirtió a este diario otro de los trabajadores afectados.

Las críticas del sector gremial apuntan además a una contradicción de fondo, señalando que este tipo de manejos discrecionales colisiona de manera directa con las promesas oficiales de transparencia, austeridad y mérito dentro de las estructuras del Estado.

“Quizá alguien piensa que lo rajan en breve y por eso aprovecha para darle grupo o categorías a sus amigos y colaboradores cercanos. Quizá. No lo sé”, añadió.

El descontento interno amenaza con trasladarse a medidas de fuerza o presentaciones legales si las autoridades del área no revisan el listado de recategorizaciones. Por el momento, la conducción de ARCA mantiene el hermetismo respecto del tema.

“Las actuales autoridades vienen forzando demasiado las normas internas. Lo hacen con todo y sin importarles nada. Ahora con esto dan lugar para pedir un mejoramiento para todos, porque de otra manera estos favoritismos van a hacer crecer el malestar y eso complica el funcionamiento, en momentos donde el Gobierno necesita recaudar más que nunca”, señaló a Página/12 una trabajadora de ARCA.

La situación deja expuesta, una vez más, la contradicción de la narrativa oficial: predica contra la “casta” mientras reproduce en loop y hasta el absurdo lo que critica.

Fuente: P/12