Con el apoyo de inversores extranjeros caen áreas protegidas y genera alarma por el impacto en la fauna marina y en comunidades costeras
El Golfo San Matías es cada año el escenario de una de las postales más emblemáticas de la Patagonia argentina. La ballena franca austral nada allí junto a sus crías, rodeada de delfines, pingüinos de Magallanes, lobos marinos y cientos de especies migratorias.
Sus aguas calmas y ricas en nutrientes sostienen economías regionales completas. La pesca artesanal y el turismo de naturaleza dependen de ese ecosistema.
Pero todo eso parece no importarle a las petroleras, que avanzan con tres megaproyectos de exportación de petróleo y gas natural licuado (GNL), indica la periodista Natalia Grasso en una nota publicada en el sitio EconomiaSustentable.com.
Organizaciones ambientales advierten que el Golfo San Matías, uno de los ecosistemas marinos más importantes y relativamente intactos del país, podría transformarse en una zona industrial atravesada por puertos petroleros, buques e infraestructura energética.
El caso es particularmente grave porque el Golfo estuvo protegido durante casi 30 años. La Ley 3308 prohibía explícitamente la actividad hidrocarburífera en sus aguas.
Sin embargo, en 2022, esa protección fue modificada de madrugada en la Legislatura de Río Negro. El cambio se realizó a pedido de YPF y en medio de fuertes cuestionamientos.
Organizaciones sociales y comunidades costeras denunciaron que no hubo debate público y que el cambio se hizo a espaldas de la sociedad, agrega el artículo de EconomiaSustentable.com.
Los tres megaproyectos que amenazan el Golfo San Matías
El primero es Vaca Muerta Oil Sur. Se trata de un oleoducto de 437 km. Transportaría hasta 700.000 barriles de crudo por día desde Neuquén hasta Punta Colorada. Allí se planea construir una terminal de exportación en pleno Golfo.
El segundo proyecto es Southern Energy. Consiste en dos buques de licuefacción flotante (FLNG) ubicados a 35 km de la costa de Las Grutas.
El primer buque, llamado Hilli Episeyo, llegaría en 2027. Tendría capacidad para producir 2,45 millones de toneladas de GNL por año.
El segundo buque (MKII) empujaría la producción por encima de 5 millones de toneladas anuales. Ambos serían abastecidos por un gasoducto de 600 km desde Vaca Muerta.
El tercer proyecto es Argentina LNG. Contempla hasta 6 buques FLNG adicionales en la próxima década.
De concretarse, el Golfo San Matías se convertiría en uno de los mayores hubs de exportación de GNL del Hemisferio Sur.
Qué riesgos ambientales traen estos proyectos petroleros
Ariel Slipak, especialista en economía ambiental, detalla a Economía Sustentable que estos proyectos representan violencia contra la naturaleza.
“Si uno compara la ruta de los barcos de gran porte con el mapa de la trayectoria de las ballenas, esas áreas están superpuestas”, explica.
Simulaciones realizadas con rigurosidad científica muestran un riesgo de derrames del 99,9%. El modelado fue hecho con el sistema GNOME de la NOAA, una herramienta estándar para evaluar trayectorias de contaminación marina, añade el artículo de EconomiaSustentable.com.
Desde FARN, el Instituto de Conservación de Ballenas, la Multisectorial Golfo San Matías y la Red de Comunidades Costeras establecen varios focos críticos de afectación.
El primero es la fauna marina y la biodiversidad. Incluso derrames moderados se dispersarían rápidamente por todo el golfo semi-cerrado.
El mayor tráfico de buques elevaría el riesgo de colisiones con ballenas. También generaría perturbaciones acústicas que interfieren con la comunicación entre madres y crías.
Los buques FLNG descargarán además entre 53.000 y 70.000 m³ por hora de agua hipersalina. La temperatura de esa agua será hasta 10°C por encima del ambiente marino.
El segundo foco es el clima y las emisiones de metano. Los proyectos de licuefacción implican aumentar la temperatura del agua y su salinidad.
Las distintas fases del proyecto Argentina LNG generarán un total de 26.444 ktCOâe hasta 2030. El 54% de esas emisiones corresponde a metano fugitivo y el 45% a COâ por combustión.
Las operaciones offshore dificultan especialmente la detección de fugas durante la compresión, el almacenamiento y la transferencia.
El tercer foco es la economía local y las comunidades costeras. Las pesquerías artesanales y el turismo son la columna vertebral de la economía regional.
Ambas actividades son altamente sensibles a cambios en la calidad del agua, el nivel de ruido y la abundancia de especies.
La expansión fósil puede reducir stocks pesqueros, desplazar mamíferos marinos que atraen visitantes y depreciar las capturas locales.
Cómo cayó la ley que protegía el Golfo durante 30 años
Para concretar estos proyectos, en 2022 se tuvo que modificar la Ley 3308. Esa norma había protegido al Golfo San Matías de cualquier actividad hidrocarburífera durante casi tres décadas.
“A medida que se van cumpliendo las metas que solicita el FMI, es absolutamente necesario condicionar la promoción del extractivismo”, agrega Slipak.
“Estos proyectos son promovidos por una matriz de deuda que tiene Argentina”, completa.
En un documento interno de once páginas, YPF admite haber gestionado la derogación de la ley ambiental para facilitar la construcción de Vaca Muerta Sur.
El coordinador de FARN explica a Economía Sustentable que la derogación de la Ley Provincial 3308 plantea serias preguntas bajo el Acuerdo de Escazú.
La modificación vulnera el principio de no regresión y la obligación de garantizar una participación ciudadana inclusiva y transparente, dos pilares centrales del acuerdo regional de derechos ambientales.
Fabricio Di Giacomo, integrante de la Multisectorial Golfo y Red de Comunidades Costeras, asegura que este tipo de actividad es ilegal en la zona.
“Una ley lograda en los 90 gracias a la lucha del pueblo protege una biorregión que es la ruta de la ballena franca austral”, explica.
“Es zona de cría y reproducción de lobos marinos y más especies marinas”, completa.
Por qué denuncian que la participación ciudadana fue una fachada
El escenario se agrava aún más con las denuncias sobre el proceso de participación pública.
Las organizaciones aseguran que la participación ciudadana no fue real. Fue una participación simulada con restricciones sistemáticas.
Las audiencias públicas de Vaca Muerta Oil Sur (agosto 2023), FLNG I (diciembre 2024) y FLNG II (septiembre 2025) restringieron la participación de vecinos de Río Negro.
Además, excluyeron completamente a comunidades de Chubut que también se verían afectadas por los proyectos.
Las Evaluaciones de Impacto Ambiental presentadas fueron fragmentadas. Evitaron cualquier análisis acumulativo entre los distintos proyectos.
Esa fragmentación impide ver el impacto real conjunto de los tres megaproyectos sobre el Golfo San Matías y sus ecosistemas marinos.
Fuente: IP

