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Londres responde a las amenazas de Trump sobre la soberanía de las Malvinas: “La soberanía pertenece al Reino Unido”

El gobierno británico de Keir Starmer salió al cruce de las recientes filtraciones provenientes de Washington, que sugieren un posible giro en la postura histórica de Estados Unidos respecto a las Islas Malvinas. La controversia estalló tras conocerse un memorándum interno del Pentágono que vincula el respaldo diplomático a las posesiones británicas con el grado de apoyo militar recibido en la actual guerra contra Irán

El gobierno británico de Keir Starmer salió al cruce de las recientes filtraciones provenientes de Washington, que sugieren un posible giro en la postura histórica de Estados Unidos respecto a las Islas Malvinas. La controversia estalló tras conocerse un memorándum interno del Pentágono que vincula el respaldo diplomático a las posesiones británicas con el grado de apoyo militar recibido en la actual guerra contra Irán

Esta mañana, un portavoz oficial de Downing Street —la oficina del Primer Ministro— brindó una conferencia de prensa de emergencia para calmar las aguas y reafirmar la posición del Reino Unido.”La soberanía británica sobre las islas Malvinas no está en cuestión. Nuestra postura es clara, firme e inmutable: la soberanía pertenece al Reino Unido y el derecho a la autodeterminación de los isleños es fundamental”, declaró el funcionario ante los medios acreditados.

El portavoz subrayó que el gobierno británico no basa su política exterior en “correos electrónicos filtrados”, sino en documentos oficiales y en el mandato democrático de los habitantes del archipiélago, recordando el referéndum de 2013 donde el 98% de los votantes optó por permanecer como territorio británico de ultramar.

El trasfondo: la “factura” de la guerra con Irán

La filtración, difundida inicialmente por la agencia Reuters, revela un profundo malestar en la administración de Donald Trump hacia sus aliados de la OTAN. Según el documento del Departamento de Defensa, Washington analiza revisar su apoyo a las “posesiones imperiales” de aquellos países que han mostrado reticencia a conceder derechos de sobrevuelo o acceso a bases militares para las operaciones contra Teherán.

El Reino Unido ha mantenido una posición cautelosa en el conflicto, limitando el uso de sus bases en Inglaterra y en el océano Índico a “propósitos defensivos”, una decisión que ha tensado la relación bilateral al punto de que el presidente estadounidense calificara al Primer Ministro Starmer de “poco cooperativo”.

Aunque el gobierno británico intentó minimizar la posibilidad de un cambio real en la política de Estado de EE. UU., la mención explícita de las Malvinas en un documento de defensa estadounidense ha encendido todas las alarmas en la Cancillería británica (Foreign Office), marcando el punto más bajo en la relación transatlántica desde el inicio de la contienda en Oriente Medio.

Fuente: Perfil