Baires Para Todos

300 neoespartanos contra una “infectadura”

Una carta anti cuarenta que recibió el aval de unos 300 intelectuales, científicos, periodistas y demás labores selectos sostiene en su inicio que “la primera reacción del gobierno argentino fue negar la existencia del problema”, cuando todos sabemos que la cuarentena se declaró de manera preventiva cuando en el país habían pocos casos aun, teniendo en cuenta lo pasado en países donde demoraron en tomarla; lo cual fue alagado en su momento hasta por sectores de la oposición. Dice cosas como que la cuarentena fue decretada en “forma improvisada”, cuando la pandemia fue algo que tomó al mundo entero por sorpresa. También la carta se contradice a si misma en varios momentos, cuando por ejemplo dice que las “provincias y ciudades se han cerrado como candados medievales”-que por cierto, fueron medidas tomadas por la mayoría de los países-, y al mismo tiempo que “no controló las fronteras”.

Es verdad que hay damnificados por la cuarentena, pero los más perjudicados no pertenecen a este selecto grupo de 300, sino que son aquellos que viven al día, que si no salen a trabajar no comen, y lo mismo no salen a trabajar, arman ollas populares que llenan con lo poco que tienen para compartir con los que tienen todavía menos que ellos. No inventan palabras raras pocos creativas, inventan ollas comunes. Es gente que este verano no se fue de vacaciones ni a Estados Unidos ni a Europa, gente que siempre fue culpada, pero una vez que es inocente, no culpa, no se queja; se solidariza entre sí. No piensan que el peronismo sea comunismo, de hecho, no saben lo que es el comunismo porque nunca lo vivieron, aunque de alguna manera el capitalismo neoliberal y desigualitario los llevó a la igualdad forzada entre sí en la pobreza, igualdad reforzada por el coronavirus que llevó a la solidaridad para sobrevivir a la pandemia. No ven a la democracia en peligro porque está de presidente el que votaron hace poco, a la democracia en peligro la ven estos 300 por ver en el gobierno a quien no votaron; e intentan generarlo ellos al peligro porque saben que la buena imagen de Alberto aumenta y que para las próximas elecciones sus 300 votos, junto al de los cientos de personas que marcharon en contra de la cuarentena no alcanzaran para revertir la situación.

La democracia no está en peligro, pero puede estarlo si muchas personas toman como cierta su peligrosa afirmación. Buscan la llamada “profecía autocumplida”, que consiste en, por ejemplo, decir que va a haber desabastecimiento de nafta, entonces toda la gente va y carga nafta, por lo que efectivamente se va a producir dicho desabastecimiento. Acá buscan los mismo, generar paranoia y conmoción, para que la gente actúe como si la democracia estuviera en peligro, y por su accionar, efectivamente entre en peligro y se desestabilice el gobierno. Todo en el contexto de pocas concurridas manifestaciones “anticomunistas” y políticos y mediáticos agitando el avispero en contra del “comunismo” y a favor del “liberalismo”; que en realidad no es en contra del comunismo que están, si no en contra del bien común, que en este caso dicho bien común es la conservación de la vida; y no están a favor del “liberalismo”, si no de la libertad individual; que en este caso, permitir desarrollar la libertad individual un 100% se traduce en permitir que el que así lo desee, pueda circular libremente, aun a riesgo de poder contagiar o ser contagiado de un virus asintomático que la misma persona puede no saber que lo tiene. Está claro que la libertad es un derecho, pero los derechos también tienen límites, limites que se puede expandir o contraer según las circunstancias, y las que estamos viviendo ameritan que se limiten, ya que en casos extremos como el de una pandemia, se hace más necesaria la presencia del Estado.

Lo paradójico es que al mismo gobierno que acusan de ir hacia el comunismo, lo acusan también de ir hacia la derecha, al sostener que “en nombre de la salud pública, una versión aggiornada de la ‘seguridad nacional’, el gobierno encontró en la ‘infectadura’ un eficaz relato”; siendo que con seguridad nacional se hace referencia a la Doctrina de seguridad nacional, la cual la derecha utilizó para hacer golpes de Estado en las décadas de los 60’ y 70’, sostener dictaduras y reprimir estudiantes (como en la noche de los Bastones largos); también citan a Leopoldo Lugones (intelectual de la derecha autoritaria y militarista Argentina, alentador del primer golpe de Estado Nacional en 1930) para criticar “la hora del Estado”, siendo que Alberto se refiere al papel del Estado para el cuidado de la salud pública y no como lo quería utilizar el gran escritor de derecha de principios del siglo pasado, predecesor de estos escritores de carta.

En otro pasaje se alude a las consecuencias económicas del aislamiento al sostener que aumentó "la pérdida de empleos, el cierre de comercios minoristas, empresas y el aumento de la pobreza", algo que durante el gobierno anterior (al cual pertenecen o con el cual simpatizan la mayoría de estos 300) también pasó, pero no para conservar la salud pública, sin en post de una redistribución de la riqueza desde los que menos tienen hacia los que tienen más, para que tengas mas aun (y ninguno de estos 300 escribió ni firmó ninguna carta quejándose al respecto).

Son 300 neoespartanos que dicen venir a salvar la Republica, pero lo hacen ante un gobierno que está priorizando la salvación de vidas, sin las cuales, la Republica no seria posible. Pasa que sienten que estás vidas que se salvan no son las de ellos, dado que como siempre, los mas afectados ante todo tipo de crisis son los más vulnerables.

Si bien es verdad que la cuarentena nos afecta a todos, tanto en lo económico como en lo psicológico, también es verdad que gracias a esta medida se salvaron miles de vidas, y que para salvar la economía, primero hay que cuidar la salud de las personas que son quienes la llevan a cabo.

Mas allá de lo intelectual, creemos que este pequeño y selecto grupo tiene que tener muy poco corazón para que se indigne tanto (o finja hacerlo) ante medidas que no los convierte a ellos en los principales perjudicados, pero que salvaron miles de vidas.

Por Juan Pablo López - Dirigente de Ser